No habrá una oleada de médicos regresando ante los “Cantos de Sirenas del Granma”

El doctor Jeovani Jiménez Vega valora la nueva política del Gobierno hacia los profesionales sanitarios

Origen: “No habrá una oleada de médicos regresando a Cuba”

 

“No habrá una oleada de médicos regresando a Cuba”

El doctor Jeovani Jiménez Vega valora la nueva política del Gobierno hacia los profesionales sanitarios

El doctor Jeovani Jiménez en 2012, presentando una protesta frente al ministerio e Salud Pública en La Habana. (Reinaldo Escobar)
El doctor Jeovani Jiménez en 2012, presentando una protesta frente al ministerio e Salud Pública en La Habana. (Reinaldo Escobar)

A finales del año pasado, el doctor Jeovani Jiménez Vega decidió irse a trabajar a Ecuador a través de un contrato privado. Desde Guayaquil, donde labora junto a su esposa, ha leído en la prensa oficial cubana las nuevas flexibilizaciones que permitirán a los sanitarios emigrados reincorporarse al sistema de Salud Pública en la Isla.

El galeno, autor del blog Ciudadano Cero y separado de su profesión en 2006 a causa de una protesta por los bajos salarios del sector, también protagonizó una huelga de hambre con la que logró ser restituido a su anterior puesto de trabajo en el hospital de Guanajay. En esta ocasión, ha respondido por correo electrónico varias preguntas para los lectores de 14ymedio sobre las nuevas medidas, las expectativas y dudas que estas generan.

Pregunta. ¿A qué le atribuye la adopción de estas flexibilizaciones para los médicos cubanos radicados en el exterior?

Respuesta. Es obvio que se trata de una reacción para contrarrestar el éxodo masivo de profesionales del sector. Las autoridades cubanas tuvieron sobrado tiempo, de hecho décadas, para hacer todo lo que hoy prometen. Sin embargo es sólo ahora, cuando se está produciendo la estampida, que decide implementar una política mucho más justa. Quienes le generamos al país entre 8.000 y 10.000 millones de dólares anuales con nuestro trabajo en el exterior, bien que nos lo merecemos.

Hasta ahora el trabajador sanitario solo había recibido palos, un trato despótico y la explotación capitalista de su trabajo –en el sentido más estricto de la frase– cuando percibe en una misión oficial de trabajo en el extranjero sólo el 20% del salario que se pacta entre países. Sobre esta situación no se ha dicho ni una palabra y está en el centro mismo de las deserciones.

“El trabajador sanitario solo había recibido palos, un trato despótico y la explotación capitalista de su trabajo, cuando percibe en una misión oficial de trabajo en el extranjero sólo el 20% del salario que se pacta”

P. ¿Cree que muchos de estos galenos radicados en el extranjero están pensando en el retorno a la Isla?

R. No existe tal demanda de regreso de los médicos que desertaron de misiones o salieron a trabajar por contratación individual. Ellos tomaron su decisión en firme después de pensárselo bien. Lo que es una realidad más que evidente para millones de cubanos es el deterioro profundo, lamentable y sistémico de la atención médica a todos los niveles a lo largo del país. Hemos sido testigos durante décadas del deterioro estructural progresivo de los consultorios médicos, policlínicos, clínicas estomatológicas y hospitales. Mientras el Gobierno cubano continúa desviando recursos para pulir su aparato represivo y nuestros neoburgueses se lo gastan en grande en hoteles de lujo y paseos por Turquía.

P. ¿Entonces no lo ve como una apertura?

R. Dudo mucho que estemos frente a un auténtico cambio aperturista del régimen. Estamos ante un Gobierno que en el resto de su accionar no ha cambiado nada, que se sigue conduciendo en su dinámica interna como una auténtica dictadura. Aún reprime del modo más impune y sistemático la disidencia de ideas y otros derechos humanos básicos. No ha lanzado la más mínima señal, en el resto de sus facetas, que induzca a pensar que estas medidas puedan engranarse en un cambio de mentalidad conducente a aperturas reales.

Estamos simplemente ante un giro pragmático para adecuarse a la nueva circunstancia.

P. ¿Cuál ha sido la reacción entre los médicos que conoce?

R. Oscila entre la alegría, el desdén y el escepticismo.

P. ¿Es posible revertir el éxodo de profesionales de la salud con estas flexibilizaciones?

R. El daño ya está hecho. Todo lo que sucede hoy pudo, en buena medida, haberse evitado si el Ministerio de Salud Pública y el Gobierno cubano hubieran escuchado en serio las demandas de nuestros trabajadores. Debieron haber estado atentos a sus necesidades y seguir una política más justa y recíproca hacia un sector que durante los últimos tres lustros ha generado más del 50 % del PIB cubano, sin que eso haya redundado en mejoras del status de vida de su personal.

“El Gobierno cubano continúa desviando recursos para pulir su aparato represivo y nuestros neoburgueses se lo gastan en grande en hoteles de lujo”

Cada médico cubano que tomó la decisión de salir de la Isla para trabajar en el extranjero, lo hizo a partir de experiencias personales negativas y en busca de horizontes diferentes y más prometedores. En la mayoría de los casos dejó en la Isla condiciones de trabajo extremadamente precarias: un salario absurdo que se agotaba en una semana, el irrespeto, la frecuente prepotencia y hasta el despotismo de las autoridades de su ministerio y de su Gobierno. Ese profesional experimentó un altísimo grado de frustración por haber consagrado la mejor parte de su vida a una labor sin ser justamente recompensado.

Ese galeno se sintió defraudado, cuando no traicionado. De manera que evocará esas frustraciones y maltratos a la hora de sopesar una decisión como la de regresar a Cuba.

P. ¿Habrá una oleada de médicos regresando a los hospitales cubanos?

R. Es muy dudoso que suceda un regreso masivo, pero no es del todo descartable que algunos decidan regresar después de trabajar por un tiempo en el extranjero, sobre todo si las autoridades cumplen por esta vez con su palabra e instrumentan en la práctica lo prometido. Ya sabemos que con el Gobierno cubano del dicho al hecho siempre habrá un buen trecho.

Dudo muchísimo que ese retorno suceda en forma de una oleada, tampoco inmediatamente. Hay demasiada desconfianza generada por décadas de promesas incumplidas para que ahora, por obra y gracia de un artículo en Granma, aquel que tomó la decisión más trascendental de su vida, regrese sin más ni más.

P. ¿Considera que esta medida podría abrir una brecha para que más médicos salgan de Cuba una vez que se han eliminado los castigos?

R. La época del miedo a los castigos va quedando atrás. Quizás algunos perciban justo ahora el esperado disparo de salida, aunque hay aún muchos profesionales que nunca salieron del país porque no encontraron el modo de financiarse la empresa. Aquellos que hemos optado por trabajar fuera de Cuba, o bien lo hicimos a partir del préstamo de amigos y familiares o con el dinero acumulado en alguna misión médica oficial en el extranjero.

P. ¿Además de los recursos para el viaje, qué otros obstáculos se anteponen en el camino?

“Impedir que cualquier ciudadano cubano ingrese de forma libre a su propio país es una gravísima violación de los derechos humanos”

R. Durante los últimos meses se implementó la práctica, sin duda deliberada, de demorar todos los trámites de validación legal de documentos en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en el resto de los ministerios con el evidente fin de obstaculizar cuanto sea posible la salida del país de los galenos y profesionales de otros sectores. Esta rémora sólo puede explicarse como una política disuasiva para desestimular futuras fugas.

P. En el anuncio aparecido en Granma solo se incluyen entre quienes pueden retornar a los que salieron bajo la nueva Ley Migratoria, que entró en vigor en enero de 2013, pero nada se dice de los que salieron antes. ¿Qué opina de eso?

R. De ser así, estaríamos ante la perpetuación de una grave injusticia. Impedir que cualquier ciudadano cubano ingrese de forma libre a su propio país es una gravísima violación de los derechos humanos, practicada por el Gobierno cubano durante medio siglo. Todo aquel que aún dude que estamos ante una rancia dictadura, que tome este botón de muestra: un médico imposibilitado por un grupo de funcionarios de reunirse con sus hijos durante ¡ocho años! por algo tan simple como haber dado por concluido un contrato laboral, pues nada más que eso es lo que hace quien “deserta” de una misión.

Una decisión así incluso se opondría al objetivo central de la nueva política, que no busca otra cosa que desestimular salidas y fomentar el regreso del mayor número de profesionales entre aquellos que un día partieron.