Carta a un amigo que se va |

Carta a un amigo que se va |.

Carta a un amigo que se va

Querido amigo,

Ya se que te vas. No me lo has dicho pero lo veo en tu mirada. Tus ojos te delatan al pestañear más de una vez cuando te hablo del futuro; futuro incierto que hoy tiembla intermitente en tu camino.

Agarrarás tus maletas y te irás. Un avión pondrá mar y tierra entre lo que serás y lo que fuiste. Nuestra Cuba se desvanecerá a tus espaldas como dama oscura que se aleja en una noche de pocas estrellas. ¡Sólo quedamos tú y yo! ¿Te acuerdas de Hansel? ¿De Cynthia? ¿De Yandi, Yailén, Leidy y Somalí? Todos se han ido; nos dejaron solos y ahora me dejas solo tú a mi.

Recuerdo que pasábamos los veranos bañándonos en el Malecón. ¡Nunca nos dio miedo! ¿Te acuerdas del día que por poco nos muerde una morena? Historias contigo tengo tantas como conmigo mismo. Éramos inseparables; como Tom Sawyer y Huck, o como Guaso y Carburo. Hasta ibas a mi casa a ver los muñequitos porque no tenías televisor.

Llegó el tiempo de la escuela, la secundaria y el pre. Sobornabas a los maestros para que te aprobaran y yo me enfadaba mucho contigo. Luego murió tu abuela y nos volvimos a hacer amigos. Desde entonces siempre has estado aquí. Has sido testigo y cómplice de cada una de mis fortunas y desaciertos. Has sido muchas veces esa fuerza que me impulsa adelante cuando estoy a punto de caer. ¿Y ahora te vas?

Ya crecimos y nuestras fantasías se volvieron imposibles, se frustraron como abeja que no puede volar. Nos pintamos un mundo de colores, pintamos más de la cuenta. Aspirar, soñar, progresar, emprender, mejorar… son sólo infinitivos, palabras,siempre acciones por realizar, el dilema de nuestra guerra interna al no saber qué anteponer: ¿patria ó libertad?

Se que extrañarás a tus padres y a tu hermana; hasta ese sitio ruinoso y apuntalado que llamas hogar. ¿Y qué decirte de la ciudad? Esta Habana delicada e intensa, con calles de historias infinitas para reir, y para llorar. Pero ahí vas… como planta de tallo frágil y raíz robusta que se intenta trasplantar.

Te cansaste de una vida llena de inalcanzables, de proyectos opacos escritos en tus manos y de los fuertes sacrificios nutridos de viejas promesas. Te cansaste de “esa cosita” que uno lleva dentro que te dice “no hay mal que dure 100 años” a sabiendas de que a muchos se les ha ido la vida “esperando”. Te cansaste y te vas…

Te deseo la mejor de las suertes, y aplaudo tu valentía de conquistar un mundo desconocido. Vuela alto amigo, toca con tus propios dedos cada una de las metas que te propongas. Flaco, siempre serás mi colega, mi socio, mi hermano… Defiende con orgullo nuestra bandera donde quiera que vayas, esa que nos hace únicos en este universo. Seré yo quien se despida para que te sea más fácil partir sin decir adiós. Rezaré cada día para que las cosas por aquí mejoren y no dudes en regresar.

Buen viaje Flaco.

Yusnaby Pérez