Si suben los salarios, Cuba volverá a ser un pais receptor de inmigrantes

Cuba otorga mayor autonomía a las empresas estatales

“al cierre de cada año fiscal, podrán retener hasta el 50% de las utilidades, después de impuestos, lo cual representa un 20% más de lo que hasta ahora estaba establecido. Con la flexibilización de sus objetos sociales, las empresas también tendrán la facultad de decidir qué actividades secundarias está en condiciones de realizar, como la producción o comercialización de nuevos productos, o el reciclaje”

Cuba otorga mayor autonomía a las empresas estatales

Las empresas podrán retener hasta el 50% de sus utilidades, establecer salarios más altos y vender los excedentes de su producción

Una calle de La Habana. / REUTERS

Cuba ha anunciado este lunes la aprobación de un conjunto de normas para “otorgar más independencia y autonomía” a las empresas estatales. Las nuevas medidas forman parte del lento plan de actualización del modelo económico de la isla puesto en marcha por el presidente Raúl Castro. Entre otras novedades, las compañías estatales podrán ahora vender los excedentes de su producción al precio que dicte el mercado, retener hasta la mitad de las utilidades generadas al cierre de cada año y después de impuestos, establecer salarios más altos para sus empleados en proporción con sus ganancias y decidir qué actividades secundarias, derivadas de su objeto social, están en condiciones de realizar. Sin embargo, seguirán estando obligadas a cumplir con las cuotas de producción que establezca el Gobierno central.

“Este es un proceso gradual de descentralización de facultades”, ha explicado Tristá Arbesú, jefa del Área de Perfeccionamiento de Entidades de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, al diario oficialista Granma, y sienta la bases sienta las bases para “paulatinamente separar las funciones estatales de las empresariales, crear condiciones para potenciar el desarrollo de las fuerzas productivas, así como incrementar las facultades al sistema empresarial estatal del país”. Se trata, además, de la puesta en práctica, con poco más de tres años de retraso, de las reformas contenidas en los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobados el 18 abril de 2011, con la idea de sacar a flote un modelo económico rígido, centralizado e ineficiente, que las cuentas actuales no logran sostener. Ya el Gobierno de La Habana ha emprendido una tímida apertura de la economía, autorizando el funcionamiento de pequeñas empresas privadas en actividades concretas determinadas por el Estado, y ha hecho esfuerzos para atraer la inversión extranjera, también mediante la aprobación de un nuevo marco jurídico para tales fines.

De acuerdo a las nuevas normas publicadas en la Gaceta Oficial de este lunes, a partir de este año las empresas estatales cubanas podrán comercializar el excedente de su producción al precio que establezcan la oferta y la demanda, luego de cumplir con las cuotas establecidas por el Gobierno central. Y al cierre de cada año fiscal, podrán retener hasta el 50% de las utilidades, después de impuestos, lo cual representa un 20% más de lo que hasta ahora estaba establecido. Con la flexibilización de sus objetos sociales, las empresas también tendrán la facultad de decidir qué actividades secundarias está en condiciones de realizar, como la producción o comercialización de nuevos productos, o el reciclaje.

En lo sucesivo, Cuba aplicará también un nuevo sistema de siete indicadores para medir el desempeño de las empresas: “las ventas netas totales, las utilidades del periodo, el encargo estatal, las ventas para la exportación, el aporte por el rendimiento de la inversión estatal, la rotación del capital de trabajo y el aporte en divisas, este último, mientras exista dualidad monetaria”. De acuerdo a su rendimiento, las empresas también podrán fijar salarios más altos para sus trabajadores y redistribuir entre ellos las ganancias anuales, a modo de incentivo.

Al día de hoy existen en Cuba más de 2.800 empresas estatales que, de acuerdo a cifras oficiales, sostienen el 80% de la actividad económica de la isla. Muchas de ellas, especialmente en el sector agropecuario, no son rentables. Aún a pesar de las reformas impulsadas por Raúl Castro en el último lustro, el estancamiento de la economía de Cuba se mantiene. En 2013, por ejemplo, el crecimiento fue de solo 2,7%, casi un punto por debajo de la meta del 3,6% fijada por La Habana.