#Venezuela y sus Casitas de Cartón cercanas a los Pozos de Producción. El dinero no regresó!

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“Se llevan el petróleo de aquí, se lo llevan y lo que nos queda aquí son los barriles con los que juegan los niños”, dice Juana. Este diario contactó con el gobernador para conocer su versión, pero no fue posible concertar una entrevista.

Es el límite con el estado Anzoátegui, ya en Monagas, pero el paisaje es distinto. Grandes árboles, un río caudaloso. Sigue siendo parte de la Faja Petrolífera del Orinoco. Y la carretera sigue siendo irregular, con baches. En una parte del camino, a la derecha, un vertido que ocupa varios metros cuadrados. Un camión tuvo un accidente hace 15 días. Está controlado, dice un señor con cara de pocos amigos. “No tomen fotos, porque esto lo usan mal. Capaz viene alguien y dice que es contaminante, pero no lo es. No es petróleo, es diluyente”, asegura. El diluyente se usa para aligerar el petróleo. Entre otros componentes tiene nafta y gasoil. “Mira las matas, siguen creciendo. No les pasa nada. Esto es normal aquí”.

Hace casi un año el Gobierno decidió eliminar el Ministerio del Medio Ambiente, el primero de América Latina. Lo reintegró con otro y nació el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo. En esta semana se reinstauró nuevamente bajo el nombre de Ministerio de Ecosocialismo y Aguas.

El pueblo kari’ña está asentado en Anzoátegui, Monagas, Bolívar y Sucre. Junto a un río, en Anzoátegui, hay uno de los asentamientos. Allí tenían conucos, pequeñas parcelas de tierra donde sembraban plátano macho, yuca, hortalizas y verdura. En 2002 un integrante de la comunidad fue a medir unos terrenos y vio el río alborotado. “Como unas grandes burbujas”, cuenta. Reventó una bolsa de gas “de los bielorrusos”, dicen los kari’ñas. “Se ha decretado estado de emergencia en la zona, no se puede tomar el agua, no podemos sembrar, no podemos tener apenas animales porque el agua que tenemos es de los tanques que nos ha dado PDVSA”, cuenta Orlando Martínez, el gobernador, rodeado de otros miembros de la comunidad, justo antes de una reunión.

Lo que hay en el río es gas metano. El caso se ha llevado a la Asamblea Nacional y a PDVSA. “No se hizo una investigación a fondo. Hubo quien dijo que era algo normal, de la naturaleza”. Siguen esperando para que les abran un pozo de agua bueno.

A 14 kilómetros de El Tigre, está el campo laboral y residencial de San Tomé. Es una ‘pdvsalandia’. Trabajadores en mono rojo, autobuses con el logo de la empresa gubernamental, imágenes de Hugo Chávez y del presidente Nicolás Maduro. Y bellas casas. Al pasear por sus calles se viene a la cabeza la canción ‘Las casitas del barrio alto’, de Víctor Jara. Pero aquí las casas no son rosadas y celestitas, sino color crema y con los techos rojos.

Pero con la entrada para el coche –ocupada por grandes autos, grandes camionetas–, jardín de césped alrededor y árbol con su respectivo columpio. Hay un hospital industrial, dos clubes recreacionales, cancha de golf, tenis… Y áreas verdes, muchas áreas verdes que se mantienen lozanas gracias a los aspersores de agua que hay cada tantos metros.

Y a la salida de San Tomé, un cartel: “Clase Obrera de la Faja rechaza injerencia fascista del Imperio”.

Alicia Hernández / El Confidencial

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