Espejismos de Cuba | Angélica Mora

No sabe hacer otra cosa: la dictadura nació mintiendo y lo sigue haciendo 57 años después

Origen: Espejismos de Cuba | Cubanet

Espejismos de Cuba.

Por Angélica Mora

Herbert Matthews y Fidel Castro (CC)

NUEVA YORK, Estados Unidos.- El gobierno cubano ha sido siempre un especialista en crear espejismos, a partir de hechos reales que los ha transformado a su antojo.

Las ilusiones y engaños han ido multiplicándose con el tiempo.

Los espejismos se iniciaron con el amañado desfile de los barbudos frente al corresponsal del New York Times, en la Sierra Maestra.

Fidel Castro hizo desfilar varias veces, frente al ingenuo periodista Herbert L. Matthews, un puñado de sus hombres. Multiplicó sus entradas y salidas, valiéndose de algunos cambios en la indumentaria, para forjar la ilusión de una tropa numerosa.

Lo que pasaba era que, en febrero de 1957, dos meses después de haber desembarcado en Cuba con más de 80 hombres, Fidel Castro contaba con menos de una veintena de soldados. Al desembarco habían sucedido ataques aéreos, rechazo de muchos campesinos, y parecía improbable la sobrevivencia de los rebeldes en la Sierra.

Fulgencio Batista había dado por muerto a Fidel Castro y la prensa internacional empezaba a creerlo, pero en su edición del 17 de febrero, The New York Times publicó una entrevista de  Matthews con Fidel Castro que cambió el panorama e hizo ganar la lucha en menos de dos años.

Siguiendo con otros engaños, otra fantasía ofrecida por el régimen fue la mágica desaparición de Camilo Cienfuegos, en un vuelo del que nunca más se supo.

Nuevos espejismos refractaron el juicio y fusilamiento de Arnaldo Ochoa y otros importantes militares cubanos, con el anuncio de que se trataba de un escarmiento contra el narcotráfico, del que se acusaba al gobierno de La Habana.

El caso de los Cinco Espías fue todo un espectáculo –y sigue siéndolo– del perfecto accionar de  la maquinaria propagandística del gobierno cubano.

Durante decenas de años, el gobierno castrista ha manipulado el tema del embargo, frente a un mundo ignorante que acusa a Estados Unidos de estar privando a la isla de lo más vital, mediante el ofuscante “bloqueo”.

Otra falacia ha sido la negación de La Habana, a través del propio Raúl Castro y el excardenal Jaime Ortega, de la existencia de los presos políticos, quienes languidecen en lóbregas celdas, sin alimentos apropiados ni medicinas.

Los espejismos en la vida diaria del cubano fulguran hoy con la llamada “reducción de precios de algunos productos”, que el pueblo encuentra insuficiente en el número de ofertas y en lo fraccionado de éstas, en una forma de cobrar menos, por menor cantidad.

El viaje del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a Cuba, pudiera haber sido uno de los espejismos más distorsionados en la historia del gobierno de La Habana, pero no se contó con ciertos elementos, como la popularidad del presidente estadounidense entre los cubanos, ávidos de escuchar algo distinto a la gastada propaganda de la dictadura castrista.

El espejismo más reciente es la llegada del primer crucero de los Estados Unidos a la Isla en más de medio siglo, que opacó incluso el desfile del Primero de Mayo.

Pero nada supera el fulgurante desfile de moda de Chanel de este martes.

La muestra de alta costura internacional choca con la palabrería hueca del gobierno, que jura odiar el capitalismo y sin embargo acepta que se presente este tipo de espectáculo.

En esta presentación brillará “Toñito” Castro, el melenudo nieto del Comandante, el mismo dictador que en los años 70 ordenó pelar al rape y enviar para los campos de concentración de las UMAP a los cubanos que transitaban por las calles con el pelo largo.

Los espejismos kafkianos de Cuba fulguran en las canchas de golf, en los artículos de las diplotiendas, en el espectáculo de los golpes a los integrantes de la campaña #TodosMarchamos, en la llegada de artistas famosos, en las filmaciones de películas y series, en el yate de Antonio Castro, en la recogida de mendigos y en el coito de una pareja en plena vía pública en La Habana.

Los destellos de estas tarjetas postales son las actuales vivencias de una dictadura que nació mintiendo y lo sigue haciendo 57 años después porque, sencillamente, no sabe hacer otra cosa.