Cuba Sin definir en Teoría el Modelo Económico sobre el cual Funcionará

Cuba cambia pero ¿hacia dónde?

Al parecer se aplica la técnica de construiremos y después escribiremos. La  Teoría Marxista se queda relegada en este Momento Histórico de la Revolución cubana

Castro aún no ha definido el modelo económico de unas reformas criticadas por lentas
29.07.12 - 02:13 -

A cuatro años del comienzo de las reformas económicas en Cuba, la velocidad de su aplicación suscita división de opiniones. Mientras quienes esperan mayores cambios critican su lentitud, el Gobierno de Raúl Castro defiende su decisión de avanzar «sin prisas pero sin pausas» para no cometer «errores estratégicos».
La semana que termina, tanto el presidente Castro como su vicepresidente, José Ramón Machado Ventura, se refirieron al asunto. Este último fue particularmente duro al vincular las censuras con la contrarrevolución. «Los enemigos de la Revolución -tanto los de fuera como los de dentro-, bajo la sombrilla de la crítica hacia una supuesta lentitud o poca audacia de las medidas adoptadas, ocultan sus verdaderas intenciones de restaurar el régimen de oprobio existente hasta 1959». Para Machado Ventura, no se trata de «resolver un problema a costa de crear otro, sino de encontrar soluciones definitivas para no retroceder posteriormente».
El eje de la «actualización» es traspasar la carga del Estado a la iniciativa privada. La operación comenzó con la entrega de tierras en usufructo, el levantamiento de «prohibiciones absurdas» vinculadas al consumo como el acceso a la telefonía móvil, a hoteles internacionales y al alquiler de coches, y se amplió el trabajo por cuenta propia en más de 180 actividades. Pero se resiste el «cambio de mentalidad» y surgen tropiezos al aplicar las medidas, básicamente porque los precios de todo son elevados y los salarios siguen sin subir.
Salvo para los 390.598 autónomos de junio de este año -233.227 más que en septiembre de 2010- y los 150.000 cubanos que han recibido tierras en usufructo, la inercia, los bajos salarios, la «indisciplina, el desorden y la impunidad», en palabras de Castro, inciden en que muchos trabajadores estatales consideran normal «desviar», es decir, robar al Estado para vender en el mercado negro y completar la economía familiar, perpetuando la filosofía del ‘resolver’ (sobrevivir más allá de los límites oficiales).
Sin embargo, hay trabajadores que se sienten realizados cuando han podido pasar de alquilar un cuarto en su casa a completar un curso de confección de artesanías que venden en un puesto callejero. Y, para no depender de la meteorología, ahora quieren abrir establecimiento propio aprovechando las facilidades crediticias.
El ‘plan piloto’
La fisonomía de las ciudades ha cambiado desde que a finales de 2010 florecieron los autónomos. Pero junto a la proliferación de ‘paladares’ (restaurantes) y mercadillos donde lo mismo se venden grifos que películas piratas o ropa y calzado, también han crecido los problemas. No hay mercado mayorista, las aceras se abarrotan de vendedores y la suciedad aumenta.
El Gobierno aprobó el alquiler de locales para pequeños negocios como peluquerías, manicura o reparación de calzado, y la contratación de empleados. Para no sufrir grandes reveses, el Ejecutivo gusta de comenzar con los ‘planes piloto’, como con el servicio de taxis o las barberías. Una prueba que, si funciona, se extiende; y si fracasa, el Estado salva la cara.
Investigadores del Centro de Estudios de la Economía Cubana sostienen que las reformas se desaceleraron porque el Gobierno tiene pendiente de definir un capítulo clave: hacia qué tipo de país se avanza y cuáles serán las principales líneas maestras para construir ese nuevo modelo. Y este semestre comenzará otro experimento más ambicioso: las cooperativas en actividades no agropecuarias. Según el vicepresidente Marino Murillo, se trata de una «forma preferente dentro de la gestión no estatal». Para apoyar la marcha de más de 200 incipientes cooperativas en 2013 se destinarán 85 millones de euros. Un dineral considerando el déficit de liquidez de Cuba y quela crisis mundial dificulta la obtención de créditos.
Asignatura pendiente
Entre las reformas más significativas figuran también la legalización de la compra-venta de viviendas y coches usados y una nueva Ley Tributaria que, entre otras cargas, contempla el impuesto aduanero que penaliza los bienes y productos destinados a la venta en tenderetes particulares o a domicilio. Son similares a los que ofrecen las tiendas oficiales pero bastante más baratos.

La asignatura pendiente es la anhelada reforma migratoria que obliga a los cubanos a tener una ‘carta de invitación’, un ‘permiso de salida’ y a permanecer no más de 11 meses fuera de la isla. Según Castro, la «cuestión no ha sido relegada» sino que «hemos continuado profundizando para su gradual flexibilización, teniendo en cuenta los efectos asociados y el escenario internacional». Y todo ello sin dejar «espacio a los cantos de sirena que nos llaman al desmontaje inmediato del socialismo» y a imponer «terapias de choque» que «pondrían en peligro la estabilidad de la nación» que promete mantener socialista y próspera, aunque esto sea mucho más difícil.logger BlogThis! – Guardado.

La actualización de la miseria | Cubanet

La actualización de la miseria | Cubanet.

La actualización de la miseria

| Por Lucas Garve

Flags of Cuba in La Habana Español: Banderas d...

Flags of Cuba in La Habana Español: Banderas de Cuba ondeando en la tribuna antiimperialista de La Habana (Photo credit: Wikipedia)

 

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Por encima del muro que divide nuestros patios, el vecino me llama y me dice que sus hijos adolescentes le reclaman porque no tienen nada que comer en su casa.

Se lamenta de los altos precios. Dice que no tiene dinero porque tuvo que llevar al suegro al hospital y gastar en un carro de alquiler para traer al anciano de regreso. Entonces, con qué va a comprar comida. Prefirió llevarle cinco huevos que quedaban en el refrigerador a los hijos, nacidos de su anterior matrimonio. Para ellos, les quedó una sopa de cubitos de pollo con tomate y pan. Ya se arreglarían con eso.

Lo escuchado no me causó mayor sorpresa, aunque quien me lo dijera fuese uno de los miembros más combativos del CDR. Pero es que las consignas y las orientaciones no se comen.

El viernes entré en un puesto de ventas agrícolas, a comprar miel de abejas. El producto estaba envasado en canecas de ron, de 350 ml. Pero ahora costaba treinta pesos; y hace unos diez días me costó la mitad. Mientras, la botella de ron llena de miel cuesta cincuenta pesos.

Pregunté la razón del aumento, y el vendedor, que me conoce porque en otras ocasiones le he comprado miel, respondió que la miel de abejas había subido de precio porque quien se la suministra la vende ahora más cara.

Barbarita pasa a saludarme y me como regalo una barrita de maní molido. Se lo agradezco porque además me gusta, pero no le digo que la barrita de maní en realidad me sabe a gofio ligado con un poco de maní y azúcar. Porque, en La Habana, es difícil ya encontrar una barrita de maní molido que sea realmente hecha con maní.

A Pancho, el de la esquina, me lo encuentro en la Calzada de Managua, en camino a la panadería, donde va a comprar sus dos panes diarios. El zapato izquierdo deja ver los dedos del pie cubiertos por una gruesa media gris. En jarana, le pregunto si está cogiendo fresco en los pies. Me responde que sí, porque hace mucho calor y, con las aceras rotas, para qué se va a poner el único par de zapatos que tiene sano. Entonces inicia una descarga acerca del precio de los zapatos, pues, los más baratos, dice, cuestan más de cien de pesos.

Camino unos metros y, junto a una carretilla con vegetales y ristras de ajo, frijoles negros y colorados, envasados en bolsitas de náilon de una libra, está el vendedor, un muchacho que se cubre del sol con un sombrero y me responde que cada cabeza de ajo vale 2 pesos, a pesar de ser pequeñas.

En la acera de enfrente observo un grupo de personas aglomeradas en la antigua carnicería, donde ya solamente venden carne de puerco. Es que hay picadillo condimentado (una masa rojiza y pastosa con trozos de tendones). Los clientes se la llevan porque vale a 10 pesos la libra, mientras que la libra de bistecs de cerdo cuesta 40 pesos. Así que la diferencia de los precios decide.

Numerosos son los testimonios que escucho a diario, en boca de personas desconocidas que necesitan comunicar a cualquiera su desesperación y desencanto. Los máximos dirigentes los convencieron de que habría para ellos un futuro promisorio bajo el socialismo tropical. Y ahora, a medida que su extraño modelo económico recibe la “actualización”, se dan cuenta de que han sido engañados una y otra vez.

La denominada actualización del modelo económico cubano sólo está sirviendo para acentuar la miseria de los habitantes de la isla.

Pasó el VI Congreso

El Congreso del PCC y la economía cubana

Las reformas y los acuerdos alcanzados pueden lograr modestas mejoras, pero, a menos que se profundicen los cambios, no conseguirán resolver los problemas económicos y sociales fundamentales

CARMELO MESA-LAGO 26/05/2011



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El pasado abril, bajo la presidencia de Raúl Castro, se efectuó el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), tras 14 años sin celebrar dicho evento. La crisis económica que comenzó en 2008 y se agravó por la crisis global, ha sido una causa de las reformas modestas hacia el mercado introducidas en años recientes y de su ratificación por el Congreso. La pregunta clave es si los acuerdos de este serán capaces de resolver los problemas económicos y sociales del país.

Cuba afronta una crisis severa aunque aún no llega al extremo de la de 1993-1994, tras el colapso de la URSS. En 2010 la economía subió un 2%, un tercio del promedio regional y una cifra dudosa: el 65% fue generado por servicios, los cuales están sobrevaluados y crecieron un 7%, mientras que solo el 19% fue la producción que cayó un 7%, y el 16% fueron electricidad, gas y agua, que declinaron un 1%. La formación bruta de capital disminuyó por segundo año consecutivo al 10%, menos de la mitad del promedio regional y del nivel cubano en 1989, antes de la primera crisis. La liquidez monetaria aumentó al 42%, el doble que en 1989. Aunque mejoró algo la balanza de pagos, los términos de intercambio se deterioraron por tercer año consecutivo (por el incremento de precios del petróleo y los alimentos), la deuda externa ascendió a 14.300 millones de euros (el triple de 1989) y creció la dependencia cubana de Venezuela. La construcción de viviendas bajó a la mitad de la tasa por 1.000 habitantes en 1989. El desempleo abierto se mantuvo en un 1,6%, pero en realidad era un 11,6% debido al excedente de mano de obra estatal.

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Con el modelo de socialismo de mercado chino las probabilidades de éxito serían mayores

Para afrontar el deterioro económico, Raúl anunció en 2007 “reformas estructurales” del sistema, seguidas del debate más amplio y profundo bajo la revolución. Después de una espera aprobó varias reformas orientadas hacia el mercado, la gran mayoría modestas y solo dos profundas. Una es la entrega en usufructo de la mitad de las tierras estatales ociosas, que tiene serios obstáculos: el Estado se reserva la propiedad y concede contratos a personas por solo 10 años, con obligación al usufructuario de venderle parte de la cosecha a precios fijados inferiores al precio de mercado; los contratos pueden ser rescindidos o no renovados, el usufructuario no puede construir una casa en el terreno y debe pagar tres tipos de impuestos. Debido a estas trabas y desincentivos, después de casi dos años de entrega de tierras, la producción agrícola cayó un 3% en 2010.

Otra reforma importante es el despido de entre 500.000 y 1,8 millones de trabajadores estatales innecesarios (del 10% al 39% de la fuerza laboral) que se ocuparían en nuevos trabajos por cuenta propia y otros privados, pero también con barreras muy fuertes. Algunas de las 178 ocupaciones aprobadas tienen cierta importancia (electricista, productor y vendedor de bienes, transportista de carga y pasajeros), pero la gran mayoría son artesanales (aguador, limpiabotas, pelador de frutas, payaso, carretillero). Siguen excluidos de realizar trabajo por cuenta propia los profesionales, muchos de los cuales serán despedidos y tendrán que desempeñar ocupaciones privadas no calificadas. Hay numerosos y pesados tributos: entre 10% y 40% sobre el ingreso, 25% por utilización de la fuerza de trabajo y seguridad social, 10% por ventas y 10% por uso de servicios públicos. Según la ministra de Finanzas y Precios, la carga tributaria promedio es de 30-35%, pero también se ha estimado una carga que puede exceder el 100% del ingreso neto. La ministra declaró a fines de 2010 que el impuesto por utilización de fuerza de trabajo crecerá proporcionalmente según se contraten más trabajadores a fin de que el negocio rinda menos utilidades e impedir así la concentración de la riqueza. Con los impuestos, el Gobierno esperaba incrementar en un 300% el ingreso fiscal este año, pero mató a la gallina antes de que pusiera los huevos de oro. En febrero de 2011, Raúl reconoció que el plan de despidos no funcionaba y que solo se habían creado la mitad de los trabajos privados planeados, aplazando el proceso.

El proyecto de Lineamientos (un 92% económicos y solo un 8% sociales) fue publicado en noviembre de 2010 y, tras amplio debate nacional, sometido en abril al VI Congreso del PCC; este modificó o agregó el 68% de las 291 cláusulas originales, pero la mayoría fueron fusiones y correcciones estilísticas, con pocos cambios sustanciales. Los acuerdos y reformas son positivos pero restringidos, con trabas y desincentivos que restringen su efectividad para resolver la situación.

El modelo económico socialista no se cambia sustancialmente, sino que se “actualiza”. Persiste la planificación central como herramienta esencial, si bien transformándose y teniendo en cuenta el mercado y la gestión “no estatal” (privada), pero sometidos al plan, estricta regulación y controles financiero-administrativos. La empresa estatal sigue siendo la principal y se ratifican formas de gestión privada antiguas o introducidas por las reformas sin agregar nuevas. Se prescribe una mayor descentralización en la gestión de las empresas estatales que habrán de ser autofinanciadas, sin subsidios fiscales; aquellas que incumplan sus obligaciones y arrojen pérdidas serán liquidadas o transferidas a la gestión privada.

Como las reformas, los acuerdos están lastrados por serias limitaciones. Realmente no definen un “modelo”, ya que no determinan el grado de participación del plan y del mercado, a más que hay contradicciones y vacíos importantes. La descentralización, el autofinanciamiento y el cierre de empresas improductivas fueron intentados varias veces antes sin éxito. En la esfera privada “no se permitirá la concentración de la propiedad”, tampoco la propiedad cooperativa puede ser vendida o arrendada. Por otra parte, se autoriza la compraventa de viviendas, prohibida desde 1960, aunque sin especificar las normas. Se mantiene la determinación centralizada de precios en las áreas que “interese regular”, “descentralizando las restantes”, sin especificar unas y otras. Los lineamientos concedían “flexibilidad” a las empresas para fijar precios, pero los acuerdos suprimieron esta cláusula; se estipula “revisar integralmente el sistema de precios” sin pautas de cómo hacerlo. A pesar de la severa necesidad de transferencia de capital y tecnología foráneas en toda la economía, la inversión extranjera continúa circunscrita a “aquellas actividades de interés para el país”, lo que ha llevado a la caída en las empresas con capital extranjero. Abundan las metas idealistas: eliminación de la dualidad monetaria (peso convertible y nacional); recuperación de la capacidad exportadora en azúcar, tabaco y pesca, así como la de níquel; reducción de la dependencia en las importaciones y erradicación de los subsidios a las exportaciones. Pero ni siquiera se esbozan estrategias para alcanzar esos objetivos teniendo en cuenta la crisis actual.

La “actualización del modelo” no se ha implementado pero la experiencia histórica y las limitaciones citadas crean serias dudas sobre si se logrará. Si se hubiese seguido -adaptándolo a las características cubanas- el modelo de socialismo de mercado chino o vietnamita (con un rol mayor del mercado y del sector privado), que ha dado excelentes resultados por decenios, las probabilidades de éxito serían mucho mayores.

Las explicadas fallas de las reformas no fueron corregidas por los acuerdos y hay que preguntarse por qué no se hizo esto durante meses de debates en que participaron nueve millones de cubanos, así como en la Asamblea Nacional, el Comité Central del PCC y su Buró Político, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y entre los delegados en el Congreso. Raúl había anunciado una Conferencia Nacional del PCC en la segunda mitad de 2011 y la pospuso para fines de enero de 2012, pero estará encaminada a determinar el papel del partido y sus relaciones con el Gobierno, no a corregir las fallas.

La efectividad de las reformas y acuerdos está lastrada por objetivos excluyentes o contradictorios. Por una parte se reconoce la necesidad de aumentar la producción, eliminar el empleo estatal excedente y el papel creciente que debe jugar el mercado y el sector privado. Por otra parte, se pone énfasis en el plan central, el control, la regulación, la empresa estatal y la fuerte tributación al sector privado que impide su desarrollo. Esto sugiere un conflicto en la dirección, unos en favor de los cambios y otros renuentes o temerosos de los mismos, por lo que el resultado es un compromiso ineficaz.

En conclusión, las reformas y los acuerdos pueden lograr modestas mejoras, pero, a menos que se resuelvan las contradicciones existentes en la dirección y se profundicen los cambios, no conseguirán resolver los problemas económicos y sociales fundamentales. En ese caso, podría ocurrir una lucha en la dirección para expandir las reformas. Por el contrario, si prevalece la inercia ocurriría una erosión económica-social mayor y el consiguiente descontento de la población.

Carmelo Mesa-Lago es catedrático de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos).

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