Hacer negocios con Cuba, el nuevo sueño americano 

Hacer negocios con Cuba, el nuevo sueño americano – 26.04.2015 – lanacion.com  .

ASHINGTON.- Desde que el presidente Barack Obama decidió dar vuelta la página e iniciar una “normalización de relaciones” con La Habana, el interés y la ansiedad empresarial se evidenciaron de tal forma que el deseo de “hacer negocios con Cuba” parece ser un nuevo y, hasta hace poco, impensable componente del llamado “sueño americano”.

Desde que Obama y Raúl Castro anunciaron “la nueva etapa”, en diciembre pasado, empresarios y políticos norteamericanos iniciaron una frenética carrera para no perder el tren que ya abordaron sus pares de otros países y hacer que el acercamiento a la isla se convierta en oportunidad de negocio.

“Queremos que los empresarios de Nueva York estén a la cabeza de esta nueva oportunidad”, dijo el gobernador Andres Cuomo, al liderar, esta semana, una delegación de ejecutivos de grandes empresas neoyorquinas, ávidos de poner un pie en la isla.

Cuomo fue el primer gobernador en hacer ese movimiento. Pero antes, y en busca de lo mismo, lo habían precedido legisladores y -sobre todo- el presidente de la poderosa Cámara de Comercio norteamericana, Robert Donohue.

Todo un ejemplo de pragmatismo, Donohue, que es conocido por su afinidad con los republicanos, no sólo viajó personalmente a la isla al frente de una delegación empresarial, sino que lleva ya dos entrevistas personales con el presidente Castro. La última, hace unos días, en la Cumbre de las Américas, en Panamá, donde el cubano y Obama mantuvieron su primer cara a cara.

“Hay un enorme potencial de cosas para hacer en Cuba y eso explica el enorme interés de empresarios”, dijo Alana Tummino, directora política del Consejo para las Américas, con sede en Nueva York, y experta en cambios regulatorios en la isla.

El principal interés parece apuntar al área de infraestructura y de servicios, pero está lejos de ser el único. De todos modos, lo que se advierte es una diferencia enorme en la velocidad con que quieren avanzar los empresarios y las posibilidades reales del tiempo político.

“El resultado de esta primera misión estatal que encabezó el gobernador Cuomo revela el desafío que, para el mundo de los negocios, implica la persistencia del embargo comercial sobre Cuba”, dijo Peter Schechter, titular del programa para América latina del Atlantic Council.

Desde la perspectiva de este reconocido analista político, el gesto del gobernador al frente de la delegación de empresarios “no sólo refleja la tremenda ansiedad” por desembarcar con negocios en Cuba, sino también, al mismo tiempo, la “frustración” que imponen los tiempos políticos.La afirmación apunta al embargo comercial que aún pesa sobre la isla. A diferencia de otros pasos que ya dio Obama, el levantamiento del embargo compete al Congreso.

El cuerpo está dominado por los republicanos y, pese a que en sus filas hay muchos interesados en abrir el mundo de los negocios, eso no termina de erosionar el rechazo de quienes siguen analizando la relación con Cuba bajo la desconfianza de medio siglo de antagonismo.

“Nadie puede estar más feliz que yo con el giro dado por Obama. Pero lo que hay que entender es que eso implica cambiar la forma en la que se aborda la visión sobre Cuba”, previno Susan Segal, del Consejo para las Américas.

“Paciencia”, parece ser el mensaje que envía el Departamento de Estado. “Lo que hay que entender es que estamos en un proceso y eso lleva tiempo”, dijo esta semana la secretaria adjunta para la región, Roberta Jacobson, al ser abordada por enésima vez sobre cuándo se normalizaría la relación económica.

Lejos de eso, los empresarios están empezando a buscar “soluciones alternativas” que, por la vía administrativa, permitan avanzar en posibles negocios sin necesidad de esperar que el Congreso se decida a entrar en acción.

“Hay grandes compañías trabajando para determinar qué es lo que se puede ir haciendo y ciertamente hay un campo”, dijo Segal. Eso incluye una iniciativa para habilitar fondos “con un destino específico”. Pero la idea aún no ha cristalizado.

Mientras, según ellos mismos admitieron, lo que quedó en claro para los “hombres de Cuomo” es todo lo que se podría hacer en la isla y el tren que están perdiendo. Entre otros, lo acompañaron directivos de gigantes como MasterCard, JetBlue y Pfizer.

“Hay una enorme alfombra roja esperando, pero no es fácil llegar. No es sólo el embargo. Cuba es una economía controlada” y es el Estado el que decide, dijo Ted Piccone, analista para temas cubanos en la Brookings Institution.

Pero, aún sin llegar, los norteamericanos ya aportaron impulso a los negocios en la isla. Por lo menos, al turismo. Según la revista Time, hay un pico de interés para conocer la isla “antes de que cambie” por completo. Dicho por ellos: una cosa es ver la Plaza de la Revolución ahora y otra, con un McDonald’s..