Opinión: ¿Por qué no somos culpables del desastre en Cuba?

Desde niño fuimos Pioneros, nos colocaban una pañoleta de color según el nivel escolar y éramos tratados como soldados pequeños, con la doctrina de ser fiel a la revolución y comunistas como el Che.

¿Cómo se organizaba el País? Solo sabíamos que existía el llamado Poder Popular y las elecciones para elegir al Delegado de Zona, de ahí para arriba todo se perdía, y de arriba para abajo, todo bajaba en forma de ley u obligatoriedad. (hablo desde mi experiencia, desde que comencé a tener razón social).

Solo sabíamos que había un hombre que se paraba y hablaba a nombre de todo el Pueblo de Cuba, sin siquiera haber conocido de las más mínima consulta popular. También sabíamos que cada 6 años se efectuaba un Congreso de PCC que era donde se decidía los destinos de la Nación, con fuerza en sus Lineamientos superiores a cualquier Ley u Organismo de Gobierno que pudiera existir.

Si se iban a moler tantos miles de toneladas de caña, lo decidía el Partido, si se iba a hacer tal obra, se le daba la Tarea al Partido, si algún frente no avanzaba, para allá se enviaba una Comisión del Partido, si las cosas fallaban y no salían como se habían pensado se hacían Rectificaciones  de errores en el Partido. El Secretario General del Partido es a sus vez es el Presidente de los Consejos de Estado y del Consejo de Ministros y a su vez Presidente de la República de Cuba, por lo que si algo fallaba, se tomaban medidas para allá abajo, nunca para acá arriba.

El dueño de todos los Medios y las Fuerzas Productivos de la Nación y en qué se empleaban, era el Estado, asesorado por el Partido.

El dueño de la Institucionalidad del país es el Gobierno con sus miembros del Partido ocupando todos los cargos decisorios. La Política doméstica e Internacional, la rige el Partido y su Secretario General.

La CTC que agrupa a la clase obrera está supervisada y responde a la política del Partido, la educación en Cuba responde a la concepción ideológica del Partido, a través de su Departamento Ideológico que como la Sagrada Inquisición condena lo que para el Partido puede ser malo y aprueba que para el Partido es bueno, incluyendo lo que se trata en la radio y lo que se publica en la prensa y demás medios de comunicación masiva.

Por lo que el Partido es el Sistema Nervioso del país, a través del Partido se mueven los músculos productivos, económicos, educativos, culturales y sociales de toda la sociedad cubana. No existe parte del cuerpo llamado país, en que el nervio partidista no llegue y esté presente, ya sea en lo que se conoce como “civil”, lo militar, lo científico y lo secreto.

Pero, a su vez, no existe una cultura partidista, pues su militancia está basada en la coacción y en la represión ideológica, a través de un Sistema muy bien diseñado de Sanciones y presiones sobre su Militancia, desde la asistencia a las Reuniones Mensuales del Núcleo, como en el nivel de cumplimiento de las Tareas, válido esto también para su hijo menor la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), que de unión tiene muy nada. Entrar por supuestos méritos a una de estas organizaciones políticas es como pertenecer a una Legión, de la cual solo podrás salir quedándote destruido como ciudadano ejemplar y convirtiéndote en un ciudadano de 3ra si perteneciste a ellas y de 2da si nunca has pertenecido. Para ocupar cualquier puesto oficial o político en el país, tendrás que meterte a legionario o militante, que es lo mismo. No es casualidad ni coincidencia que en las Elecciones los candidatos Electos sean siempre del partido o de la UJC, pues tras bastidores la influencia del partido se hace sentir y controla. A pesar del dicho público de que “el Partido ni Postula ni Elige”, que queda como bello slogan de apolítica en un Sistema donde lo que prima es lo Político.

El Partido se arroja el derecho de actuar coercitivamente sobre los ciudadanos no militantes en los centros laborales, estudiantiles o residenciales, a través de las Organizaciones llamadas de Masas como la FEU, los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) o la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) éstas últimas, los dos brazos a través del cual el Partido penetra y controla y dirige al resto de la llamada Sociedad Civil o sociedad No Militante, que es la mayoría de la población, pues los militantes no llegan ni al 1% de la misma, pero con el apoyo de todo el aparato del Estado se convierte en una fuerza aplastante y sin competencia de otra organización política que pudiera existir, pues el Partido Comunista (PCC) es el único autorizado en el país. De imponerse otro tipo de organización política el Partido la contrarresta con su brazo armado conocido como Policía Política o Departamento de la Seguridad de Estado (DSE) que tiene la facultad de hacer que la policía llamada Revolucionaria que debe controlar la tranquilidad ciudadana se le subordine, así como fuerzas del Ejercito, a través de su dominio dentro del MININT y las FAR del país. Por lo que el Partido con su gran fuerza de Movilización y Control, se convierte en una camisa de fuerza para el pleno desempeño y desarrollo de la Sociedad Civil cubana.

De no existir el Partido en Cuba, el país fuera solo un cuerpo vegetando, o se conduciría por los caminos naturales del desarrollo histórico de la humanidad, sin un Sistema Nervioso Central que lo controle Todo.

A diferencia de otros países donde rige el Derecho y las Leyes del Mercado, donde el ciudadano con su participación productiva y creadora diaria va construyendo el país que se desea. En Cuba el país que se pretendió construir fue a imagen y semejanza de lo que pensaba su Secretario General del Partido y la ideología Marxista de la Dictadura del Proletariado. Imposible de aplicar en las condiciones de Democracia y respeto a los Derechos Humanos que se exigen en el mundo actual. Hoy después de 55 años de mandato del mismo Partido y también de la misma persona, sabemos lo equivocado del Sistema Implantado, donde el Partido se ha constituido como Fuerza Superior de la Sociedad, plasmado así, para calvario del soberano, en la Carta Magna de la Nación cubana.

Por todo lo anterior, no hemos sido los culpables del desastre económico y social cubano. Pero a su vez, somos los responsables de su larga y desastrosa permanencia en el tiempo.

La solución está en la educación cívica de la población, en enseñarles sus derechos y deberes, y una vez aprendidos todos sus derechos ciudadanos, llevar al pueblo a reclamar lo que como nacionales les pertenece dentro del país que les vio nacer.

No existe Nación en el Mundo que haya escrito sus Leyes en Piedra, por lo que todas, inclusive la Propia Constitución puede ser reelaborada a través de una Constituyente.

La única culpa que podemos cargar, es la de no trasmitir conocimientos.

A. Boente