Documentos y Editoriales que nadie firma en Cuba, como caídos del cielo

Origen: En Cuba aumenta la concentración del poder político – Havana Times en español

Ya se ha hecho costumbre: el “Gobierno revolucionario” emite notas y declaraciones sin firmar por nadie y el propio Partido y sus organización políticas y de masas, hacen declaraciones y emiten comunicados sobre importantes aspectos de política exterior, sobre todo, sin que se sepa nunca quien responde por estos.

El pasado 21 de junio, los diarios Granma y Juventud Rebelde publicaron La “Declaración de la Juventud Cubana” condenando la nueva política de la Administración Trump hacia Cuba, nadie la firma, ninguna persona, ninguna organización.

Este tipo de documentos ha sido usado tradicionalmente por el Gobierno para orientar la línea política que deben seguir los “revolucionarios cubanos” y todas sus instituciones: desde el Partido hasta los pioneros.

Detrás de la falta de firmas, de nombres, en fin, de responsables de lo expresado, se descubre una parte importante de las contradicciones que encierra el sistema político de la “dictadura del proletariado”, la que se libra entre la centralización y la democracia del sistema, que se va resolviendo a favor de la centralización, hasta que llegado su estado máximo, termina por destruir todo el sistema, porque cada vez son menos los que participan en la toma de decisiones y, consecuentemente, son menos los interesados en mantener el entuerto.

A mayor centralización menos democracia, menos poder del pueblo y de los trabajadores. Y esa es una de las causas políticas de la autodestrucción de los inventos socialistas desde el Estado.

A su vez y como parte del avance de esa enfermedad que carcome por dentro el sistema, ese tipo de documentos, sin personalizar a los autores, constituyen una falta de respeto a las mismas instituciones creadas durante el proceso revolucionario, a sus dirigentes designados y particularmente al pueblo de Cuba, con el cual realmente no se ha ido contando cada vez menos.

En este caso específico es una total falta de consideración y desconocimiento hacia la juventud, en la cual no solo están los que aplauden o se ven obligados a aplaudir el sistema, sino cientos de miles de jóvenes, en realidad quién sabe cuántos, que para nada siguen al Gobierno y sus políticas.

No han sido pocas las ocasiones en que la máxima dirección orientaba una línea que no era total o parcialmente compartida por algunos dirigentes de sus organizaciones subordinadas y los comunicados resultantes no satisfacían las expectativas de “arriba”. La solución que encontraron finalmente fue hacer los documentos y darlos a firmar a los dirigentes de las organizaciones de abajo. Pero ya hace algún tiempo, ni eso: los publican sin firma.

Lo que se nota en todo esto es un aumento de la centralización del poder político.Esto es parte de la tradicional manipulación de la opinión pública nacional e internacional que ha practicado cínicamente el siempre mismo Gobierno de Cuba durante más de medio siglo. Solo que ya no está el caudillo y cada vez, la cúpula político-militar se siente más aislada de las bases de la sociedad cubana.

Ese fenómeno que tan claro se ve en lo político, se presenta igual en lo económico. Cada vez están más concentrados en la cúpula, las propiedades productivas, los resultados de la producción y las decisiones de qué hacer con el dinero que producen todos los trabajadores y se obtiene de la explotación general del pueblo cubano por diferentes vías.

El sistema estatal-socialista, que trata de esconder el capitalismo monopolista de estado controlado por la alta burocracia político-militar, de esa manera está atrapado en la misma contradicción clásica principal del capitalismo en general: mientras la producción es más social, la apropiación (de los resultados de la producción) es más privada. Mientras algunos grandes dueños se enriquecen, la mayoría productora se hace más pobre.

Al respecto, Frederick Engels escribió que para el sistema capitalista en general, el capitalismo monopolista de estado, creído socialismo, ha llevado al paroxismo y por eso termina autodestruyéndose: “La acumulación de riqueza en un polo es, pues, al mismo tiempo acumulación de miseria, tortura del trabajo, ignorancia, bestialización y degradación moral en el contrapolo, es decir, en la clase que produce su propio producto en forma de capital”.

La solución al fenómeno la hemos planteado los socialistas democráticos cubanos en cientos de artículos, ensayos y personalmente ante instituciones del Gobierno-Partido-Estado:

En lo político, democratizar plenamente el sistema con libertad de expresión, asociación y elección y el fomento de los presupuestos participativos locales.
En lo económico, socializar la apropiación, por medio de una verdadera socialización de la propiedad y la apropiación de los resultados del trabajo, permitiendo la plena libertad económica para el desarrollo de todas las formas de producción y especialmente de las formas de trabajo libre, privadas (cuentapropismo) y asociadas como el cooperativismo, la autogestión empresarial de los trabajadores, el mutualismo y otras por el estilo.

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