Lo que el pueblo No entiende. La subida de los precios centralizados

Un Articulo bien Critico!!

Iván García Quintero |

Olga, 62 años,ingeniera, mensualmente gastaba 11.50 cuc (alrededor de 13 dólares), en comprar dos bolsas de un kilogramo de leche en polvo para ella y su familia. “No creo que sea un lujo desayunar un vaso de leche y otro al acostarse. Mi padre de 93 años se toma hasta cuatro vasos de leche al día. Gracias a un pariente que vive en Suecia, y mensualmente me gira 100 euros, puedo alimentar al viejo con carne de res, leche y queso. Con mi salario de 512 pesos(poco menos de 22 dólares) jamás podría hacerlo”, señala Olga.

Con la nueva subida de precios decretada por el gobierno del presidente Raúl Castro, la ingeniera habanera deberá pagar 13.20 cuc por dos bolsas de un kilogramo, un peso y setenta centavos más.

El gran problema en Cuba es que, desde 2005 a la fecha, los precios de numerosos artículos que se venden exclusivamente en moneda dura han aumentado entre un 20 y un 60%.

Si hasta 2005 con 100 dólares se podía comprar carne de res, pollo, queso, leche, yogurt, aceite, embutidos y aseo para una familia de tres personas, 9 años después se gasta casi el doble.

Algunas subidas de precio ni siquiera se anuncian.

“Usted llega un buen día a la tienda y el queso que hasta ayer costaba 4.40 cuc, ahora se vende a 4.95. Es un descaro mayúsculo. Todo lo justifican con la crisis económica, el bloqueo (embargo) de Estados Unidos y el alza de precios en los alimentos en el mundo”, comenta una señora a la salida de una tienda en el boulevard de San Rafael.

Es cierto que a partir de 2007 se dispararon los precios de determinados alimentos en el mercado mundial. Pero los cubanos de a pie se preguntan si también han subido los precios de televisores de plasma, ordenadores o neveras.

Una tele de 32 pulgadas que en Miami cuesta poco más de 200 dólares, en Cuba, donde el salario promedio no sobrepasa los 20 dólares mensuales, en las tiendas por divisas se ofertan entre 640 y 750 dólares o más.

Un refrigerador LG de doble temperatura, en 2004 costaba 571. El mismo model ahora vale 760 cuc, unos 850 dólares en el cambio oficial.

Detergente, aceite y jabón también han subido entre un 20 y 35% en los últimos diez años. La medida fue instaurada por un iracundo Fidel Castro en 2005, cuando el gobierno estadounidense pilló al banco suizo UBS cambiando dólares viejos en una cuenta del régimen cubano que sobrepasaba los 4 mil millones de dólares.

Castro situó entonces un impuesto del 20% al dólar gringo. De acuerdo a su mentalidad de bodeguero, con gravámenes que oscilan entre un 200 y 500% a los artículos vendidos en divisas, se sufragarían las políticas sociales.

Negocio redondo. Una teoría estilo Robin Hood: saquear al que tuviera dólares para financiar programas gubernamentales como la merienda escolar, la ‘revolución energética’ o la ‘batalla de ideas’.

Con ese odio enfermizo (ahora solapado), a todos los cubanos que por motivos políticos o económicos se marcharon de su patria, la autocracia verde olivo ha colocado gabelas absurdas a servicios generados por las remesas familiares. Sean llamadas telefónicas, navegación por internet o disparatados precios a la venta de autos.

La subida del precio de la leche en polvo entra en esa cuerda. Pero la mentira suele tener piernas cortas. Si rastreamos por internet descubriremos que la tendencia internacional es a la baja.

Según el diario uruguayo El Observador, los precios de la leche en polvo que en los últimos dos meses descendieron 10% al pasar de 5,005 dólares la tonelada a 4,439, seguirán así hasta fin de año, cuando se ubiquen en alrededor de 4,200, lo que significa que la merma entre el comienzo y cierre de 2014 será de alrededor de 16%.

Recientemente, el periodista Pablo Alfonso publicó en Martí Noticias un artículo donde queda en evidencia el régimen de La Habana. Alfonso asevera que Global Dairy Trade, una entidad que subasta dos veces al mes productos lácteos con la participación de más de 90 países, reporta que en los últimos doce meses las ventas de leche en polvo cayeron un 8.4%, y las últimas transacciones se vendieron a 4,033 dólares la tonelada.

En el caso de la leche descremada -la que se vende en la isla- la disminución fue de 9,6%, equivalente a 4,126 dólares por tonelada métrica. Global Dairy Trade muestra también que en enero de 2014 la leche descremada en polvo se vendió en el mercado internacional a 4,372 y en febrero a 4,452 dólares cada tonelada.

Según la nota oficial publicada en Cuba, la tonelada de leche en polvo se adquiría a 4,720 dólares y subió hasta 5 mil 563. Habría que preguntarles a los funcionarios de comercio exterior dónde compran la leche en polvo. Porque no juega la lista con el billete.

Incluso en el diario Granma los comentarios a la noticia sobre el incremento de precio a la leche en polvo fueron muy críticos. Una doctora que presta servicios en Arabia Saudita explicó que una bolsa de leche en polvo de un kilogramo de primera calidad, le cuesta cerca de 5 dólares.

Orestes, un cubano residente en Hialeah, ya no tiene palabras para calificar las arbitrariedades del régimen en materia de precios.

“Es un atraco. En Brasil el servicio público de ómnibus subió 20 centavos y la gente se tiró a las calles. Aquí en Estados Unidos no son muchos los que compran leche en polvo. El galón de leche fresca (3,8 litros) con 2% de grasa o desgrasada cuesta 3,89 dólares. Todas esas subidas de precios están diseñadas para que sea el emigrado el que las costee”, señala Orestes.

En Cuba, solo los niños hasta 7 años o personas con dietas médicas tienen derecho a consumir leche a precios módicos por la libreta de racionamiento. En 2007, en un discurso en Camagüey, Raúl Castro expresó: “Hay que borrarse de la mente eso de los siete años, llevamos 50 años diciendo que hasta los siete años. Hay que producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche”.

Siete años después, el cubano espera que se cumpla esa promesa.

Iván García Quintero
Peridista independiente
Reside en La Habana
Autor de los Bolgs Desde La Habana
y Iván García y sus amigos

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