El gobierno fantasma | Se eligieron entre ellos y al Pueblo se le ignoró. Falta de respeto mayor?

El gobierno fantasma | La Joven Cuba.

El gobierno fantasma

 

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gobiernoPor: Roberto G. Peralo  y Harold Cárdenas Lema

(roberto.peralo@umcc.cu) (haroldcardenaslema@gmail.com)

Una enfermedad corrompe la sociedad. Poco a poco se introduce en su sistema y puede provocar parálisis total. Tenemos la sospecha de que no existe demasiado interés en curar al enfermo, así todo resulta más fácil.

El pasado miércoles 13 de mayo se constituyó la Asamblea Municipal del Poder Popular en Matanzas. En la misma se debió elegir al Presidente y Vicepresidente de dicha asamblea. Usamos el término “debió“ porque una escueta nota en el semanario Girón el jueves 14 informa de la constitución de dichas Asambleas sin más detalles. En el transcurso de esa semana y la siguiente, con la esperanza que otro medio de información daría la noticia, preguntamos a varios colegas si conocían cuáles eran los nominados para ambos cargos y cuál fue el resultado de dichas votaciones. En todos los casos prevalecía el desconocimiento.

La primera reacción entonces es responsabilizar a los periodistas y sus directivos. ¿Acaso no es noticia conocer los integrantes de la comisión de candidatura, responsables de decidir los candidatos a la presidencia del gobierno? ¿Cuál sería el criterio de selección que iban a aplicar? ¿Cuántas nominaciones hubo? ¿Cuáles fueron los más nominados? ¿No sería importante informar cuál fue el resultado cuantitativo de las votaciones? ¿No sería importante hacerle una entrevista al nuevo presidente electo para conocer su estrategia y políticas de gobierno? No es politiquería, sino política, algo que muchos ya han olvidado.

¿Cuánta política necesitan hacer nuestros representantes públicos? ¿Hasta qué punto llegan a sus responsabilidades de mano del pueblo y no de un mecanismo vertical? Una vez llegados ahí… ¿rinden cuenta públicamente de su gestión? A veces pareciera que nuestros funcionarios hacen una labor secreta y no pública, lo que afecta el consenso nacional profundamente. Lo ocurrido ahora en Matanzas, es solo la expresión de muchas contradicciones que laceran cotidiana e innecesariamente, la credibilidad de nuestro proyecto nacional.

La esencia del problema no radica en la ausencia de información ni el papel de la prensa. Es algo mucho más grave: a los ciudadanos le resultan indiferentes estos asuntos. Hicimos un pequeño experimento social, preguntando a vecinos, estudiantes y colegas si conocían quién fue electo presidente de la Asamblea Municipal. Solo uno pudo responderme la pregunta, coincidió que dicha persona trabaja como activista en el gobierno municipal. El resto de los encuestados -que no fueron pocos- además de no saber quién era la persona, tampoco les interesaba.

Con tal apatía ciudadana a los malos funcionarios les resulta mucho más fácil dirigir y los buenos no pueden resaltar. Terminan todos en el mismo grupo invisible y los ciudadanos sin poder apoyar a los que mejor representen sus intereses. ¿Cómo hacerlo si prácticamente no conocemos cuáles son sus propuestas o ideas? El único control que se ejerce sobre estos funcionarios se realiza por los órganos de dirección a los cuales se subordinan. El control social se vuelve mínimo entonces.

De esta forma la dirección de los gobiernos municipales tratan de quedar bien y cumplir las orientaciones del Partido e instancias superiores del gobierno.  A los ciudadanos solo nos queda esperar a que en dos años nos vuelvan a pedir que participemos en las elecciones, los medios de comunicación nuevamente nos abarroten de propaganda convocando a la unidad del pueblo cubano y después ni se molesten en utilizar dos líneas para informar quienes fueron los elegidos.

El acto más importante de cualquier gobierno, es el momento formal de su constitución y elegir a sus dirigentes. Este instante pasó inadvertido para el pueblo matancero. ¿Qué podemos esperar ahora del resto de sus actividades administrativas y de gestión? Esto no es provocado por el asedio estadounidense ni la economía internacional, ocurre cuando los funcionarios dan por sentado el apoyo del pueblo, que no es gratuito ni eterno. El sacrificio que han hecho 11 millones de cubanos en más de medio siglo luchando por su soberanía y el deseo de crear una alternativa más justa, merece más que eso.

No permitamos que las circunstancias en que vivimos y el ineficiente mecanismo de participación que utilizamos nos provoquen el desinterés y la desidia por nuestro destino. Este país es de todos los cubanos. Preocupémonos cuando los procesos sociales no salgan bien. Exijamos a los responsables cuando las cosas salgan mal. La única forma de ejercer nuestro derecho de ser dueños es PARTICIPANDO.

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