Presidente Maduro: Revisión y cambio del chavismo

Presidente Maduro: Revisión y cambio del chavismo.

 

Presidente Maduro: Revisión y cambio del chavismo

por  Jairo Delgado

 

El progresivo deterioro de la economía en Venezuela ha llevado al Presidente Nicolás Maduro a hacer una revisión de algunos elementos del modelo bolivariano, pese a la reacción contraria del sector afín al ex Ministro Jorge Giordani que lo ha acusado de abandonar el proyecto de Chávez. El asistencialismo financiado con la renta petrolera ha tenido como consecuencia un aumento del gasto público y ha generado a su vez corrupción en los círculos burocráticos. A pesar de la crisis, es previsible que Maduro logre sostener el modelo, aunque algo distinto, por un buen lapso.

 


 

Desde que el Comandante Supremo de la Revolución Bolivariana Hugo Chávez fundó el MVR (Movimiento Quinta República) se han adoptado diferentes formas de organización que han sido exitosas para ganar elecciones pero poco efectivas en lograr una conexión y comunicación permanente con el pueblo.

 

INTRODUCCIÓN

 

Veintiún años después del nacimiento del chavismo en Venezuela, la primera generación de herederos, después de la muerte de su fundador, el Teniente Coronel Hugo Chávez, todavía no ha logrado superar los antagonismos y las disputas entre sus adeptos, y menos aún instaurar plenamente el régimen socialista. El Partido Socialista Unido de Venezuela -PSUV- , movimiento político oficial del gobierno, refleja las grandes dificultades de transformar un fenómeno caudillista en un modelo de gobierno.

 

“No hemos logrado que el PSUV sea el canal adecuado que diligencie las necesida¬des más sentidas de las comunidades con los diferentes organismos gubernamentales para la resolución de problemas”.

 

 

¿MADURO POR LA SENDA DE LA DESLEALTAD CON CHÁVEZ?

 

El 18 de junio del presente año una carta del saliente ministro de planificación de Venezuela, Jorge Giordani, la cual hizo pública según él, “por razones de conciencia”; evidenció una realidad ya prevista: el fin del chavismo como se conoció bajo su creador Hugo Chávez, tras su fallecimiento.

 

De acuerdo al destituido ministro Giordani, en enero de 2013 le entregó al entonces vicepresidente Nicolás Maduro un documento en donde advertía entre otros, la grave situación del país por la manera en que estaba aumentando el endeudamiento en moneda extranjera. Desde ese momento para el ex ministro, se comenzaron a observar modificaciones “en cuanto a la direccionalidad (sic) del proceso bolivariano, a la viabilidad económica financiera inmediata por efecto de la creciente dependencia de los ingresos petroleros”. Pero además se lamenta porque “las cosas fueron tomando un nuevo rumbo con la desaparición física del comandante Chávez”.

 

Al respecto conviene decir que la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria (venancham), retomó apartes del estudio económico 2014 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el cual señala sobre Venezuela: “en 2014 se estima que continuará registrándose un déficit fiscal del gobierno central y que se mantendrá el financiamiento de las empresas públicas con créditos del banco central, debido a que el ritmo de la economía será más lento y a que disminuirán los ingresos petroleros”.

 

Aunado a lo anterior, la agencia china calificadora de riesgos Dagong Global Credit Rating, decidió rebajar la calificación crediticia de Venezuela en informe del primero de julio, considerando entre otros, que el gobierno venezolano es ineficiente en el manejo del desequilibrio estructural de la economía y que hay un deterioro de los resultados de seguridad social aumentando el descontento de la población, lo cual aumenta la inestabilidad política.

 

Desde distintas perspectivas por lo tanto, se están enviando señales de un mayor deterioro económico y social de Venezuela, sin que el Presiente Maduro reconozca y acepte esa realidad. Para el obcecado primer mandatario todo obedece a una guerra económica internacional y de la oposición.

 

Ocho días después de la remoción y habiendo conocido el contenido de la carta del ex ministro Giordani, el Presidente Nicolás Maduro hace referencia a “una izquierda trasnochada” , interpretándose el mensaje como una crítica al funcionario destituido.

 

Otros aspectos tratados por Giordani hacen referencia al aumento del gasto público, sin previos estudios, obedeciendo únicamente a lo aprobado por “el gobierno de la calle”. Igualmente alerta sobre “el vacío de poder” en la presidencia de la República.

 

El ex ministro de planeación describe así una realidad cambiante en el camino de la denominada Revolución Bolivariana, que avanza en contraposición al “ideario” del extinto presidente Hugo Chávez.

 

No obstante, no se trataría de una actitud de deslealtad del presidente Nicolás Maduro con su fallecido “comandante Chávez”. Lo que se observa es el fracaso de un modelo de gobierno irrealizable, que ha basado su sostenibilidad en la renta petrolera, creando un tipo de asistencialismo energético para beneficiar a sectores necesitados de la población (“proletariado bolivariano”), buscando con ello convertirlos en los defensores a ultranza del chavismo.

 

Para Maduro el “viejo” modelo económico de Chávez se está convirtiendo en un problema, pues no ha logrado controlar la inflación, ni estructurar un aparato productivo eficiente, ni mejorar el crecimiento económico de Venezuela, y no ha logrado tampoco generar empresas competitivas, sino atrofiarlas mediante la estatización.

 

El proyecto de gobierno socialista por lo tanto continúa desarrollándose por una línea experimental que no ha conseguido convencer a la totalidad del pueblo venezolano. Para prolongar ese “experimento revolucionario” el presidente Maduro no tendrá ninguna consideración con aquellos funcionarios, que habiendo trabajado con el fallecido ex mandatario Hugo Chávez, no se adapten o se sometan a las nuevas reglas de juego de la era Maduro.
El Socialismo del Siglo XXI en consecuencia, no funcionó en el ciclo “Hugo-Chavista”, y no está funcionando en el naciente ciclo del “Madurismo”. Dos versiones de Gobierno socialista en Venezuela, con un acumulado extenso de desaciertos y graves síntomas de represión política. Tal vez con un denominador común: cotidianos y recurrentes discursos de adoctrinamiento y autoelogio a la Revolución Bolivariana desde el oficialismo.

 

 

 

CASTAS BUROCRÁTICAS BOLIVARIANAS Y CORRUPCIÓN 

 

La burocracia chavista se ha ido construyendo alrededor de quienes han ostentado el poder real dentro del gobierno. Hugo Chávez hasta su fallecimiento, y Nicolás Maduro y Diosdado Cabello en la actualidad.

 

A través de más de una decena de las denominadas misiones, el gobierno chavista ha tratado de hacer más eficaz el avance del modelo socialista, sin embargo en esas estructuras se han generado núcleos de corrupción que se están volviendo endémicos.

 

El presidente Maduro no ha podido controlar la corrupción a pesar de su anunciada estrategia, cuando se posesionó como mandatario, de crear un grupo especial secreto para investigar este delito.

 

La Misión Mercal, creada para comercializar productos alimenticios con el propósito de distribuirlos en determinados centros de acopio gubernamentales, ha originado corrupción en funcionarios de la Aduana Nacional, desabastecimiento de productos de primera necesidad, y está ocasionando lo que puede convertirse en una amenaza mayor en la frontera: el contrabando de alimentos.

 

Por otro lado está lo que podríamos llamar el “cartel de las divisas”. Aprovechando la existencia del dólar paralelo, se ha generado una red de venta ilegal de esta moneda a través de la cual se obtienen mayores ingresos en bolívares (en el mercado negro se puede vender un dólar entre 85 y 90 bolívares). Mientras tanto, la tasa fija ordenada por el gobierno para la importación de medicinas y alimentos es de 6,3 bolívares por dólar, y para los demás productos y servicios, el Sistema Cambiario Alternativo de Divisas -Sicad- ha establecido 11, 7 bolívares por dólar.

 

“El mejor negocio” entonces es importar muy barato y re-vender caro. Y si el mayor porcentaje de importación está a cargo del Estado venezolano, especialmente los alimentos, entonces es en la “institucionalidad bolivariana” y desde ahí, donde se concentran los mayores focos de corrupción, incluso convirtiéndose en los promotores del contrabando.

 

Por otra parte la casta cívico-militar también ejerce un gran dominio político en Venezuela. Varios militares en retiro ocupan cargos en la administración Maduro, lo que le permite al Gobierno desarrollar una forma de clientelismo armado para prevenir que desde los cuarteles los Generales y Almirantes hagan cuestionamientos o propicien expresiones de inconformismo contra los desmanes que se cometen en nombre de la denominada revolución bolivariana.

 

Pero además, el Gobierno venezolano hábilmente introdujo un mecanismo para ejercer mayor control político y para resquebrajar la disciplina militar: la participación de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en protestas y movilizaciones de tipo social. Esa actividad está legitimada y respaldada por vía judicial, con lo cual es lícito y fácil para los Generales y Almirantes chavistas, impulsar marchas de soldados en la calle, en apoyo a cualquier manifestación que desde los sectores políticos afines al presidente Nicolás Maduro se realicen en cualquier parte del territorio nacional.

 

 

 

¿EL CHAVISMO EN RIESGO?

 

Aunque las señales son adversas para el gobierno del presidente Nicolás Maduro, el primer mandatario insistirá en darle sostenibilidad al proyecto socialista, teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

 

-La renta petrolera, a pesar de los indicadores de disminución de ingresos por este concepto, continuará siendo proveedor vital de recursos para atender el modelo social de misiones, a través del cual el gobierno venezolano siga distribuyendo “la rentabilidad popular” para beneficiar ciertos sectores sociales. No importa que las misiones cumplan el único rol de re-distribuir esa rentabilidad, y que carezcan de capacidad para transformar los problemas estructurales de pobreza.

 

-El presidente Maduro ha configurado un “poder político bolivariano” en la totalidad del gobierno, lo que le permite mantener un estrecho control, garantizando por ahora, que se conserve el rumbo del “chavismo renovado”.

 

-El gobierno venezolano ha logrado marginar a la oposición, cerrándole todos los espacios de expresión, comunicación, participación y movilización. Emplea para tal fin estrategias de represión judicial y un agresivo discurso de descalificación, catalogando a los opositores de “insurgencia armada y guarimbas”. No obstante hay que reconocer también las divergencias internas de la oposición, que les impide conformar un verdadero frente de unidad nacional para enfrentar al oficialismo con suficiencia política.

 

-Hubo un rápido cambio de Nicolás Maduro abandonando una posición inicial defensiva del chavismo, al inicio de su gobierno, pasando ahora a una intensa ofensiva política, judicial y militar contra quienes están en desacuerdo con el proyectado modelo socialista.

 

No obstante el deterioro social y económico de Venezuela, forzará al presidente Maduro a realizar ajustes en esos campos. Cambios que implicarán alejarse de algunos postulados del fallecido mandatario Chávez.

 

Uno de los desafíos de Nicolás Maduro, tendrá que ver con los ajustes a la fracasada política de la “propiedad social” de los bienes privados. Concepto que el chavismo ha empleado para expropiar y asumir el control de empresas y de medios de producción, que han pasado a ser administrados por un Estado “bolivariano” con visibles muestras de ineficiencia.

 

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Jairo Delgado
Director de Análisis del Observatorio de Política y Estrategia en América Latina (OPEAL).
jairo.delgado@icpcolombia.org