¿Por qué el euro no se debilita contra el dólar?

¿Por qué el euro no se debilita contra el dólar? | El Economista.

¿Por qué el euro no se debilita contra el dólar?

 

Algunos analistas aseguran que hay que inclinarse por los euros en lugar de los dólares, al menos por un tiempo más.

Foto: AFP

 

En Europa, muchos analistas llevan meses pronosticando una apreciación del dólar contra el euro que, en la realidad, hasta ahora no sucedió.

 

Estos observadores del mercado, basan su hipótesis en que la Reserva Federal de Estados Unidos lleva cerca de un año con el proceso de tapering (una reducción de compra de activos), y en breve se comenzará a debatir sobre la suba de tasas para 2015. Y, en cambio, del Banco Central Europeo se espera que pronto ponga en marcha un programa de compra de activos. Seguramente no serán de deuda, sino que tendrá como subyacente créditos a pequeñas y medianas empresas. De ahí que el euro se haya debilitado ligeramente en las últimas semanas.

 

Esos son los principales argumentos para pensar que el euro tiene que bajar y el dólar, subir. Sin embargo, hay analistas que sostienen lo contrario.

 

Para Manuel Domínguez-Blanco, economista de Interdin, las empresas europeas tienen más margen de mejora en resultados que las americanas, dado que la economía estadounidense está más avanzada en el ciclo que la europea. De hecho, los beneficios de las compañías americanas se encuentran ya en máximos. También sostiene, en favor de la apreciación de euro, que las primas de riesgo de las deudas en Europa están en mínimos. La percepción de riesgo en la renta fija europea es muy reducida. Y que la balanza de cuenta corriente de Estados Unidos sigue con déficit, mientras que la europea marcó su superávit más alto de la historia.

 

Por su parte, Álex Fusté, economista jefe de Andbank, comenta otras razones para pensar que el euro seguirá siendo una moneda fuerte, como por ejemplo que la Reserva Federal, aunque amaga con el endurecimiento monetario, siempre tiene palabras tranquilizadoras que hacen pensar que éste aún está muy lejos. Por el momento, sólo hay tapering, que implica, no una reducción del balance, sino únicamente una reducción del ritmo en el que éste va creciendo. Además, las tasas a corto plazo, es decir, las de los activos monetarios, están a cero, mientras que en Europa repuntaron. Eso implica que, seguramente, serán capaces de atraer más dinero los europeos que sus comparables estadounidenses. Y es que el exceso de liquidez que pudo haber habido gracias a las inyecciones del Banco Central Europeo, se agotó. Y los programas de compra de bonos no están todavía sobre la mesa del Banco Central Europeo. Y, quizás, nunca lo estén.

 

Para los analistas, en resumen, hay que inclinarse por los euros, en vez de los dólares, al menos por un tiempo más.