ESPECIAL: Cuba tiene más de 1 millón de hectáreas sin producir

ESPECIAL: Cuba tiene más de 1 millón de hectáreas sin producir

ESPECIAL: Cuba tiene más de 1 millón de hectáreas sin producir

 

Cuba tiene en la actualidad más de 1 millón de hectáreas sin producir, a pesar de los esfuerzos del gobierno por aumentar la producción agrícola, informó hoy el director del Centro Nacional de Control de la Tierra, Pedro Olivera.

 

 

Cuba tiene en la actualidad más de 1 millón de hectáreas sin producir, a pesar de los esfuerzos del gobierno por aumentar la producción agrícola, informó hoy el director del Centro Nacional de Control de la Tierra, Pedro Olivera.

 

Explicó en entrevista a la televisión estatal, que poco más de 1 millón de hectáreas están ociosas de los 6,342 millones que conforman la superficie cultivable de la isla.

 

Lo anterior se basa en datos de la publicación periódica Panorama del Uso de la Tierra correspondiente a 2013 de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

 

Según este informe, 55 por ciento de las tierras ociosas, que significan 574.000 hectáreas, están en manos de empresas agrícolas estatales.

 

Otro 24 por ciento, es decir 278.000 hectáreas, pertenecen a las cooperativas usufructuarias denominadas Unidades Básicas de Producción Agropecuaria.

 

Olivera detalló que se han entregado en usufructo más de 1,538 millones de hectáreas, desde que el gobierno adoptó esa medida a fines de 2008.

 

Estas tierras han sido entregadas a unos 174.00 usufructuarios en todo el país.

 

El objetivo es acabar con las tierras ociosas y elevar la producción agrícola.

 

El gobierno cubano considera la producción de alimentos como tarea estratégica, ya que la isla importa el 80 por ciento de lo que consume en este sentido.

 

Esta situación le representa un gasto anual de unos 2.000 millones de dólares, lo que constituye una pesada carga financiera.

 

Olivera explicó que el programa de entrega pretede “incrementar el rendimiento agropecuario y la producción de alimentos”.

 

El programa comenzó en julio de 2008 y a partir de diciembre de 2012 el gobierno puso en vigor el Decreto-Ley 300.

 

Este decreto amplió la entrega como parte del programa de “actualización del modelo económico”, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad de las áreas dedicadas a la producción de alimentos.

 

La nueva legislación ofrece algunos beneficios a los usufructuarios, como la construcción de viviendas en los terrenos, así como otros inmuebles ligados a la producción.

 

Las nuevas modificaciones posibilitaron ampliar la cantidad de áreas en usufructo.

 

El límite máximo de tierra a entregar a cada usufructuario, pasó de 40 a 67 hectáreas.

 

Permite, además, realizar actividades forestales y de producción de frutales.

 

Aseguró también la continuidad del derecho de usufructo para los familiares, en caso de que el titular fallezca o quede incapacitado.

 

En la actualidad, sólo una tercera parte de la superficie agrícola de la isla está en manos del sector estatal, mientras que el resto es administrada por diversas formas de gestión, entre ellas distintos tipos de cooperativas y campesinos privados.

 

La mayoría de esas tierras está dedicada a la ganadería con más del 50 por ciento, seguida de cultivos varios con el 20 por ciento.

 

Dentro de ella, el 8 por ciento se dedica al cultivo de arroz, el 7 al ganado menor y el resto al cultivo de tabaco, café y caña de azúcar.

 

La entrega de tierras no significa una alza productiva inmediata, pues la mayoría de las áreas están infestadas de marabú, un arbusto espinoso de la familia de las mimosáceas de rápida propagación y que forma tupidos bosques, muy difíciles de erradicar.

 

El año pasado, las cosechas estuvieron por debajo de lo planificado para cubrir la canasta básica subsidiada.

Se cubrió el 81 por ciento de la meta de arroz, el 65 de frijol, 88 de leche y el 73 por ciento de café, de acuerdo con cifras oficiales.