Tirano de su propio Pueblo!! Luz en la calle, oscuridad en la casa!!

Tirano de su propio Pueblo!! Luz en la calle, oscuridad en la casa!!

Sin la Participación activa de la Sociedad Civil (no organizada ni por el Partidon ni por el Gobierno) jamás se resolveràn los graves problemas de la sociedad cubana, atrapada en el andamiaje de recursos Totalitarios que la mantiene sumisa y esclavizada. Por cada Obra que se construya en el pais tiene que existir una Innversión social asociada a la misma, por cada problema que exista en los barrios y localidades Tiene que existir una fuerza cívica que le exija a los Funcioinario que cumplan con su deber ser sin aceptar justificaciones partidistas, por cada negocio que no funcione, los obreros tienen que tomarlo y hacerlo suyos en cooperativas socialistas o sociales con plena autonomía. Hay que ir despojando al Estado de lo que no le pertenece y entregarselo realmente al pueblo y los trabajadores y dejar que el Mercado y sus Leyes vayan marcando el ritmo del Progreso y desarrollo en #Cuba. Por Todos y para el Bien de Todos como lo soñó Martí y Fidel No lo cumplió, al voverse Tirano de su propio Pueblo!! Luz en la calle, oscuridad en la casa!!

Tirano de su propio Pueblo!! Luz en la calle, oscuridad en la casa!!

Tirano de su propio Pueblo!! Luz en la calle, oscuridad en la casa!!

Sin la Participación activa de la Sociedad Civil (no organizada ni por el Partidon ni por el Gobierno) jamás se resolveràn los graves problemas de la sociedad cubana, atrapada en el andamiaje de recursos Totalitarios que la mantiene sumisa y esclavizada. Por cada Obra que se construya en el pais tiene que existir una Innversión social asociada a la misma, por cada problema que exista en los barrios y localidades Tiene que existir una fuerza cívica que le exija a los Funcioinario que cumplan con su deber ser sin aceptar justificaciones partidistas, por cada negocio que no funcione, los obreros tienen que tomarlo y hacerlo suyos en cooperativas socialistas o sociales con plena autonomía. Hay que ir despojando al Estado de lo que no le pertenece y entregarselo realmente al pueblo y los trabajadores y dejar que el Mercado y sus Leyes vayan marcando el ritmo del Progreso y desarrollo en #Cuba. Por Todos y para el Bien de Todos como lo soñó Martí y Fidel No lo cumplió, al voverse Tirano de su propio Pueblo!! Luz en la calle, oscuridad en la casa!!

La aristocracia castrista: Hay que Eliminar el Mito que los Funcionarios Públicos se merecen un mejor Nivel de Vida

La cúpula dirigente lleva un tren de vida que está a años luz del que se puede permitir el ciudadano de a pie en la isla

Sino lo creen pregúntenle a los Presidentes de la Asamble del “Poder Popular” en cada rincón del país en toda #Cuba Agenda en la mano, tanque lleno y no resuelven ni coj….. y la comida se la llevan en las noches hasta su casa, nunca lo van a agarrar con un kilo de jamón, ni con una banda de cerdo, y menos aun con unas botellas de ron o unas cajas de cerveza, para eso tiene sus “amigos” que ayudan al Jefe y las vacaciones siempre garantizadas en un buen Hotel playero a todo gasto!! Viva la Robolución que nos hundió en la Miseria, porque pobres siempre hemos sido :(  A. Boente

Origen: La aristocracia castrista que vive a costa de la pobreza

«Yo soy Fidel, yo soy Fidel!», aclamaban este sábado miles de cubanos en Santiago de Cuba a la llegada de las cenizas de quien estos días la propaganda oficial y sus partidarios ensalzan como el defensor de los pobres y de la justicia social. Sin embargo, las condiciones de vida de la amplísima mayoría del pueblo cubano no tienen nada que ver con los lujos que los Castro y el reducido grupo en la cúspide del poder vienen gozando desde hace décadas. Mansiones, yates, buenos restaurantes y clubs privados rodean el día a día de esta clase alta surgida gracias a la revolución.

Tras la imagen de humilde anciano que ofrecía Fidel Castro en sus últimos años de vida, en chaqueta de chándal y retirado en una modesta finca, se ocultaba la privilegiada vida de la que se ha beneficiado su familia, pero se extiende también a otros de los máximos dirigentes del régimen.

En Cuba hay «un doble discurso», afirma el periodista independiente Lázaro Yuri Valle Roca, de 55 años, nieto de uno de los dirigentes históricos del Partido Comunista de Cuba, Blas Roca, aunque él cuestiona que a este régimen se le pueda llamar «comunista». Simplemente, «esto es totalitarismo y dictadura», afirma. La cúpula dirigente «siempre ha vivido muy bien, nunca les ha faltado de nada», sostiene Valle, quien vivió de cerca el ritmo de vida que han llevado los Castro y su entorno. Ellos tenían whisky de marca, caramelos y otras exquisiteces mientras «el pueblo ha pasado hambre», destaca.

Los Castro han vivido en una acomodada zona residencial junto al mar al oeste de La Habana, donde han disfrutado de lujos muy alejados de las penosas condiciones de vida en que vive la gran mayoría de los cubanos de a pie. En el caso de Fidel, se trataba de Punto Cero, una residencia con un vasto terreno alrededor en el que disponía de árboles frutales, ganado para proporcionarle su propia leche, caballos, algunos búfalos y hasta una fábrica de quesos. «Sé de lo que hablo, porque trabajé allí», afirma Juan Goberna, vicepresidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Raúl Castro también se fue a vivir a las afueras. «La nueva clase dirigente decía que vivía con el pueblo, y Raúl vivió muchos años en la céntrica calle 26, pero con los años empezaron a aislarse», explica Goberna.

Otros integrantes de la familia Castro viven en la elegante zona occidental de La Habana, así como otros miembros de lo que se ha consolidado como una auténtica aristocracia formada por los integrantes de la cúspide del poder en la isla.

En casas de la burguesía

Tras el triunfo de la revolución en 1959, la nueva clase dirigente se apoderó de los caserones de la antigua burguesía cubana, donde siguieron viviendo durante décadas y ahora, con muchos de ellos fallecidos, sus descendientes.

Esta especie de nobleza dictatorial goza de un tren de vida a años luz del que sufren la mayoría de los cubanos, que habitan en viviendas destartaladas con apenas mantenimiento y constantes fugas de agua, y que para poder sobrevivir acuden a las bodegas con su cartilla de racionamiento a recoger los «mandados», como se conoce a la lista de productos básicos como pan y arroz que el Estado asigna al mes a cada ciudadano.

Los miembros de la clase privilegiada son asiduos a lugares como el Club Habana, un histórico complejo de ocio reservado para socios y clientes que pueden pagar sus cuotas, fuera del alcance del cubano medio.

A pocos kilómetros, la Marina Hemingway es otro punto de referencia para el estrato elevado de la supuestamente igualitaria sociedad cubana. En los canales de este amplio recinto, separados por explanadas con palmeras y un césped perfectamente cortado, se podían ver este sábado atracados decenas de yates que no tenían mucho que envidiar a los que se pueden ver al otro lado del estrecho de la Florida, en los embarcaderos de la capitalista Miami Beach.

Cotos de caza

Además, hay una serie de cayos (pequeños islotes) convertidos en terrenos militares y reservados para el uso de la alta jerarquía del régimen. También disfrutan de cotos de caza en lugares como Pinar del Río y Holguín, así como del paraíso de los aficionados a la pesca submarina que es Isla de Pinos, tristemente célebre también por la prisión adonde fueron a parar numerosos opositores.

Junto a esta clase de políticos privilegiados asentada desde hace años, está emergiendo en los últimos años una hornada de nuevos ricos, beneficiados de forma selectiva por los medidos pasos hacia una apertura económica que ha dado el régimen bajo el gobierno de Raúl Castro. Es el caso de los propietarios de paladares, los restaurantes de comida típica cubana que están proliferando en La Habana, pero que no pueden abrir cualquiera, sino únicamente personas que «tienen una buena relación con la jerarquía o que reciben dinero del exterior», explica Juan Goberna. Los que están identificados como no dignos de confianza por el Gobierno, no reciben la licencia, explica. Entre los opositores se comenta incluso que la propia Mariela Castro es dueña de uno.

Los paladares, a su vez, son lugares frecuentados no solo por los turistas, sino también por los miembros de la clase pudiente de la isla. Y cuando se trata de quemar la noche, acuden a discotecas donde la mayoría de cubanos ni se asoman. Una hija de Mariela Castro Espín y nieta de Raúl se ha ganado fama con sus fiestas en Varadero, donde «llegan y arrasan» con la bebida, asegura Lázaro Yuri Valle.

 

‘Muerto Stalin, ¿quién pensará por nosotros?’

El político que hizo de la muerte una consigna esencial y una herramienta imprescindible de gobierno, acaba de encontrar la suya, no con sus botas italianas puestas, ni a manos de sus enemigos jurados, sino en su propio lecho familiar, a la selecta edad de 90 años.

Origen: ‘Muerto Stalin, ¿quién pensará por nosotros?’ | Diario de Cuba

‘Muerto Stalin, ¿quién pensará por nosotros?’

10 errores graves de Fidel Castro que los socialistas no deben repetir – Havana Times en español

Con el fallecimiento de Fidel Castro, muchos escriben sobre su legado revolucionario para la izquierda y el socialismo en general. La parte más importante de ese legado son estos 10 errores graves que los socialistas no deben volver a repetir si aspiran a contribuir al progreso social.

Origen: Diez errores graves de Fidel Castro que los socialistas no deben repetir – Havana Times en español

Por Pedro Campos

Foto: Juan Suárez

Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Con el fallecimiento de Fidel Castro, muchos escriben sobre su legado revolucionario para la izquierda y el socialismo en general. La parte más importante de ese legado son estos 10 errores graves que los socialistas no deben volver a repetir si aspiran a contribuir al progreso social.

1-La concentración del poder absoluto en una sola persona, junto a la eliminación de los poderes independientes del Estado, del estado de derecho y del sistema político democrático que debió hacerse más directo y popular.

2-La expropiación forzosa, estatización —nunca socialización— de toda la propiedad grande, mediana y pequeña y su concentración en el Estado, a un nivel nunca logrado por el capitalismo privado.

3-Mantener la explotación asalariada en las empresas estatizadas, con lo cual se mantuvo la esencia del sistema capitalista, solo que para el Estado. De ahí la deriva hacia el capitalismo monopolista de Estado.

4-Eliminar y reprimir por medio de la violencia, en sus diferentes formas, a toda la oposición, de cualquier color, mantener un único partido y eliminar la libertad de asociación.

5-Controlar para el Estado-Partido-Gobierno todos los medios de información y comunicación, impidiendo la libertad de expresión.

6-Considerar “burgueses” los derechos humanos consagrados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los pactos sobre derechos económicos y sociales y civiles y políticos, los cuales deben considerarse integralmente y formar parte del cuerpo de leyes revolucionarias.

7-Eliminar las formas de trabajo libre, asociadas o no, de tipo autogestionarias —las propiamente socialistas—, e impedir con las políticas estatales su libre desarrollo, especialmente las formas cooperativas, mutuales y el trabajo por cuenta propia que no explota trabajo asalariado.

8-Considerar el mercado como un engendro capitalista que debe ser controlado en función de los intereses del Estado, en lugar de permitir su más amplio desarrollo y de prohibir, sí, todas las formas de monopolio privado o estatal que traten de amarrarlo a estrechos intereses.

9-Pretender exportar “la Revolución socialista” e imaginarse con plena impunidad internacional para actuar al margen de los convenios y marcos aceptados por la comunidad de naciones.

10-Desconocer las leyes generales del desarrollo económico-social y creer que el capitalismo y el imperialismo podrían ser eliminados de la faz de la tierra voluntariamente por la acción violenta de los revolucionarios y no por la evolución de su propio desarrollo natural y el progreso de las formas de propiamente socialistas producción, caracterizadas por el trabajo libre, privado o asociado

Estos 10 graves errores cometidos por el fidelismo en Cuba son los que impidieron el progreso del socialismo y de la sociedad cubanas, condujeron al capitalismo monopolista de estado, destruyeron la economía cubana y causaron graves perjuicios antropológicos a nuestra sociedad.

 

 

Digno de ver: una hispanocubana sacando de quicio a los castristas en un debate televisivo

Origen: Digno de ver: una hispanocubana sacando de quicio a los castristas en un debate televisivo

 

¡SIN VOZ NI VOTO! Mercosur: Venezuela es suspendida como integrante del bloque

A pesar de los pataleos verbales y las amenazas diplomáticas que lanzó el presidente Nicolás Maduro en las últimas horas, Venezuela quedará suspendida desd

Origen: ¡SIN VOZ NI VOTO! Mercosur: Venezuela es suspendida como integrante del bloque

yer, fuentes calificadas de las diplomacias de Paraguay, Brasil y la Argentina coincidieron ante LA NACION que “el plazo de concesión a Venezuela para que ajuste sus leyes a la normativa del Mercosur se agotó”. De esta manera, mañana quedará formalmente suspendido el gobierno de Maduro del bloque regional, ya que aún no aprobó las 112 resoluciones del Mercosur y casi 300 parámetros que son requeridos para integrar ese grupo de países tal como se le exigió en julio pasado. Así, Caracas ya no tendrá voz ni voto en el bloque regional.

Tanto en la Cancillería como en Montevideo ayer hubo febriles reuniones de delegados de la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay para discutir el futuro del Mercosur. No hubo hasta anoche anuncio formal sobre el caso de la suspensión de Venezuela, pero se resolvió hacer lugar al ultimátum que se le había dado a Maduro para ajustarse a la normativa del bloque para evitar su suspensión desde el 1° de diciembre. Existe la posibilidad de que el Mercosur le otorgue una nueva prórroga a Caracas para amoldar sus leyes a la normativa del Mercosur con el fin de no expulsar definitivamente a Venezuela del bloque.

Sorteado este escollo, la Argentina asumirá el próximo 14 de diciembre la presidencia pro témpore del Mercosur que está en manos de un sistema colegiado formado por los presidentes de Paraguay, Uruguay, la Argentina y Brasil, ya que en julio pasado Venezuela quiso hacerse en forma unilateral con la presidencia del bloque y fue duramente rechazada. Ahora el presidente Mauricio Macri asumirá la presidencia pro témpore del bloque para restablecer el orden y tendrá a Venezuela como miembro suspendido.

Anteayer, el presidente Maduro realizó un duro cuestionamiento a sus socios del Mercosur que impulsaron la suspensión de Caracas. Durante su programa de radio La hora de la salsa, Maduro advirtió que nadie podrá sacar a Venezuela del Mercosur. “Si nos sacan por la puerta, volvemos por la ventana”, expresó el presidente venezolano poco antes de partir a Cuba para presenciar el funeral de Fidel Castro en La Habana.

En una dura embestida contra los socios del Mercosur que determinaron la suspensión de Venezuela, Maduro llamó a los pueblos de América latina a “movilizarse en defensa del Mercosur, cuyos principios y estatutos -dijo- están amenazados por el derecho de gobiernos que promueven una agenda desestabilizadora contra Venezuela”.

Por otra parte, la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, convocó ayer a ciudadanos de los países socios del Mercosur a acudir a las embajadas venezolanas, mañana, para apoyar la permanencia del país petrolero en el bloque regional. “Hacemos un llamado a los pueblos de las capitales del Mercosur a defender a Venezuela, porque es defender los más grandes ideales de integración, unión y cooperación”, dijo la ministra de Relaciones Exteriores desde Caracas. “Ni nos salimos ni nos sacan del Mercosur”, subrayó la canciller Rodríguez.

Por su parte, el canciller paraguayo, Eladio Loizaga, aseguró hace unos días que Venezuela será suspendida del grupo y quedará “sin voz” a partir de mañana por no ajustar su normativa al organismo regional.

De esta manera, Paraguay avaló lo que resolvieron el resto de los socios del bloque y que Macri ratificó en octubre pasado cuando lo visitó en Buenos Aires su par de Brasil Michel Temer. Desde la residencia de Olivos, Macri había dicho tajante: “A Venezuela le dimos un plazo, si no cumplen perderán su condición de miembros activos del Mercosur. Más allá de que es más preocupante la violación de derechos humanos y la no aceptación del plebiscito que se les planteó”. Mañana se cumple ese plazo y comienza un nuevo capítulo de escándalos en el bloque regional.

 

 

Miriam Celaya: El anciano dictador murió hace mucho tiempo | Historias paralelas

Origen: Miriam Celaya: El anciano dictador murió hace mucho tiempo | América 2.1

Miriam Celaya: El anciano dictador murió hace mucho tiempo

 Los medios oficiales recién han anunciado la última y definitiva defunción de Fidel Castro y he creído percibir en el mensaje luctuoso más alivio que duelo. Si yo fuera una persona piadosa sentiría al menos una pizca de pena, pero no es el caso. Definitivamente, la piedad por los déspotas no se cuenta entre mis pocas virtudes. Y, como siempre he preferido el cinismo por sobre la hipocresía, estoy convencida de que el mundo será un mejor lugar sin él.

De cualquier modo, para mí ya el anciano dictador había muerto mucho tiempo atrás, en una fecha imprecisa, sepultado bajo alguna polvorienta lápida sin epitafio en lo más recóndito de mi memoria, así que solo puedo sentir curiosidad por lo que pudiera significar este esperado (desesperado) desenlace para aquellos que han mantenido atados sus destinos a cada espasmo de sus numerosas muertes.

Sin embargo, no porque yo le hubiese hecho un funeral anticipado deja de ser un acontecimiento su irreversible salida de este mundo. Ahora desaparecerá la imagen de fantasma derrotado en que se había convertido y también dejará de gravitar como una fatalidad inevitable sobre el ánimo supersticioso de la nación. Finalmente, se esclarecerá si es verdadero o falso aquel vaticinio de que “Cuba cambiará realmente cuando Fidel haya muerto”, porque para casi todos los cubanos suele resultar más cómodo esperar los cambios derivados del curso de la naturaleza que arriesgarse a hacerlos por sí mismos. Los pueblos que sienten vergüenza de sus destinos suelen arrojar sobre los sátrapas las culpas de su propia irresponsabilidad colectiva.

También están las nigromancias, un buen comodín para la desidia nacional. Hay mucha gente que cree en algún dios, en la fatalidad, en el tarot, en los signos zodiacales, en el I Ching, en el tablero de Ifá o en otras profecías de la más variada índole. Yo nunca he creído en ninguna de ellas, quizás porque aceptar como ciertos los misterios de las predestinaciones me hubiese llevado a sentir como una maldición haber nacido justamente en esta Isla en el propio año 1959. Lejos de ello, tan adversa casualidad acabó convirtiéndose en un reto que acepté con gusto y nunca conocí la sensación de profunda frustración que oprime a varias generaciones de cubanos asfixiados bajo el efecto del poder de una especie de entidad suprahumana que parecía reunir en sí el súmmum de todos los credos y que intervenía en todos los destinos. Un impostor, a fin de cuentas, que pretendía ser a la vez dios, oráculo y mantra.

Para casi todos los cubanos suele resultar más cómodo esperar los cambios derivados del curso de la naturaleza que arriesgarse a hacerlos por sí mismos

No obstante, tengo intactos los recuerdos, que han sobrevivido saludablemente a todo el cataclismo. ¿Cómo renegar de ellos si nuestro espíritu es pura memoria? Recuerdo sin amor, sin rencor, sin amargura y sin remordimientos, como si contemplara en una vieja película mi propia historia, que es la de millones de cubanos como yo. Incluso hay pasajes que me divierten. ¿Cómo pudimos ser alguna vez tan cándidos? ¿Cómo nuestros padres y abuelos permitieron que nos manipularan de una manera tan atroz? Fue por miedo. El verdadero poder de Fidel Castro nunca fue el amor de los cubanos, sino el temor inconfesable que estos sentían hacia él, un caudillo irracional y colérico, un sujeto cuya desmedida egolatría solo se equiparaba a su incapacidad para la empatía. A veces la  fidelidad es solo un recurso de supervivencia.

Mirando en retrospectiva hacia los primeros 20 años de mi vida, recuerdo a Fidel Castro como una especie de magma omnipresente que invadía cada espacio de la vida pública y privada. Parecía tener el don de la ubicuidad y aparecer en todas partes a la vez. Mis recuerdos de infancia más lejanos están invariablemente asociados a aquella imagen del señor barbudo que jamás sonreía, vestido de perenne uniforme militar, cuyo retrato podía encontrarse en cualquier sitio, ya fuera sobre la pared de un edificio, en una valla, en las carátulas de las revistas, en los periódicos o en un cuadro cuidadosamente enmarcado de las salas de los cubanos revolucionarios, que entonces eran mayoría.

Ese mismo señor aparecía con mucha frecuencia en la pantalla del televisor de mi abuela (en mi fuero interno, yo creía que vivía dentro de aquel aparato), o invadía, tronante y fiero, todos los hogares desde las estaciones de radio haciendo largos discursos cargados de arengas, amenazando y regañando. Lucía siempre irritado, así que yo le tenía un poco de miedo y procuraba –con escaso o nulo éxito– mantenerme alejada de sus vibraciones. Mis mayores se inflamaban de éxtasis y hasta exclamaban entusiasmados ante esta o aquella bravata del falso profeta. “¡Es el  Caballo! ¡Así se hace!”, bramaban los admiradores del nuevo hombre duro, embriagados de un fervor que yo no entendía pero que con el paso del tiempo acabó contagiándome.

En todo caso, “Fidel” era una de las primeras palabras que aprendían a decir los hijos de miles de familias que, como la mía, habían descubierto que eran revolucionarios repentinamente, al amanecer del primero de enero de 1959. Y así, también de súbito, en una nación de tradición católica menudearon los que se proclamaron ateos y renunciaron a Dios solo para acogerse a una nueva fe, Fidel Castro como salvador y el dogma comunista como catecismo.

El verdadero poder de Fidel Castro nunca fue el amor de los cubanos, sino el temor inconfesable que estos sentían hacia él

Mientras, un sinnúmero de familias se fracturaban por la polarización política y la emigración. Padres e hijos, hermanos, tíos, primos que poco antes vivían en armonía, se enfrentaron y tomaron distancia unos de otros, cargados de rencores. Hubo quienes nunca más volvieron a verse, y murieron sin el abrazo de la reconciliación. Muchos sobrevivientes de aquella ruptura telúrica andamos todavía recogiendo los fragmentos y tratando de recomponer algunas partes de nuestros maltratados linajes, siquiera por respeto y homenaje a nuestros difuntos enemistados por un odio ajeno.

Después vinieron las milicias, Playa Girón, la Crisis de los Misiles, el servicio militar obligatorio, la cartilla de racionamiento, las zafras monumentales, la Ofensiva Revolucionaria, Angola, las escuelas al campo y en el campo, la permanente consagración de los delirios interminables del Magno Ególatra. Y con el paso del tiempo comenzaron a llegar las señales de la ruina que nos empeñábamos en ignorar. Las crecientes carencias fueron acalladas con consignas y con descabellados planes gigantes condenados al fracaso, todas las libertades quedaron sepultadas y desaparecieron los derechos, sacrificados en el altar verde olivo bajo el peso de palabras otrora sagradas y ahora envilecidas por los discursos (“patria“, la más mancillada; “libertad“, la más fraudulenta), mientras –desapercibidos y ciegos– los propios cubanos ayudábamos a construir las rejas de nuestra cárcel y, dóciles, dejábamos las llaves en manos del carcelero.

El primer gran cisma entre el orador-orate y yo fueron los sucesos de la embajada de Perú y, en especial, la estampida de Mariel, entre abril y mayo de 1980. No fueron, sin embargo, eventos aislados. En 1978 se habían producido las primeras conversaciones (acercamiento, se les suele decir) entre la dictadura y un grupo de emigrados radicados en Estados Unidos, cuyo resultado fue la inauguración de los viajes de visitas familiares en 1979, aunque en una sola dirección: de Miami a la Isla.

Los propios cubanos ayudábamos a construir las rejas de nuestra cárcel y, dóciles, dejábamos las llaves en manos del carcelero

De repente, ya los  apátridas-gusanos-contrarrevolucionarios no eran tales, sino “nuestros hermanos de la comunidad cubana en el exterior”, que habían sido capaces de conservar los valores culturales originarios y su propia lengua en tierras extranjeras, y a los que les asistía todo el derecho a visitar su país de origen y reencontrarse con sus familias. Ahora venían contentos y cargados de regalos para los pordioseros que habían elegido a una revolución que proclamaba la pobreza como virtud. Ingenuos o no, muchos sentimos la manipulación y descubrimos que habíamos sido estafados, y aunque de un largo y profundo letargo no se despierta a la primera campanada, comenzamos a vivir en alerta y a cuestionar el sistema.

Entonces, sin esperarlo, los  hombres nuevos, formados bajo los principios de esa célebre meretriz llamada Revolución, asistimos sorprendidos al espectáculo de la multitud que se aglomeraba en la sede diplomática peruana y a la fuga masiva por el puerto de Mariel. Y quedamos perplejos ante los miles de desertores y horrorizados ante los mítines de repudio, las golpizas, vejaciones e insultos a los que emigraban y la impunidad con que se producía una barbarie que solo era posible instigada y bendecida desde el poder.

Para entonces yo recién había estrenado mi maternidad, y ante cada escena de espanto me aferraba a la ternura por mi hijo. Creo que fue cuando comencé a rasgar definitivamente todos los tupidos velos de la mentira en la que había vivido por 20 años y me obsesioné con la búsqueda de la verdad en la que formaría a mis hijos: la libertad como don que portamos dentro, que nadie otorga, que nace con el ser. Y así terminó el liderazgo de Fidel Castro sobre mi persona, arrastrando en su caída toda posibilidad de deslumbramientos futuros en mi espíritu. Ese año emergió la disidente que vivía acallada dentro de mí, y el paradigmático líder de mi adolescencia comenzó a transmutarse en enemigo.

Temor, admiración, respeto, devoción, duda, incredulidad, rencor, desprecio y, por último, la más absoluta indiferencia, fueron las sensaciones que su existencia marcaron en mí

Por eso no me hicieron mella los difíciles acontecimientos y las batallas fidelistas que transcurrieron tras mi conversión: el  caso Ochoa y los fusilamientos asociados, el Período Especial resultante del desplome del socialismo real, el  Maleconazo, la Crisis de los Balseros, el niño Elián, las Tribunas Abiertas, las Mesas Redondas, los Cinco Espías, la Primavera Negra, la Batalla de Ideas, la Revolución Energética y tantos despropósitos que acabaron engrosando las filas de los descontentos y de los desencantados, ensanchando la grieta entre el poder y millones de cubanos.

Mis sentimientos por Fidel Castro pasaron por varias etapas. No podía ser de otra manera si nací en 1959, si crecí en una familia  fidelista y si toda mi vida ha transcurrido en Cuba. Temor, admiración, respeto, devoción, duda, incredulidad, rencor, desprecio y, por último, la más absoluta indiferencia, fueron las sensaciones que su existencia marcaron en mí.

La noticia de su muerte, pues, no me despierta emociones. Hace poco un amigo me decía, sabiamente, que Fidel Castro no era causa, sino consecuencia. Me parece una sentencia acertada para resumir la historia e idiosincrasia de la nación cubana. Porque los cubanos no somos (no hemos sido nunca) un resultado de la existencia de Fidel, sino a la inversa: la existencia de un Fidel fue posible solo gracias a los cubanos, más allá de las tendencias políticas o ideológicas, más allá de nuestras simpatías o rencores. Sin nosotros (todos) no se hubiera sostenido el poder de su larga dictadura.

Por eso aprovecho esta, su muerte definitiva, para brindar sinceramente, no a su memoria, sino por la nuestra. ¡Que no nos falte nunca más la memoria, para que no olvidemos estas décadas de vergüenza, para que no se repitan más Fideles en esta tierra! Y brindo también, con toda mi fe, para celebrar la oportunidad que esta venturosa muerte abre a la nueva vida que habremos de edificar al fin en paz y concordia todos los cubanos.

NUNCA MÁS . CUBA!!

En Cuba vive un hermano olvidado de Fidel Castro – Yusnaby Post

Martín Castro, uno de los hermanos de Fidel Castro, sale a relucir con la noticia de la muerte de Fidel Castro. Es un anciano de 87 años que vive al este de La Habana. Un hombre al que no le […]

Origen: En Cuba vive un hermano olvidado de Fidel Castro – Yusnaby Post

 

En Cuba vive un hermano olvidado de Fidel Castro

Martín Castro, el hermano del dictador, desde siempre alejado de las luces y colocado en la lejana sombra, contempla la muerte de Fidel como si fuera un extraño.

En Cuba vive un hermano olvidado de Fidel Castro

Martín Castro, uno de los hermanos de Fidel Castro, sale a relucir con la noticia de la muerte de Fidel Castro.

Es un anciano de 87 años que vive al este de La Habana. Un hombre al que no le impresionan ni los discursos ni los lujos. Quizás nunca supo de riquezas ni de abolengos. Le dejaron en claro muy bien que era a todo dar un medio hermano. Martín nunca fue Ruz, tuvo que conformarse con ser sólo Castro.

Martín Castro vive muy tranquilo, en una casa más que modesta, junto con sus dos hijos y sus nietos. Saluda con la tranquilidad de quien no tiene que poner a salvo millones de dólares en bancos extranjeros. No tiene riqueza alguna que perder que no sea la tranquilidad de su familia.

Sabe salir airoso y comportarse como un hombre educado, de esos que no dice palabra negativa de nadie, sea familia o no, y por eso asegura que veía poco a Fidel porque no le gusta viajar mucho.

Cuando lo recuerda, repite la anécdota de cuando Fidel era niño, como si alguien le hubiese advertido que lo mejor era sólo mencionar esa etapa de inocencia y de niñez: “‘El cogía un caballito que tenía, ¿cómo se llamaba? ¡Careto! ¡Careto se llamaba! Y andaba pa’ aquí, pa’ allá. Y después cogía su riflecito y tiraba tiros (en el campo). Esto es lo que más le gustaba”.

“Donde quiera veo a la gente llorando, la mitad del pueblo está llorando”, dijo a The Associated Press sentado en una mecedora mientras mira el homenaje nacional a su famoso hermano. “El pueblo ha respondido bien”, aseguró.

Con información de Associated Press.

Cuba se despide de un Fidel Castro Ausente

 

Cuba se despide de un Fidel Castro Ausente
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Las cenizas, que han permanecido lejos de la vista de los cubanos, en una sala del Ministerio de la Fuerzas Armadas (MINFAR) a la que solo habría tenido acceso la elite del régimen, viajan en una pequeña urna de cedro cubierta por la bandera cubana.
DDC | La Habana | 30 de Noviembre de 2016
El régimen comenzó este miércoles el traslado de las cenizas de Fidel Castro hacia Santiago de Cuba, donde serán inhumadas el domingo, en el Cementerio Santa Ifigenia.
El traslado durará cuatro días y hará a la inversa el recorrido de la “Caravana de la Libertad” encabezada por Fidel Castro en los primeros días de 1959.
Las cenizas salieron de la Plaza de la Revolución sobre las 7:00 de la mañana. El cortejo, según el recorrido publicado por la prensa oficial, pasará por todas las provincias excepto Pinar del Río, Artemisa y Guantánamo.
Las cenizas, que han permanecido lejos de la vista de los cubanos, en una sala del Ministerio de la Fuerzas Armadas (MINFAR) a la que solo habría tenido acceso la elite del régimen, viajan en una pequeña urna de cedro cubierta por la bandera cubana.
Según el diario Juventud Rebelde, los restos del dictador fueron sacados del MINFAR a hombros de dos jóvenes oficiales, y acompañados por su hermano Raúl Castro, su viuda, Dalia Soto del Valle, y sus hijos.
Durante el primer tramo del recorrido serán escoltados por los generales de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías, Joaquín Quintas Solá y Ramón Espinosa Martín, reportó la web oficial Cubadebate.