“La Cuba de Fidel”, la época en la que Cuba era sinónimo de Fidel

En 1965, un Fidel Castro en su apogeo concedía una larguísima entrevista al fotorreportero estadounidense Lee Lockwood. Medio siglo después se reedita el texto, acompañado por 200 fotografías inéditas

Origen: “La Cuba de Fidel”, la época en la que Cuba era sinónimo de Fidel | Cultura | Edición América | Agencia EFE

En 1965, un Fidel Castro en su apogeo concedía una larguísima entrevista al fotorreportero estadounidense Lee Lockwood. Medio siglo después se reedita el texto, acompañado por 200 fotografías inéditas que muestran tanto la vida pública como la cotidiana del líder cubano.

Las fotografías muestran a Castro hablando ante decenas de miles de personas pero también cuando sale del agua tras bucear, haciendo ejercicio en isla de Pinos, comiendo, jugando con su perro Guardián o simplemente descansando en una hamaca, con los pies descalzos.

En isla de Pinos fue donde Lockwood pasó siete días con Castro y sus más próximos colaboradores y de esa estancia salió una interesantísima entrevista, tan solo seis años después del triunfo de la revolución y cuando la posibilidad del fracaso del proyecto comunista no entraba en los planes del líder.

“El deber de todo revolucionario es hacer la revolución” es la frase de Castro que abre “La Cuba de Fidel. La mirada de un reportero estadounidense en la isla. 1959-1969” (Taschen), cuya edición en español acaba de salir al mercado 50 años después de su primera publicación en inglés.

“Hace más de 50 años, Lee Lockwood puso en marcha su propia campaña en favor del deshielo, que le llevó desde su llegada a Cuba en 1959 a la publicación de ‘Castro’s Cuba, Cuba’s Fidel’ en 1967”, una obra que se centra “en una de las más extraordinarias entrevistas de todo el siglo XX a un líder mundial en activo”, en palabras de la editora del libro, Nina Wiener.

A las 100 pequeñas imágenes en blanco y negro que se publicaron entonces se añaden 200 nuevas fotografías, muchas de ellas impresas a doble página, que han salido de los archivos fotográficos de Lockwood, a los que Wiener tuvo acceso antes de la muerte del fotógrafo, en 2010.

“Una conversación con Castro es una experiencia extraordinaria y, hasta que te acostumbras, de lo más desconcertante (…) es uno de los conversadores más entusiastas de todos los tiempos”, afirma Lockwood en el prólogo del libro.

Lockwood se recrea en los detalles del comportamiento de Castro y de su personalidad, pero también de la casa en la que se desarrolló la entrevista.

Una casa tipo rancho de una sola planta, de madera y pintada de blanco, con un estilo arquitectónico propio del sudoeste de Estados Unidos, y con todas las estancias equipadas con aparatos de aire acondicionado estadounidenses, resalta con cierta ironía el periodista.

Allí se desarrolló la entrevista en la que el comandante René Vallejo actuó como traductor.

“Cada día, durante varias horas, nos sentábamos Fidel, Vallejo y yo alrededor de la mesita del porche a la entrada de la habitación de Castro, con el micrófono en medio de los tres, y hablábamos en voz baja, como en una sesión de espiritismo”, explica Lockwood.

Durante esas larguísimas conversaciones, el periodista y Castro hablaron de todos los temas posibles y hoy, cincuenta años después, algunas de las declaraciones del líder cubano resultan cuanto menos sorprendentes.

“Jamás llegaremos a creer que un homosexual pueda encarnar las condiciones y los requisitos de conducta que permitieran considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, asegura sobre los gais.

También dice ser “contrario a las listas negras de libros, películas prohibidas y todas esas cosas” y se muestra convencido de que su sistema es más democrático que el de Estados Unidos “porque es la expresión real de la voluntad de la inmensa mayoría del país, constituida no por los ricos, sino por los pobres”.

Y en aquel momento, cuando llevaba seis años como primer ministro, estimaba que sería dirigente del Partido Comunista solo “unos años más”.

“Si quiere que le hable con sinceridad, trataré de que sea el menor tiempo posible (…) Creo que todos nosotros debemos retirarnos relativamente jóvenes, y no lo propongo como un deber, sino como algo más: como un derecho”. Pero su retirada no llegó hasta 2008.

Cinco décadas después de la revolución, la “Cuba de Castro ha pasado de ser lo que Lee (Lockwood) llamaba una revolución extraordinaria a transformarse en una sociedad disfuncional”, asegura en el epílogo del libro el experto Saul Landau.

Pero “Castro ha dejado su huella en la historia” y Lockwood “escribió el mejor libro -hasta la fecha- sobre la esencia de ese hombre y la revolución que encabezó”, agregó Landau.

Por Alicia García de Francisco