Los BRICS y el Nuevo Banco de Desarrollo: Estabilidad y Recapitalización

Nuevo Banco de Desarrollo: Estabilidad y Recapitalización.

Nuevo Banco de Desarrollo: Estabilidad y Recapitalización

Foto Tomada de: launion.com.ar 

El bloque de potencias emergentes –BRICS–, acordó el pasado martes 15 de julio en Fortaleza, Brasil,  la creación de un Banco de Desarrollo y un Fondo de Reservas, que funcionaría como mecanismo preventivo y de apoyo a la liquidez de la balanza de pagos en caso de crisis cambiarias o de fuga de capitales.

La necesidad de crear esta institución surge con la Crisis Financiera Global del 2008-2009, cuando los países menos industrializados ven la necesidad de cambiar algunos aspectos  dentro de las instituciones financieras del sistema internacional (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional). Éstas suelen imponer condiciones al otorgar los préstamos, que muchas veces involucran ajustes estructurales y que en algunos casos han contribuido a profundizar las crisis y retrasar el crecimiento económico.

Bajo este contexto, en 2012 durante la IV cumbre de los BRICS en Nueva Delhi, India, surgió la iniciativa de crear el Nuevo Banco de Desarrollo, una institución lo suficientemente fuerte como para hacer contrapeso político, detrás de una fachada multilateral a las entidades financieras del sistema internacional. Es decir, los fundadores de esta institución que aparentemente buscan facilitar los créditos a los países menos industrializados, también podrían estar interesados en aumentar su influencia política dentro del sistema internacional.

De acuerdo con lo informado por Brookings, la sede del banco será en Shanghái, China, tendrá un presidente indio durante los primeros seis años, un presidente ruso de la junta de gobernadores que supervisará el funcionamiento de la institución y un presidente brasileño en la junta de directores.

El objetivo principal que tiene esta identidad será otorgar préstamos primordialmente para proyectos de infraestructura con un bajo costo de transacción, pues no estará atada a condiciones de estabilidad macroeconómica, preocupaciones medioambientales o de respeto de la democracia como sí ocurre en el caso de las instituciones que existen actualmente.

Por lo tanto,según Brookings,el banco contará inicialmente con un capital de 50 mil millones de dólares, de los cuales, cada estado contribuirá con 10 mil millones para así mantener la igualdad de voto y por tanto de toma de decisiones. Este capital se utilizará para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sostenible de  los países BRICS y de otros países de ingresos medios y bajos que necesiten financiación. Sin embargo, es probable que la igualdad de votos no se mantenga debido a que los BRICS también crearon un Fondo de Contingencia con un capital de 100 mil millones de dólares, de los cuales, China contribuirá con la mayor inversión con 41 mil millones, le sigue Rusia, Brasil e India con 18 mil millones y los restantes 5 mil millones serán aportados por Sudáfrica.

Aun cuando el Nuevo Banco de Desarrollo genera expectativa al diversificar las organizaciones multilaterales dedicadas a otorgar préstamos con fines desarrollistas o políticos si su interés principal es aumentar su influencia a nivel internacional, quedan todavía muchas dudas respecto de a su estabilidad y recapitalización.

Frente a la estabilidad del emergente banco surge el siguiente interrogante: ¿Cuenta el banco de los BRICS con expectativas reales de duración en el mediano y largo plazo?

Puede que sí debido a que el banco se presenta como una institución con un nivel de capital interesante, una lógica política determinada y un conjunto de actores no tradicionales que han alcanzado cierto poder de acción en el sistema internacional. Sin embargo, existen varios riesgos debido a que el Nuevo Banco de Desarrollo surge de un acuerdo entre actores estructural y económicamente diferentes. Por ejemplo, no comparten las mismas instituciones políticas. Es decir, mientras Brasil, Sudáfrica e India son democracias, Rusia es una democracia autoritaria y China es una república socialista. Además, son evidentes las asimetrías de las tasas de crecimiento, ya que “el promedio para el período 2000-2009 desagregado para cada país fue de 3.3% para Brasil, 5.4% para Rusia, 6.9% en India y 9% en China” (Turzi, 2011, 7).

En cuanto a la estructura comercial de los BRICS, se observan grandes diferencias por cuanto China se dedica a la producción de manufacturas, India a los servicios, Brasil a los minerales y productos agropecuarios y Rusia a los productos energéticos. No obstante, la anterior podría ser una fortaleza para la institución, al ser el resultado de la unión entre economías en principio no rivales y en algunos aspectos complementarias.

Sin embargo, aun cuando los 5 países BRICS son diferentes a nivel estructural y económico, comparten el interés mutuo de hacer grandes inversiones en carbón, lo cual puede fortalecer su vínculo y por lo tanto la institución. Al respecto, Foreign Policy señaló “China usa tanto carbón como el resto del mundo en su conjunto, la economía de India es impulsada por el carbón y Rusia y Sudáfrica son grandes exportadores de este mineral”. Por lo tanto, comparten el interés de tener una institución que financie e impulse proyectos de energía sin imponer demasiadas condiciones como suelen hacer las multilaterales tradicionales. Por ejemplo, Sudáfrica tuvo muchas dificultades al solicitar un préstamo con el Banco Mundial para la construcción de una planta eléctrica con este mineral, al ser considerado un riesgo para el entorno y contradecir los acuerdos de la institución con ONGs ambientalistas. 

A su vez, según Foreign Policy, los países BRICS consideran que la inversión en proyectos de carbón podría contribuir en el crecimiento de países pobres como los de África subsahariana, ya que  además de ser un mineral económico, los puede dotar de energía para fortalecer su desarrollo y crecimiento. Incluso, en materia ambiental, ya se han logrado crear plantas de energía donde el carbón se explota bajo la tierra reduciendo la emisión de gases. El problema de esta tecnología es su elevado costo.

¿Será el NBD dominado por China?

Ahora, teniendo en cuenta que China es el mayor inversor en el Fondo de Reservas del Nuevo Banco de Desarrollo cabe contemplar la posibilidad de que este banco sea dominado por el rol de este país, ya que al tener la mayor inversión dentro de la institución económica tiene mayor poder de influencia a pesar de que el objetivo de la entidad sea la igualdad de poder de voto.

Para Foreign Policy, la capitalización del Nuevo Banco de Desarrollo, se da por la inversión de capital de cinco países, en donde algunos de éstos posiblemente inician en desventaja como Sudáfrica, para quien probablemente es un enorme compromiso pagar 10 mil millones de dólares. Por lo cual, es de suponer que China tendrá que prestarle el dinero. Por consiguiente, en caso de una recapitalización, el banco puede presentar dificultades, ya que algunos de sus socios desde un inicio poseen problemas de liquidez.

Por lo mismo, si China tendrá el mayor capital invertido dentro de la entidad financiera y a su vez prestará parte de la cuota inicial a sus socios, es probable pensar que, como ha argumentado David Rothkopft, “sin China el BRIC es BRI, un queso blando y sin demasiado gusto”. Es decir, China es el actor más importante de los BRICS y del Nuevo Banco de Desarrollo. Según (Turzi, 2011), “sus condiciones económicas, financieras y políticas han demostrado que la economía china es mayor que las otras cuatro combinadas, sus tasas de crecimiento son muy superiores y tanto sus exportaciones como su nivel de reservas duplican la suma del resto del bloque”;  lo que hace que tenga el dominio del banco en materia política y económica.

En ese orden de ideas, el objetivo central de la entidad sería el mismo objetivo de Beijing, el cual, según (Turzi, 2011), ha promulgado durante los últimos años y consiste en un orden pacifíco y estable a nivel internacional que garantice condiciones propicias al crecimiento económico. Es decir, un escenario en el que China, con ayuda de los otros BRICS, pueda crecer a niveles altos económicamente sin despertar incertidumbre ni amenazas a otros países. Y la única forma de lograrlo sería aumentando su nivel de influencia y dominancia política en el sistema internacional. Esta estrategia hace parte del ascenso pacífico promulgado por la diplomacia para disipar la prevención ante una eventual hegemonía china, cuyos resquemores “Beijing se esfuerza vanamente por disipar” de acuerdo a Andrés Molano.

Por último, a pesar de que los BRICS están conformados por  países diferentes en materia económica, política y financiera, es posible creer que puedan asociarse en una misma institución, debido a que sus Estados fundadores comparten aparentemente el interés por la inversión en proyectos de carbón, que incrementan el crecimiento de sus economías y por tanto, el capital de financiación con el que cuenta el Nuevo Banco de Desarrollo.

Así mismo, comparten una serie de intereses que se derivan de su nueva posición en la economía global. Es decir, si una nación quiere tener más influencia e impacto en el sistema internacional, como en el caso de China, necesita de coaliciones, ya sea para balancear el poder o para resolver temas de interés mutuo. Para China, la unión con los BRICS significa aumentar su importancia e influencia a nivel internacional como potencia económica y política, al promover mecanismos financieros que permiten la inversión en infraestructura, pero también, generan lazos que arraigan la dependencia de los países menos industrializados, en China.