Las dos sorpresas del chavismo #Venezuela

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A) La brusca caida de los precios del crudo,
B) La apertura de Cuba y EE.UU

Los aliados invisibles
De cómo los genios de la OPEP negociaron el colapso en los precios del petróleo. La obsecuencia cuesta cara. En vez de tener una política petrolera propia, el gobierno chavista confió en Arabia Saudí y otros productores del Golfo Pérsico aliados de EEUU. Y así les fue
Cuentan que una señora debía llevar mucho dinero al banco. Temía que la robaran, y no sabía dónde ocultarlo. Su esposo le dijo que lo escondiera en su brassiere. Algunas horas después la mujer, regresó, toda llorosa, diciendo que le habían quitado el dinero. El marido expresó su asombro. ¿Cómo había hecho el ladrón para descubrir el escondite? Y la señora respondió afligida: “¿Quién iba a suponer que ese galán sólo andaba detrás de mi dinero?”

Observando la afligida expresión del presidente de Venezuela Nicolás Maduro tras enterarse que Cuba y Estados Unidos reanudaron relaciones diplomáticas, mientras funcionarios o ex funcionarios de su gobierno eran incluidos en una lista negra del departamento de Estado, presuntamente, por supuestos maltratos a sectores de la aparente oposición, hay que concluir que la obsecuencia no es la mejor manera de liderar una política soberana.

Pero el arrobamiento con la dirigencia cubana, y la imposibilidad de pensar que algunos galanes sólo andaban detrás del dinero de la República Bolivariana, es la marca registrada de la administración chavista.

Y donde mejor se exhibe es en la manera en que el gobierno venezolano se hundió en la peor crisis de su historia, y probablemente de la historia venezolana del último siglo, al acatar de manera obsecuente a la OPEP.

Nadie le pide demasiado al gobierno de Maduro. Ha demostrado hasta la saciedad que sus funcionarios no son los seres más avispados del mundo. ¿En qué otro país del mundo existe un funcionario como Elías José Jaua Milano, ministro de las Comunas y Movimientos Sociales del gobierno del presidente Nicolás Maduro?

Un día, decide realizar un vuelo interno con su familia y con su niñera contratando un avión particular, pues se trata de un viaje privado y no quiere abusar del erario público.
De pronto, una extraña conspiración transforma el avión privado en un aeronave de la empresa Pdvsa, algún ser avieso arma a su niñera como si fuera a librar un duelo en el O.K. Corral, y cuando la familia Jaua desciende en territorio venezolano, se desconcierta al oír que todos hablan portugués, y que han descendido en el aeropuerto Internacional de Guarulhos, en San Pablo, Brasil.

Desentrañar la tramoya es casi imposible, pero algo queda en claro: alguien conspiró para hacer quedar mal a Jaua. Su ingenuidad le causó daño.

De todas maneras, Jaua preside un ministerio que si bien es esencial para los beneficiarios, no afecta la seguridad, la soberanía, o el destino final de Venezuela. Pero ¿qué ocurre con el petróleo y sus precios? Para los venezolanos, es una cuestión de vida o muerte.

Según Erich Arispe, director de Latin American sovereigns, y experto en el análisis de deudas contraídas por gobiernos de la región, el petróleo representa para Venezuela “un 92 por ciento de sus ingresos externos”, y “un 50 por ciento de los aportes al Banco Central en el curso del año”.

El Fondo Monetario Internacional dijo que Venezuela necesita un precio del crudo a por lo menos 120 dólares el barril, y está recibiendo alrededor de la mitad, pues la cotización del producto oscila en los 59 dólares por barril. PDVSA estima que por cada dólar menos que recibe de su venta del crudo, el estado pierde 700 millones de dólares anuales.

Ante esa gravísima situación ¿Cuál fue la actuación de las autoridades chavistas? Hacer algunos aspavientos y no mover un dedo.

The Wall Street Journal informó en su edición de hoy que ya en octubre de este año Nossar al–Dossary, representante de Arabia Saudí ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo, sorprendió a asistentes a un seminario en Nueva York, “al revelar que su gobierno permitiría que cayeran los precios de productos energéticos a nivel global”.

Con su mensaje, dijo la publicación, al–Dossary “rompió con décadas de ortodoxia saudí que intentó mantener altos los precios al limitar la producción global de petróleo”. Tras esa declaración, “los mandarines del crudo hicieron caer los precios del producto”, una vez “persuadieron a otros miembros de la OPEP que mantuvieron firme la producción”.

Venezuela tiene representantes en las Naciones Unidas. ¿Ninguno de ellos informó en octubre a la cancillería de esas alarmantes declaraciones? ¿O es que lo único importante es comprar en Macy´s?

ALIANZA ENTRE EEUU Y ARABIA SAUDÍ
Los tres países más afectados por la caída en la cotización del crudo son Rusia, Irán y Venezuela. Pero existen algunas diferencias. Rusia es una gran potencia. Aunque se estima que más de un 60 por ciento de su exportaciones dependen del gas natural y del crudo, se autoabastece de materias primas, tiene sus graneros repletos de trigo (estaban aún más llenos cuando Ucrania formaba parte de la Unión Soviética) y sus corruptos gobiernos han permitido la creación de una próspera clase media. Ningún ciudadano ruso hace cola para conseguir un rollo de papel higiénico.

En cuanto a Irán, ha sido duramente castigado por las sanciones de Occidente, tras continuar con su programa de desarrollo nuclear destinado a fines eminentemente pacíficos, como aseguran las autoridades de Teherán. Además, el gobierno iraní tiene un vengativo enemigo personal en el gobierno saudí.

Según The Wall Street Journal, funcionarios árabes vinculados con los saudíes señalaron en privado que se sentían contentos de la baja en los precios del crudo, “pues así socavaban la capacidad de Teherán, Moscú y Caracas en sus tareas desestabilizadoras a nivel mundial”. Uno de los funcionarios dijo al diario: “Si en el proceso” de la baja en la cotización del petróleo “Irán pierde un 30 por ciento de sus ingresos, muy bien. Y si en el proceso las ganancias de Rusia disminuyen un 30 por ciento, excelente”.

Aunque el funcionario no mencionó el nombre del otro país que vería recortado un 30 por ciento de sus dividendos, es de presumir que se trataba de Venezuela. De todas maneras, al igual que Rusia, y a diferencia de Venezuela, el gobierno iraní no somete a sus ciudadanos a la tortura de larguísimas colas cotidianas para obtener productos indispensables.

Obviamente, no se puede echar de manera exclusiva la culpa a Arabia Saudí, que junto con los Emiratos Árabes Unidos y Katar ideó una estrategia para ampliar sus mercados a expensas de otros productores de la OPEP.

Pero un gobierno no hace prosperar un país si no planifica para el futuro. Y el gobierno chavista no planifica ni para el pasado. Cuando el crudo estaba a más de cien dólares el barril, proyectaba gastos que no podrían compensarse ni con el crudo a 200 dólares el barril,pues creía que contaba con la gallina de los huevos de oro.

Los saudíes, que también gastan a manos llenas, saben sin embargo ahorrar. Lo mismo ocurre con sus socios del golfo Pérsico. Funcionarios saudíes dijeron a The Wall Street Journal que su economía puede sobrevivir al menos dos años con bajos precios del petróleo, pues el reino acumuló 750.000 millones de dólares en divisas extranjeras.
Obviamente, productores menos eficaces, entre los cuales se cuenta Venezuela, serán paulatinamente desalojados del mercado.

Al mismo tiempo, nada está garantizado. Y eso incluye a los países más ricos de la OPEP, debido a la revolución del “shale-oil”, el petróleo bituminoso extraído de rocas. Varias empresas norteamericanas de energía han dicho que “pueden ganar dinero”, o al menos mantener su producción sin tropiezos, “inclusive con el crudo a meos de 40 dólares el barril”, señaló The Wall Street Journal.

De acuerdo al diario, la reunión del 27 de noviembre en que la OPEP decidió no alterar sus cuotas de producción de crudo, abriendo así las compuertas al exceso de oferta y al derrumbe de los precios del producto, tuvo como nota destacada un discurso del ministro de Hidrocarburos saudí, Ali al-Naimi, que fue una obra maestra de maquiavelismo político.

Al-Naimi dijo a los asistentes que si bien la baja en los precios del petróleo afectaría muchas economías, perder clientes debido a la revolución causada por la extracción de “shale oil” en Estados Unidos, sería aún más grave. Y añadió que si la OPEP reducía la producción para apuntalar los precios, el crudo sería reemplazado por otro proveniente de países al margen del cartel petrolero.

Lo que no informó al-Naimi, era que ese crudo provendría de Arabia Saudí. Ya a comienzos de noviembre, Aramco, la empresa petrolera estatal saudí, rebajó los precios de su petróleo a clientes norteamericanos, y lo siguió haciendo en diciembre, ampliando de esa manera su cuota en el mercado de energía más importante del mundo.
Entre tanto Venezuela, presidida por un gobierno con ideales bolivarianos que incluyen salvar al planeta, pues nada es demasiado excesivo para los herederos de Hugo Chávez, ha quedado en la lona, con su economía dando boqueadas, y su pueblo convencido de que habrá que hacer cola hasta para llegar al paraíso.

Es el precio de concretar una política que ha encubierto con marchas, desfiles y golpes en el pecho, la profunda obsecuencia hacia otras experiencias revolucionarias. A veces, la dignidad consiste en aceptar que debemos equivocarnos por nuestra exclusiva cuenta.

@mszichman
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