Opinión. A la oposición cubana le preocupa el postcastrismo.

A la oposición cubana le preocupa el postcastrismo – Cuba – ElNuevoHerald.com.

“No creo que tengan una idea clara sobre cuál va a ser la salida, cuando se acabe el fidelismo y el raulismo. El castrismo no va a sobrevivir porque cuando muere el caudillo mueren las ideologías”,

Lo malo es que Raúl abandonará el Poder, pero no el cargo de 1er Secretario del PCC “Fuerza Superior de la Sociedad”, desde el cual seguirá dirigiendo al país y a sus Generales acomodados y ubicados en cada frente, hasta su muerte.

A la oposición cubana le preocupa el postcastrismo

 

ngamez@elnuevoherald.com

 La oposición en Cuba cuenta con un liderazgo joven que lucha por la protección de los derechos humanos y que piensa ya en la reconstrucción del país en un futuro cercano, afirmó en Miami el presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez Santacruz.

“Nuestros propios (Vaclav) Havel y (Lech) Walesa están ahí, en la sociedad cubana”, afirmo Sánchez en una entrevista con el Nuevo Herald.

“Los nombres son irrelevantes, porque los líderes surgen. Hay líderes jóvenes muy carismáticos dentro de la oposición, los observo y es muy alentador”, señaló.

Aunque la oposición interna cubana ha estado muy perseguida y sus logros han sido limitados, Sánchez afirmó que “se trabaja para desmontar el régimen y se va avanzando poco a poco. Lo que nos quita el sueño es el postcastrismo, la reconstrucción de nuestro hogar nacional.”

“Hemos avanzado en el logro de consensos”, acotó, y citó como ejemplo un encuentro que sostuvieron varios líderes de la oposición el 26 de febrero en Madrid, donde exigieron al gobierno cubano la liberación incondicional de todos los presos políticos, el cese de la represión contra los activistas de derechos humanos, el respeto de los compromisos internacionales ya suscritos por La Habana –como los pactos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas– así como el cumplimiento de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo sobre derechos laborales y sindicales.

Otro elemento nuevo, de acuerdo con su testimonio, es que existe pluralidad dentro de la oposición, aunque considera que la corriente principal es la liberal. “Yo voy a votar siempre socialista, pero la corriente está muy desprestigiada en Cuba”, opinó.

El gobierno cubano siempre ha presentado a la oposición interna en los medios estatales como “mercenaria”, pues la acusa de recibir financiamiento de gobiernos extranjeros, lo cual es respaldado por parte de la población. Sánchez dijo que era muy difícil defenderse de esas “infamias” pues el estado tiene el monopolio de los medios.

Aunque el disidente reconoció que la oposición recibía ayuda desde “Europa, desde Estados Unidos y, en cierta medida, desde Sudamérica”, consideró que esto es algo normal y que el “gobierno de Cuba ha estado toda la vida recibiendo financiamiento externo para hacer infelices a los cubanos”.

Sánchez, quien militó en el antiguo Partido Socialista Popular y se declara “un hombre de izquierda”, dice que desde hace años no trabaja en “temas políticos” para centrarse en la cuestión de los derechos humanos.

Siguiendo el modelo de los movimientos civiles que se desarrollaron en el antiguo bloque socialista del este de Europa, la oposición cubana se ha centrado en los reclamos por los derechos humanos y civiles “porque ese es un tema muy importante ahora y para la transición, que ya echó a andar”, afirmó Sánchez, quien además comentó acerca de sus esfuerzos por la reconciliación nacional.

Sánchez también explicó que las detenciones arbitrarias, que la CCDHRN reporta mensualmente, han aumentado porque “la represión es mayor, junto al descontento y desesperanza de la gente. Hay un iceberg de descontento en el que la parte visible es el movimiento de resistencia no violenta, que es creciente.”

Según Sánchez, “hace 30 años los disidentes militantes abiertos no llegaban a diez en las calles, ahora somos miles”, pero señaló que esa cifras son muy inferiores al potencial migratorio en el país. “La gente lo que piensa es en irse”, subrayó.

La Comisión también presenta periódicamente una lista de presos políticos que actualmente contiene 114 nombres, de los cuales 80 son disidentes pacíficos, según el reporte. También se incluyen en la lista ex diplomáticos, agentes de la seguridad del Estado y el estadounidense Alan Gross, condenado por llevar a la comunidad judía de la isla tecnología para acceder a la internet por vía satelital.

La lista contiene además a ocho reclusos que intentaron desembarcar armas en Cuba entre 1991 y 2001, procedentes de la Florida. Estos últimos sufren condenas que oscilan entre 25 y 30 años.

Sánchez dijo que era un tema “polémico”, pues el gobierno cubano los considera terroristas y algunos gobiernos europeos cuestionan el uso de la fuerza, pero “en última instancia, son presos políticos, son opositores con armas. Así fue como llegó Fidel Castro al poder y en Cuba casi hay una tradición de usar armas para derribar gobiernos”.

En su reporte sobre derechos humanos en Cuba en el 2013, Amnistía Internacional (AI) avaló la información aportada por la Comisión sobre la práctica de arrestos breves, adoptada por las autoridades cubanas para impedir que los opositores se reúnan o asistan a un evento planificado. Pero solo siete prisioneros de conciencia fueron incluidos ese año en la lista de esa organización.

Sánchez dijo que seguirá insistiendo para que AI incluya a más detenidos, “porque no usaron fuerza ni violencia, sobre todos los que pertenecen a la Unión Patriótica de Cuba”.

Sobre la reforma impulsada por el gobierno de Raúl Castro, Sánchez consideró que los cambios eran “limitados, tardíos y de poco calado”. Son cambios “administrativos” pero no “estructurales” destinados a “comprar tiempo”, aclaró.

“No creo que tengan una idea clara sobre cuál va a ser la salida, cuando se acabe el fidelismo y el raulismo. El castrismo no va a sobrevivir porque cuando muere el caudillo mueren las ideologías”, concluyó.