Historia de Cuba No contada ni escrita en Libro de Historia

UN BANDOLERO HECHO LEYENDA....EL REY DE LOS CAMPOS DE CUBA. CUBA TUVO TAMBIEN romanticista : deshacedor de entuertos, protector de viudas y huérfanos, azote de los ricos y apoyo de los desvalidos, hombre noble obligado por la sociedad a convertirse en un fugitivo. Y algo de verdad subyace en este imaginario popular.
CONOCI A ESTE PERSONAJE A TRAVES DE LOS CUENTOS DE MIS ABUELOS, COMO SE SALVARON DEL ESPIRITU DE MANUEL GARCIA QUE ASALTABA EN LOS CAMPOS DE CUBA.
ES IMPORTANTE EL DATO QUE MARTI, RECHAZA SU DINERO.
EN CUALQUIER PALMA CUBANA, EN LA PROVINCIA PINARENA, HABIA UN DINERO DE ESTE PERSONAJE SEGUN CUENTAN LOS CAMPESISNOS.
CONOZCAMOS AQUI , AL BANDOLERO CONVERTIDO EN MITO, EN 'HEROE DE BAJO PERFIL.

Dice Manuel García 
que si no le dan centenes, 
él descarrila los trenes 
y mata la policía.
¿Otra más?
Y dice Manuel García 
que si no le dan doblones, 
le quita los pantalones 
al jefe de la policía.

El personaje

Manuel Hermenegildo García Ponce nace en  finca Guayacán, Alacranes, Matanzas, el primero de febrero de 1951, hijo de Vicente y María Isabel, humildes labradores isleños, es decir, naturales de las Islas Canarias.

Se dice que recibió su instrucción, elemental, en el pueblo de Quivicán. Allí conoce a Rosario Vázquez,Charito, su amor hasta la tumba, fuente de inspiración de folletinistas que habrían de ocuparse de la vida del personaje inolvidable.

Es tal la carga de leyenda que rodea a Manuel García, que no resulta posible delimitar dónde radica la verdad histórica y dónde lo fantasioso en cuanto a las anécdotas que se escuchan de sus años mozos.

Según la tradición, García sigue el esquema universal del bandido: hechos de sangre en los cuales la vida lo obliga a incurrir.

Se habla de que, en un guateque, el alcalde pretende a las malas que baile con él  la adorada Charito, lo cual provoca que Manuel lo abofetee y lo rete a un duelo a machetazos. El alcalde rehúye la peligrosa invitación, y después manda a meter al joven en la cárcel.

Poco tiempo después, Manuel fue a ver a su madre, quien tras enviudar ahora vivía con José García Gallardo, un acaudalado terrateniente de la zona. Llega, precisamente, en el momento en que ella es golpeada con ferocidad por su compañero de lecho. Resultado: Manuel, machete en mano,  hiere de gravedad al agresor.  No dispuesto a regresar a la cárcel, se interna en el monte.

Acaba de nacer un bandido.

Primeros pasos, y un viraje en la ruta  

Se suma a la partida de Perico Torres, un renombrado bandolero que operaba por Güines, Quivicán y Bejucal, e incluso, con osadía, llegaba a meterse en la mismísima ciudad de Matanzas.

Después, con veinticuatro años de edad, forma su propia banda, con la cual va a enfrentar, siempre invicto, a las fuerzas represivas de la Metrópoli.

Se afirma que, para salir indemne de todas las celadas, siempre contó con la complicidad del campesinado, que en él veían al guajiro heroico que todos soñaban ser, el vengador de tantos abusos y vejaciones. Es probable que fueran los mismos guajiros quienes lo bautizasen como “El Rey de los Campos de Cuba”. 

Ah, pero —mire usted―  en 1885 se halla en Cayo Hueso, en compañía de su amada Charito. Estará entre los tabaqueros —el gremio libertario―, en una fábrica de Eduardo Hidalgo Gato. Allí se integra al Club Patriótico Cubano.

En Cayo Hueso el brigadier tunero Juan Fernández Ruz —quien se había alzado en 1868 días antes de la noche de Demajagua—  está organizando una invasión a Cuba. En septiembre de 1887 Manuel García embarca hacia la isla en el balandro Delphine, junto a otros tres compañeros, como una avanzadilla del movimiento. Tras un desembarco nocturno en Puerto Escondido, al este de la capital, logran romper los cercos e internarse en las lomas de Jibacoa.

Crea una pequeña pero temible unidad de combate, con doce hombres armados de los novísimos fusiles “relámpago” (Colt Lightning calibre 44-40), revólveres Smith and Wesson, afilados machetesCollin y cuchillos de monte. Estudia los sitios costeros adecuados para desembarcos. Establece entre los guajiros un servicio de exploración. Y contacta con los conspiradores de La Habana y Matanzas.

Mientras, se produce una reunión entre José Martí y Fernández Ruz, donde El Homagno le plantea al brigadier que su empeño es prematuro, condenado a seguro fracaso. El tunero acepta los argumentos, con su “energía, templada de sensatez”, según comentó Martí.

En el monte cubano, Manuel García desespera por no ver concretarse lo planeado. Y… regresa a su antiguo oficio.

Durante ocho años iba a burlar ininterrumpidamente a los policías, a la Guardia Civil, al Regimiento de Caballería de la Reina, a la Infantería de Bailén.

Aún en vida, convertido en leyenda, es entrevistado en su campamento por un reportero de la capital, y ya se le celebra en una canción de gesta que corre de boca en boca:

Y dice Manuel García
que si no le dan centenes
descarrilará los trenes
Y mata a la policía.

Ya fallecido, inspiraría una película silente, otra sonora, un folletín radial que salió al aire durante tres años y una serie de dibujos-cartones que publicó la prensa a lo largo de cinco.

En diversos momentos ―1906, 1922 y1943―   los periódicos polemizarían en torno a su figura, sustentando tesis opuestas: bandolero o patriota.

Los últimos días

En el mes de diciembre de 1894, Manuel García realizó el secuestro que lo inmortalizaría en la memoria popular.  Vestido con uniforme de oficial español, fue a la casa de vivienda del ingenio El Carmen, cerca de Jaruco,  y se llevó al hermano de Don Rafael Fernández de Castro y Castro, Gobernador Civil de la provincia de La Habana y Diputado por la isla de Cuba a las Cortes Españolas. La familia  pagó la increíble suma de ocho mil pesos en monedas de oro por el rescate. Después, por la cabeza de “El Rey de los Campos de Cuba”, el Gobernador Civil ofrecería 20 mil pesos oro.

Para la causa entrega Manuel el dinero del rescate, en las manos de Juan Gualberto Gómez, Delegado en Cuba del Partido Revolucionario Cubano. Gómez le escribe a Martí, consultándole sobre el caso y éste, con su habitual eticismo, le ordena devolver el dinero, pues “con su vida actual no tenemos conexión”. Anótese que, no obstante, en carta dirigida a Francisco Carrillo, Martí expresa que Manuel García es “...un hombre con el que se puede contar si hace falta”.

Otros jefes de la conspiración ―con mala fama de juerguistas y jugadores—  sí aceptaron el donativo de Manuel, “para adquirir armas”.

Y el asunto, como pronto se verá, parece haber sido decisivo en cuanto al final funesto del héroe popular.

El día 24 de febrero de 1895, junto con una cuarentena de hombres armados, se mueve Manuel García por tierras matanceras, para secundar a los alzados de Ibarra.

En Ceiba Mocha, según es su habitual proceder, se adelanta a la tropa para explorar el territorio. Suenan unos disparos. Y encuentran a Manuel sin vida. Lo que no pudieron los regimientos de la Metrópoli lo lograron unos plomos traidores, de seguro disparados por la espalda.

Significativamente, quien lo asesinó ha sustraído sus alforjas, atiborradas de documentos, de seguro acusatorios contra unos cuantos corruptos.

TOMADO DE UN BLOG(CUBARTE)

UN BANDOLERO HECHO LEYENDA….EL REY DE LOS CAMPOS DE CUBA. CUBA TUVO TAMBIEN romanticista : deshacedor de entuertos, protector de viudas y huérfanos, azote de los ricos y apoyo de los desvalidos, hombre noble obligado por la sociedad a convertirse en un fugitivo. Y algo de verdad subyace en este imaginario popular.
CONOCI A ESTE PERSONAJE A TRAVES DE LOS CUENTOS DE MIS ABUELOS, COMO SE SALVARON DEL ESPIRITU DE MANUEL GARCIA QUE ASALTABA EN LOS CAMPOS DE CUBA.
ES IMPORTANTE EL DATO QUE MARTI, RECHAZA SU DINERO.
EN CUALQUIER PALMA CUBANA, EN LA PROVINCIA PINARENA, HABIA UN DINERO DE ESTE PERSONAJE SEGUN CUENTAN LOS CAMPESISNOS.
CONOZCAMOS AQUI , AL BANDOLERO CONVERTIDO EN MITO, EN ‘HEROE DE BAJO PERFIL.

Dice Manuel García
que si no le dan centenes,
él descarrila los trenes
y mata la policía.
¿Otra más?
Y dice Manuel García
que si no le dan doblones,
le quita los pantalones
al jefe de la policía.

El personaje

Manuel Hermenegildo García Ponce nace en finca Guayacán, Alacranes, Matanzas, el primero de febrero de 1951, hijo de Vicente y María Isabel, humildes labradores isleños, es decir, naturales de las Islas Canarias.

Se dice que recibió su instrucción, elemental, en el pueblo de Quivicán. Allí conoce a Rosario Vázquez,Charito, su amor hasta la tumba, fuente de inspiración de folletinistas que habrían de ocuparse de la vida del personaje inolvidable.

Es tal la carga de leyenda que rodea a Manuel García, que no resulta posible delimitar dónde radica la verdad histórica y dónde lo fantasioso en cuanto a las anécdotas que se escuchan de sus años mozos.

Según la tradición, García sigue el esquema universal del bandido: hechos de sangre en los cuales la vida lo obliga a incurrir.

Se habla de que, en un guateque, el alcalde pretende a las malas que baile con él la adorada Charito, lo cual provoca que Manuel lo abofetee y lo rete a un duelo a machetazos. El alcalde rehúye la peligrosa invitación, y después manda a meter al joven en la cárcel.

Poco tiempo después, Manuel fue a ver a su madre, quien tras enviudar ahora vivía con José García Gallardo, un acaudalado terrateniente de la zona. Llega, precisamente, en el momento en que ella es golpeada con ferocidad por su compañero de lecho. Resultado: Manuel, machete en mano, hiere de gravedad al agresor. No dispuesto a regresar a la cárcel, se interna en el monte.

Acaba de nacer un bandido.

Primeros pasos, y un viraje en la ruta

Se suma a la partida de Perico Torres, un renombrado bandolero que operaba por Güines, Quivicán y Bejucal, e incluso, con osadía, llegaba a meterse en la mismísima ciudad de Matanzas.

Después, con veinticuatro años de edad, forma su propia banda, con la cual va a enfrentar, siempre invicto, a las fuerzas represivas de la Metrópoli.

Se afirma que, para salir indemne de todas las celadas, siempre contó con la complicidad del campesinado, que en él veían al guajiro heroico que todos soñaban ser, el vengador de tantos abusos y vejaciones. Es probable que fueran los mismos guajiros quienes lo bautizasen como “El Rey de los Campos de Cuba”.

Ah, pero —mire usted― en 1885 se halla en Cayo Hueso, en compañía de su amada Charito. Estará entre los tabaqueros —el gremio libertario―, en una fábrica de Eduardo Hidalgo Gato. Allí se integra al Club Patriótico Cubano.

En Cayo Hueso el brigadier tunero Juan Fernández Ruz —quien se había alzado en 1868 días antes de la noche de Demajagua— está organizando una invasión a Cuba. En septiembre de 1887 Manuel García embarca hacia la isla en el balandro Delphine, junto a otros tres compañeros, como una avanzadilla del movimiento. Tras un desembarco nocturno en Puerto Escondido, al este de la capital, logran romper los cercos e internarse en las lomas de Jibacoa.

Crea una pequeña pero temible unidad de combate, con doce hombres armados de los novísimos fusiles “relámpago” (Colt Lightning calibre 44-40), revólveres Smith and Wesson, afilados machetesCollin y cuchillos de monte. Estudia los sitios costeros adecuados para desembarcos. Establece entre los guajiros un servicio de exploración. Y contacta con los conspiradores de La Habana y Matanzas.

Mientras, se produce una reunión entre José Martí y Fernández Ruz, donde El Homagno le plantea al brigadier que su empeño es prematuro, condenado a seguro fracaso. El tunero acepta los argumentos, con su “energía, templada de sensatez”, según comentó Martí.

En el monte cubano, Manuel García desespera por no ver concretarse lo planeado. Y… regresa a su antiguo oficio.

Durante ocho años iba a burlar ininterrumpidamente a los policías, a la Guardia Civil, al Regimiento de Caballería de la Reina, a la Infantería de Bailén.

Aún en vida, convertido en leyenda, es entrevistado en su campamento por un reportero de la capital, y ya se le celebra en una canción de gesta que corre de boca en boca:

Y dice Manuel García
que si no le dan centenes
descarrilará los trenes
Y mata a la policía.

Ya fallecido, inspiraría una película silente, otra sonora, un folletín radial que salió al aire durante tres años y una serie de dibujos-cartones que publicó la prensa a lo largo de cinco.

En diversos momentos ―1906, 1922 y1943― los periódicos polemizarían en torno a su figura, sustentando tesis opuestas: bandolero o patriota.

Los últimos días

En el mes de diciembre de 1894, Manuel García realizó el secuestro que lo inmortalizaría en la memoria popular. Vestido con uniforme de oficial español, fue a la casa de vivienda del ingenio El Carmen, cerca de Jaruco, y se llevó al hermano de Don Rafael Fernández de Castro y Castro, Gobernador Civil de la provincia de La Habana y Diputado por la isla de Cuba a las Cortes Españolas. La familia pagó la increíble suma de ocho mil pesos en monedas de oro por el rescate. Después, por la cabeza de “El Rey de los Campos de Cuba”, el Gobernador Civil ofrecería 20 mil pesos oro.

Para la causa entrega Manuel el dinero del rescate, en las manos de Juan Gualberto Gómez, Delegado en Cuba del Partido Revolucionario Cubano. Gómez le escribe a Martí, consultándole sobre el caso y éste, con su habitual eticismo, le ordena devolver el dinero, pues “con su vida actual no tenemos conexión”. Anótese que, no obstante, en carta dirigida a Francisco Carrillo, Martí expresa que Manuel García es “…un hombre con el que se puede contar si hace falta”.

Otros jefes de la conspiración ―con mala fama de juerguistas y jugadores— sí aceptaron el donativo de Manuel, “para adquirir armas”.

Y el asunto, como pronto se verá, parece haber sido decisivo en cuanto al final funesto del héroe popular.

El día 24 de febrero de 1895, junto con una cuarentena de hombres armados, se mueve Manuel García por tierras matanceras, para secundar a los alzados de Ibarra.

En Ceiba Mocha, según es su habitual proceder, se adelanta a la tropa para explorar el territorio. Suenan unos disparos. Y encuentran a Manuel sin vida. Lo que no pudieron los regimientos de la Metrópoli lo lograron unos plomos traidores, de seguro disparados por la espalda.

Significativamente, quien lo asesinó ha sustraído sus alforjas, atiborradas de documentos, de seguro acusatorios contra unos cuantos corruptos.

TOMADO DE UN BLOG(CUBARTE)