¿Están locos los cubanos? O ¿ya no aguantan más limitaciones en sus vidas? Emigración

Decenas de cubanos llevan días varados en Puerto Obaldía, en la comarca panameña Guna Yala, desde donde esperan continuar viaje por tierra hacia Estados Unidos. Sin embargo, son pocos los que pueden salir, lo que está llevando a la localidad al colapso, informa el diario La Estrella.

Origen: Emigrantes cubanos colapsan la localidad panameña de Puerto Obaldía | Diario de Cuba

Decenas de cubanos llevan días varados en Puerto Obaldía, en la comarca panameña Guna Yala, desde donde esperan continuar viaje por tierra hacia Estados Unidos. Sin embargo, son pocos los que pueden salir, lo que está llevando a la localidad al colapso, informa el diario La Estrella.

Los cubanos han llegado a Puerto Obaldía desde Colombia. Las autoridades panameñas dijeron esta semana haber restringido el flujo desde el país sudamericano, pero en la localidad se han acumulado más de 800 emigrantes.

Solo unos 60 logran continuar su camino cada día luego de lograr un cupo en uno de los dos vuelos permitidos por las autoridades desde la zona hacia Ciudad de Panamá.

La situación ha hecho que los cubanos deban esperar un tiempo mayor de lo previsto en un pueblo que no cuenta con infraestructura para albergarlos. Muchos, incluidos mujeres embarazadas, tienen que dormir en el suelo y a la intemperie.

“Yo estoy aquí desde el 20 de noviembre con mi hija embarazada y tiene amenaza de aborto y a mí me salió un quiste de tanto caminar”, dijo Gretel Palacio, citada por La Estrella.

“Aquí dormimos a la intemperie y no tenemos las condiciones mínimas para vivir, estamos bloqueados y no hay comida”, afirmó Joel Gómez.

“Nuestra necesidad es salir de aquí y en la ciudad capital no estaremos más de 24 horas porque nuestro objetivo es Estados Unidos”, agregó Eric Javier.

“Desde que salimos de Ecuador hasta llegar aquí es todo un negocio con nosotros (…) Desde las autoridades gubernamentales hasta los policías no hacen otra cosa que estafarnos”, dijo Gómez. “En la medida en que puedan imposibilitar el paso lo hacen para quitarnos el dinero”.

Según el diario La Prensa, un grupo de cubanos protestó esta semana en Puerto Obaldía por los impedimento para abandonar la población y por no contar con agua ni alimentos.

“Nos hemos quedado sin dinero. No hay agua potable ni embotellada, las tiendas se quedan sin suministros, no comemos alimentos adecuados hace semanas. Además, no tenemos en donde hacer nuestras necesidades y dormimos en portales y plazas de la comunidad. Encima, la Cancillería panameña ordena que solo 60 personas pueden salir por día”, se quejó Mario Martínez, citado por la publicación.

Una madre que solicitó la reserva de su identidad consideró que, aunque el Gobierno panameño les ha dado buen trato, en este momento siente que se violan sus derechos humanos.

Los cubanos en Puerto Obaldía saben que más adelante en su viaje hay otras trabas, como la de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, donde están varados unos 4.000 emigrantes después de que Managua decidiera cerrarles el paso.

“Sabemos que en Nicaragua no nos dejan pasar, pero aún así queremos continuar”, afirmó Eric Javier.

En Paso Canoa, zona fronteriza de Panamá con Costa Rica, los cubanos están encontrando también obstáculos.

Algunos, como Yadira, opinan que han “cometido un error”. La mujer de 29 años relató que un autobús en el que viajaba por Colombia fue asaltado y, entre todos los pasajeros, los atacantes se llevaron unos 30.000 dólares. “Comprendí lo seguro y nada violento que es Cuba, donde jamás te pasaría algo parecido”, dijo.

“En uno de los pasos en Colombia teníamos que pagar y yo ya no tenía más efectivo y entonces le dije al militar que lo único que tenía era mi cuerpo y él me dijo ¡avanza y yo avance! Y así logré pasar, hasta que conseguí más dinero. Esto ha sido una locura, nunca me imaginé tanta corrupción y tanto peligro”, narró una mujer de 45 años.

Carlos Jiménez, de 49, acomodado en una colchoneta en la aduana costarricense de Paso Canoas, dijo que espera el salvoconducto que le dé la oportunidad de seguir el viaje que comenzó el 9 de noviembre junto a su hija y su esposa.

“Vamos en busca de una vida mejor”, señaló y aseguró que la familia tuvo que “vender dos casas para tener dinero para el viaje”.