La “invasión” China a Cuba. Opinión de un cubano

Cuba-China, reflexiones destinadas al exilio 

Cuba-China, reflexiones destinadas al exilio

 

por Eduardo Manet*

 

China Cuba

 

Un fantasma rueda por la isla: dentro de cinco años Cuba será la más bella región tropical de la China. Ese fantasma está presente en el pueblo, entre los intelectuales y aun en los medios oficiales. Salvo que los “medios oficiales” son mudos, pero en un ambiente tropical hasta los mudos hablan y las paredes oyen. Los intelectuales se manifiestan en conversaciones privadas con diversos matices: cinismo, estupor, patriotismo… Ninguno por el momento quiere (o se atreve) a proclamar públicamente lo que piensa. El pueblo sí habla en la calle y con un estilo tradicionalmente popular:

 

–Chico, los chinitos están cogiéndose todo en la isla.
–A mí me encanta la comida de Cantón. ¡Que vengan los chinos!
–¿La China apoderándose de Cuba entera? Es natural: el Chinito está en el poder, ¿no?”
El Chinito no es otro que el presidente Raúl Castro al cual, en su época de estudiante, algunos de sus amigos lo llamaban el Chinito.
¿Qué hay de cierto? ¿Qué hay de mentira? ¿Qué hay de fantasma deseado o temido?

 

 

 

Una realidad: China se ha lanzado a la conquista del mundo. Por un lado aumenta su potencia militar: ejército, fuerza aérea, fuerza naval. Por otro, China compra. Y compra de todo: tierras, minas, empresas, talleres… tanto en África como en Asia y en América Latina. Sin olvidar Francia, el país de la cultura. La excelente revista francesa Challenge publicó en su numero 382, del 27 de marzo al 2 de abril 2014, un dossier completo bajo el título de: “Les Chinois arrivent” (Los chinos llegan). Y en subtítulo : “Pourquoi ils investissent en France” (Porqué invierten en Francia). Y más abajo, para indicar los temas tratados: Peugeot-Club-Med-Marionnaud-GDF Suez-Vignobles-Bocages… Es decir, industria automovilística, empresas de viajes y vacaciones, electricidad, tierras y empresas de vino, bosques… La lectura de ese número de Challenge es esencial para aquellos que se interesan en la política, la industria, la economía, los productos de lujo… Y el porvenir del mundo.

 

Los títulos de diversos artículos bastan para mostrar la amplitud de lo que está ocurriendo hoy en Francia. “Des capitalistes rouges investissent la France” (Los capitalistas rojos invierten en Francia). Salvo que el verbo invertir está utilizado en sentido irónico para dar la idea de: invierten, invaden, se vierten como el agua sobre la tierra. Ese es el artículo que trata “en general” el tema del dossier principal de la revista. “Peugeot Citroën et Dongfeng se fiancent pour le meilleur?” (¿El noviazgo de Peugeot y Donfeng es beneficioso?). Muy interesante ya que nada es fácil en los negocios. O si se quiere, nunca las copias fueron buenas. Para explicar que el Citroën Fukang (creado en China en 1992) tenía muchos defectos y no era tan bueno como el modelo francés. Pero hay algo que los franceses aprendieron en relación con sus asociados: los chinos cuentan con millones de obreros capacitados,
ponen la economía al servicio del resultado y la paciencia china forma parte de una leyenda que subsiste a través de los siglos. “We want the best”, dijeron los dirigentes chinos al firmar los acuerdos. Lo mejor. Y es así que los franceses crearon Citroën C-Quatre, Peugeot 408 y Fengshen S30, un auto que estará disponible en tres versiones: una de lujo, otra más económica y una “híbrida”, petróleo y electricidad. No queriendo quedarse atrás, el director general de Renault, Carlos Ghosh, se reunió con el director general de Dongfeng en la ciudad de Wuhan para lanzar juntos un vehículo 4 por 4 urbano equivalente al best seller de Renault, el Duster.

 

Otro largo artículo expone las compras chinas en el mercado de lujo. Y así sabemos que Marionnaud, cadena de ventas de perfumes, fue comprada por Eileen Yeo, joven y muy bella banquera (40 años) quien por el momento solo habla en inglés con su equipo francés. Lanvin, célebre marca de la alta costura francesa fue comprada en 2001 (y está dirigida) por Shaw-Lan Wang, quien compró también la marca Oréal. Este año Lanvin ha doblado sus ventas: 236 millones de euros. Sonia Rykiel, un astro brillantísimo de la elegancia francesa, fue comprado por el grupo chino Fund Brands en 2012. Grupo que posee también la marca de zapatos de gran estilo Clergerie. El conglomerado Fosun, que tenía una participación minoritaria en el Club Med, lanzó una opa amistosa para obtener sus 80 campos de vacaciones en el mundo. Alcatel One Touch cedió sus actividades de telefonía celular a TCL, empresa china cuyo propósito era (ya está obtenido) entrar en el top 5 de las empresas de teléfono portátiles en el mundo.

 

La China prepara a millones de estudiantes de comercio que deberán, en un futuro próximo, dirigir las empresas establecidas en todas partes del planeta. Y fue así que, realizando la fusión de Euromed y de BEM en Marsella, se creó Kedge: 500 jóvenes estudiantes chinos vienen cada año a Marsella y Burdeos. Mientras que 700 siguen estudios económicos en Suzhou y Shangai.

 

El vino
Al parecer, China entera descubrió las delicias del vino francés. ¿Y cómo contentar el gusto de millones de chinos? Comprando tierras vineras, castillos, marcas de gran lujo. Y así, desde 2008 las empresas chinas no cesan de comprar:
Côtes-de-Bourg: Chenu-Laffite. Comprado por el grupo Haichang.
Fronsac: Plain-Point. Comprado por Yuzhu Shi.
Lalande-de-Pomerol: Viaud. Grupo COFCO.
Pomerol: La Patache. Groupo Peter Kwodk y Le bon Pasteur por el grupo Golding Financial Holdings.
Bellefont-Belcier, en Saint-Laurent-des-Combes. Comprado por Juxin Wines and Spirits.
Latour-Laguens, en Saint-Martin-du-Puy, comprado por Longhai International.
Grand Mouëys en Caplan, comprado por Ningxiahong Wolfberry Industry Group.
Saint-Croix-du-Mont, Bertranon en Loupiac, grupo Meng Gao.

 

En el 2011, Vicki Zhao Wei, una cantante y actriz muy celebre (y muy rica) en China, compró el castillo de Monlot, donde se hace el Saint-Emilion de gran calidad y el castillo de Patarabat. Dos inmensas propriedades donde se obtienen vinos de exquisita calidad. Todo eso no basta. Para ir más lejos en la conquista del vino de Graves, Burdeos y Entre-Deux-Mers, la región protegida al parecer por Baco, el dios del vino, la Beijing Capital Group se instala en Châteauroux, una ciudad en el centro de Francia en la región de Indre. ¿Su objetivo? Crear una zona de cooperación económica y comercial sin equivalentes de 460 hectáreas. La inmensa propriedad tendrá una vía ferroviaria particular y un aeropuerto. Sin olvidar la creación de un campo universitario para recibir a los jóvenes estudiantes chinos.

 

Aigle Azur, Águila azul
El grupo HNA, una empresa muy importante de turismo y de transporte en China, entró a formar parte (con un 48%) en octubre de 2012, al lado de GoFast, empresa francesa (52%), de Aigle Azur. Con la colaboración de Hainian Airlines, se realizarán tres vuelos semanales entra París y Beijing.

 

Hoteles
El turismo chino se intensifica en París y es por ello que nuevos hoteles de lujo son necesarios para recibir a los huéspedes más afortunados. Así sucede con el Shangri-La. En 2013, un grupo chino pagó 290 millones de euros para comprar el Mandarín Oriental. El HSH grupo de Hong-Kong obtuvo un 20% de la propiedad del Península París, hotel de máximo lujo propriedad al 80% de una empresa de Qatar. El hotel fue inaugurado el 1 de agosto 2014. Esos hoteles ofrecen también restaurantes chinos de gran calidad.

 

Multimedia
En 2003 TCL Multimedia compró la rama de la empresa Thomson francesa dedicada a la fabricación de aparatos de televisión. Diez años más tarde, TCL ocupa el tercer lugar de la venta mundial.

 

Motores de barcos
Weichai, número dos mundial de venta de motores de barcos, compró en el 2009 la Société de Moteurs Baudoin (SMB) de Marsella. Cuatro años más tarde, las ventas se han doblado.

 

Metales industriales
Manoir Industries, especialistas en metales especiales situado en Normandía, fue comprada por 200 millones de euros en 2013 por el grupo Yantai Taihai. Una precaución por la parte francesa: el grupo chino no puede intervenir en las actividades ferroviarias y aéreas de la empresa, que son consideradas como estratégicas.

 

Electricidad-fuerza nuclear
La empresa Electricidad de Francia (EDF) firmó el 2 de octubre de 2013 en Londres un acuerdo con las autoridades británicas para construir dos fábricas eléctricas en Hinkley Point. Gran sorpresa para los británicos ya que alrededor de la mesa se encontraban dos representantes de grupos del estado chino: China General Power Corporation (CGN) y la China National Nuclear Corporation (CNNC). Una vez firmados los acuerdos, la participación de la China será entre 30% y 40%. Un miembro de la EDF presente en la reunión del 2 de octubre se limitó a decir, “confidencialmente”: “Es un poco como si la bandera roja flotara sobre el Big Ben”. En China, la prensa recibió la noticia con mucho entusiasmo. No se mencionó que la energía eléctrica constituye solo el 2% en el país. Se miraba sobre todo hacia el futuro. Dentro de unos diez años, gracias a la construcción de cinco centrales atómicas, China será el primer país en construcción nuclear en el mundo.

 

China al asalto de la leche normanda
Otro artículo de Challenge: “Después del vino… la leche”. En el 2013, la empresa china Biostime tomó un 20% de la cooperativa lechera de Isigny Sainte-Mère. Los obreros franceses trabajan “como chinos” para agrandar la fabrica de la cooperativa que, si todo va bien, doblará su tamaño en enero de 2015. Y creará además 150 empleos en un país como Francia, donde el desempleo, por el momento, continúa su marcha siniestra.

 

Smartphones
Una marca misteriosa conocida bajo el nombre de Wico se convirtió en el número tres de ventas de esos aparatos “inteligentes” en Francia. ¿Quién es Wico? Un periodista empezó a investigar y se encontró con el grupo Tinno, número cuatro de ventas en China, que es ahora la empresa propietaria (95%) de Wico y se lanza en una aventura internacional. La marca es made in France, símbolo de elegancia. ¿El proprietario? Una empresa china.

 

Comercio chino en París: todos los sectores
Los turistas occidentales no van nunca (o casi nunca) al barrio número trece de París. Le Trezième Arrondissement es un barrio en el cual la presencia china está en todas partes: tiendas de vestidos, carnicerías, peluquerías, restaurantes… Cuando un político francés aspira a la presidencia, el gesto indispensable es el de visitar el Barrio 13 y recordar a la comunidad china que Francia admira esa presencia asiática en París. El caso más destacado fue el del aspirante Jacques Chirac, que siempre antes de las elecciones pasaba una noche a saludar, dar la mano, besar a los bebés chinos del barrio.

 

Belleville
Una amiga periodista recorrió ese barrio popular cerca del centro histórico de París preparando un reportaje para una gran revista francesa. Conclusión: ese barrio, que era un melting pot de africanos, árabes, judíos, portugueses, se ha convertido a través de los años en otro Chinatown. De menor importancia, cierto, que el Barrio 13. Cerca de la Plaza de la República, Néstor Almendros, el eminente jefe de fotografía premiado por un Oscar y nuestro siempre recordado difunto amigo, había comprado un apartamentico en el piso cuarto de la Rue du Maire, tercer arrondissement. A veces me invitaba a un restaurancito chino que acababa de abrir: “Ahora está este restaurante. Dentro de veinte años toda la calle tendrá tiendas y restaurantes asiáticos. Los chinos tienen un sentido genial de la familia. ¿Un tío se instala? Poco a poco hará venir a otros hermanos, o primos…Y el Chinatown se impone sobre los otros comercios.” Y así fue. Durante el año nuevo chino, carrozas inmensas llenas de bellas jóvenes chinas y las simbólicas serpientes desfilan por el barrio. En la vida diaria se ven por las calles del Barrio 13 estudiantes de poca edad con mochilas cargadas de libros y hablando un francés impecable. Eso también forma parte de la tradición de la gran nación asiática: el estudio, la educación para “levantar el nivel de la familia”.

 

Richard Beraha, autor de China en París, ha escrito: “Mas de 35,000 empresas en Francia han sido creadas últimamente por chinos o franceses descendientes de chinos. Y una gran mayoría viene de la provincia de Wenzhou”. El sistema de préstamos de familia a familia funciona a la perfección. Los de aquí envían dinero a los de allá. Los de allá llegan, se instalan, trabajan sin cesar, pagan las deudas. Y, a su vez, prestan a otros familiares o amigos en el continente lejano.” ¿Por qué el éxito de las tiendas chinas en Francia? Cuando el propietario de una carnicería, una panadería, una florería es un francés, el cliente tiene que contar con el talante de la persona. A veces son amables y sonríen, a veces os miran como si fueseis un posible enemigo. Los chinos saben que el cliente siempre tiene la razón. Y con frío o calor, con dolor de cabeza o mal de estómago, a pesar de los pesares el propietario chino siempre sonríe al cliente que le compra un producto. Y es con una gran sonrisa que Mingpo Cal, presidente del Cathay Capital explica por qué decidió invertir en Francia. A la edad de veinticinco años había realizado estudios en Orléans. Los fines de semana trabajaba  en un restaurante para pagarse sus estudios. Pero cada vez que podía se iba a visitar Versalles, los castillos de Loire. “Y asÍ me enamoré de la cultura francesa”. Una manera poética de explicar por qué Cathay Capital y los fondos franco-chinos ayudan a las 32 sociedades que se ocupan de pequeñas empresas (PMEs) hasta por 410 millones. Empresas que se instalan en China y que, gracias a la ayuda de un imperio económico, progresan y se desarrollan. A love story.

 

¿Y de mi Cuba qué?
Para tratar de explicar lo que puede ocurrir o lo que está ocurriendo en Cuba, me pareció útil presentar ese panorama chino-francés como un ejemplo claro y preciso. Por otro lado, debo indicar que yo estuve 10 días en La Habana, entre el 15 y el 25 de abril 2014. ¿Cuál fue el motivo de ese viaje? Serge Sandor, actor y director francés que había estado casado con una actriz cubana, tuvo la idea de realizar el Primer Festival de Teatro francés en Cuba. Sandor me propuso participar en el equipo compuesto por una actriz de la Comedia Francesa, por el director del Teatro La Tempête de Paris, Philippe Adrien, y por una joven escritora, Lise Martin. Acepté por tres razones: 1) Regresaba a Cuba como escritor francés de origen cubano. 2) Porque mi pièce Les Nonnes sería presentada en español y dirigida por la eminente Flora Lauten, considerada con razón como una de las mejores directoras del mundo, con espectáculos que se presentaron en los Estados Unidos, en Latinoamérica, en París y en The Globe de Londres. Y 3) Porque el Ministerio de Cultura cubano informó a Serge Sandor que “la obra Las monjas sería presentada en el programa, pero su autor no sería recibido por el Ministerio de Cultura cubano”. Exactamente 45 años sin haber regresado al país de mi nacimiento, sentí que debería aprovechar esa oportunidad porque no me ataba en nada al régimen del país. Debo subrayar, en cambio, que fui recibido con toda cordialidad por la embajada francesa en general y por un amigo personal, Guy Christophe, consejero político de la embajada, y su esposa de origen salvadoreño Dina Mendoza. A pesar de la decisión del Ministerio de Cultura cubano de no recibirme, Eusebio Leal, el historiador de La Habana, se comportó como auténtico amigo y me invitó al magnífico hotel Marqués de San Felipe y Santiago de Bejucal, situado en la espléndida plaza de San Antonio de Asís. Y fue en ese hotel que tuve la alegría de ver a personas que habían pertenecido al círculo estrecho de mis amigos antes de mi exilio: actores, actrices, escritores, realizadores… Como no era persona grata para el Ministerio de Cultura me limité a asistir a la representación de Las monjas por la Compañía Buendía. Comprobé que el prestigio internacional de Flora Lauten es más que merecido: le debo una presentación justa e inspirada de mi obra.

 

Por lo demás, traté de mantener una visión lo más objetiva posible de la realidad cotidiana de la capital. Comprendí la fascinación de los turistas por la reconstrucción de la Habana Vieja: es casi un museo al aire libre. Y también comprobé, como me habían asegurado viajeros y cubanos, que Centro Habana presenta la imagen de una ciudad en ruinas con fachadas, aceras, techos, terrazas en estado lamentable. El Vedado, salvo la ausencia de pintura fresca en muchas casas, conserva aún el encanto de tiempos lejanos. Y Miramar, si se recorre en auto de un punto al otro, puede decirse que… sigue siendo Miramar. Salvo que los ricos propietarios de mansiones de hoy no son los ricos propietarios de ayer. Y, signo de los tiempos, al búnker horrible de un hotel de “alta categoría” de la época soviética, se opone el fabuloso hotel Meliá con sus jardines, su piscina, su bar, sus boutiques de luxe.

 

En cuanto a la población… Los más “maltratados” son los viejos, todas esas personas de edad que tratan de sobrevivir vendiendo a los turistas “cucuruchos de maní”, ‘dulcecitos de coco’, etc. Pienso (por lo que pude observar) que la “vieja generación” se divide en 3 casos: a) los anticastristas que siguen en el país porque no tuvieron posibilidades de salir y  establecerse en otro; b) los revolucionarios que siguen creyendo en la revolución sinceramente (los hay); c) los revolucionarios desilusionados y resignados (y de una gran tristeza cotidiana). Vi cubanitas deliciosas (entre 16 y 20 años) justamente de padres y abuelos “revolucionarios resignados” que viven de espaldas a la revolución, se visten, oyen la misma música, ven los mismos programas televisivos (pirateados) de las chicas de familia cubana en Miami. Vi jóvenes de familias “integradas” (algunos militares) que “hacen creer que creen, pero no creen en nada ni en nadie” y aprovechan la situación. Son los “hijos e hijas de papá o de mamá” que frecuentan los sitios a la moda como la Fabrika, un night club que, según amigos extranjeros en Cuba, “te hace pensar que estás en Berlín o Londres”. Vi en los barrios populares jóvenes cubanos mestizos o negros vestidos como los reggae de Jamaica y “resolviendo, asere, resolviendo”. En esos barrios al parecer se trafica en todo y con todo. Un fotógrafo inglés que vive en La Habana está preparando (según me aseguró) un libro de fotos que publicará en Londres con el título de Havana Gay. Y segun él “the queens ladies son las reinas de La Habana”.

 

Los disidentes
Si algunos blogueros (sobre todo Yoani Sánchez) son célebres en el extranjero, su influencia en el interior del país es más que limitada y el acoso  policíaco es total. Y por desgracia, como sucede muy a menudo, los celos y rencillas entre aquellos que se oponen al régimen crea un vacío e impide la creación de un movimiento de oposición fuerte y combativo.

 

Los “patriotas”
Uno de mis amigos, cuyo nombre por supuesto no puedo citar, que estuvo muy “integrado” en el pasado, que se mantiene “aislado” en el presente y que tiene familia en la alta jerarquía militar y gubernamental, llama “patriotas” a aquellos, como él, que están sinceramente inquietos por la venta de la isla a China. Lo cito: “En los libros históricos, cubanos y extranjeros, se habla mucho de la colonización española, el tráfico de esclavos africanos. Más tarde del mestizaje blanco-negro. Pero nunca, o muy poco, se cita la importancia de los chinos en la isla. Vinieron muchos de Cantón, sobre todo, y trabajaron como esclavos en la construcción de ferrocarriles. Algunos lucharon junto a los mambises. Desde el inicio de la república los chinitos fueron sobre todo lavanderos, cocineros… El Chinatown de La Habana estaba considerado como una pequeña China en la capital. Es decir, había una relación sentimental muy fuerte entre China y Cuba. Luego se produjo la colaboración entre Cuba y la Unión Soviética y la pelea con China. Los artículos de Fidel burlándose de Mao no han sido seguramente olvidados. El regreso de China a Cuba contiene una cierta forma de venganza. Y eso es lo que inquieta a muchos cubanos en los medios intelectuales y aun, puedo asegurártelo, en los círculos oficiales”.

 

Conclusión
Que los chinos compren empresas, tierras, cultivos o que construyan hoteles de gran lujo y fábricas en Francia y otros países de Europa es solo un ejemplo de lo que significa la mundialización capitalista. Y la reciprocidad forma parte de la aventura comercial, como se ha visto: China compra en Francia y Francia vende en China, lo cual significa, en principio, respeto mutuo entre las dos naciones. Muy diferente es el interés de China por Cuba, que obedece a razones muy variadas y sutiles. Razones históricas: la importante comunidad china en la isla del Caribe en tiempos pasados. Razones de prestigio: la Unión Soviética se impuso en Cuba y Fidel Castro escogió a Moscú contra Mao. Razones actuales de estrategia política e inclusive militar: si Washington trata de estrechar lazos con Japón, India y Vietnam, rivales de  China en Asia, Beijing busca relacionarse con Venezuela, Bolivia, Brasil y otros países latinoamericanos que siempre se consideraron explotados por los Estados Unidos. La joint-venture de Brasil y China en la reconstrucción del puerto del Mariel es para aquellos países que desafían el embargo o, más bien el bloqueo, como dice la propaganda castrista.
Frente a esa situación sería quizás necesario que se realice una especie de fórum de reflexión en el exilio cubano, ya sea a través de los medios técnicos actuales (internet, conferencias en dúplex, skyper…) o de encuentros posibles para estudiar este nuevo proceso que se crea con una presencia china de gran magnitud en Cuba. Estoy seguro de que esa reflexión del exilio será seguida con interés por aquellos que en la isla comienzan a temer la pérdida del patrimonio nacional.

 

*Novelista y escritor de teatro  de origen cubano.