Breve inventario de miedos personales

Bello y esclarecedor Artículo de Regina

Hecho en Cuba

Como en casi todos, de niña la oscuridad era un problema. Me encantaba jugar a los escondidos, subirme en las matas, pero cuando anochecía, las sobras se tornaban oculto peligro, hombres del saco que venían a llevarme, y corría hacia la seguridad de los mayores y de la luz.
Otro de los miedos importantes de la época era enfermarme en vacaciones. Con un padecimiento crónico de la garganta, una amigdalitis atravesada me dejaría sin el baño de playa; y tenía razones para temer de los catarros a mi alrededor o de cierto ardorcillo al tragar, o de un ventilador demasiado fuerte durante la noche.
Aquellos miedos cedieron lugar a otros, banales o importantes, pero no por eso menores: el miedo a suspender un examen, a perder un novio, a engordar, a no parecer demasiado combativa en época de definiciones ideológicas dado mi lastre pequeño burgués.
Total, hace años que los…

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