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La oposición a la izquierda del Gobierno
La oposición a la izquierda del Gobierno :: Periódico Diagonal.
La oposición a la izquierda del Gobierno
El Gobierno de Cuba ha establecido una nítida separación entre quienes defienden el socialismo y los partidarios del intervencionismo estadounidense. Aún así, hay grupos que mantienen posiciones críticas para fortalecer las libertades y conquistar derechos.
“Las feministas se mueven… En Cuba estamos detenidas en el tiempo”
Revolucionarios o disidentes. A simple vista parece que en Cuba no haya más opciones que ensalzar el sistema cubano o tildarlo de cruenta dictadura. Quien discrepa es tachado de contrarrevolucionario desde las filas oficialistas, y quien defiende el socialismo, calificado de cómplice del régimen por una oposición procapitalista. Sin embargo, en ese clima polarizado afloran colectivos que arremeten contra la falta de libertades y el autoritarismo del Gobierno desde un discurso anticapitalista y antiimperialista. Redes de activistas y blogueros critican la visita del Papa, claman contra el racismo y la homofobia, alertan de la deriva de la política económica de Raúl Castro y difunden en la isla las movilizaciones del 15M. Sobre todo, exigen poder organizarse sin ser controlados por el Gobierno cubano ni utilizados por el estadounidense.

- Jorge Armestar
Internet, una esperanza
El tímido avance en el uso de internet (minoritario y precario; pero la información se expande mediante las socorridas memorias USB) es uno de los elementos que han permitido consolidar espacios autogestionados como el Observatorio Crítico, una especie de paraguas de proyectos autónomos que promueven la participación ciudadana desde discursos emancipadores como el feminismo, el ecologismo, el antirracismo el anarquismo.
Apuestan por un proceso revolucionario que se aleje del estalinismo, en el que se hagan efectivas la igualdad, el respeto a las libertades y la autogestión. Difunden por email compendios de artículos, celebran foros sociales y debates sobre temas tan diversos como los transgénicos, el transfeminismo o el reguetón y la cultura popular, y organizan acciones en espacios públicos, en las que se cuelan (ocurrió en un debate con una activista del 15M) tanto agentes de la Seguridad del Estado como periodistas “independientes” –de la disidencia oficial–.
Observatorio Crítico nació de la Cátedra Haydée Santamaría, creada dentro de la Asociación Hermanos Saiz (AHS, la institución de jóvenes artistas y escritores) para investigar las transformaciones de la sociedad cubana. En 2010, cuando sus propuestas empezaron a resultar incómodas, AHS comunicó que sus integrantes habían superado la edad para permanecer vinculados a la institución. “Entonces ya no hubo la necesidad de ser políticamente correctos en cuanto a la crítica a las instituciones”, señala una de sus integrantes, Yasmín Silvia Portales Machado, lo que convirtió al Observatorio en uno de los colectivos más contestatarios de la isla. Varios de sus integrantes participan también en la comunidad Bloggers Cuba y como columnistas del diario digital Havana Times, dos espacios que aportan pluralidad y debate sosegado frente a la “ciberguerra” declarada entre webs oficialistas y disidentes.
Estos grupos exigen poder organizarse sin ser controlados por el Gobierno ni utilizados por la oposición procapitalista
Aunque esos espacios puedan resultar innovadores e ilusionantes, su incidencia es muy limitada. ¿Por qué no existen en Cuba movimientos sociales autónomos? El bloguero y miembro de Observatorio Crítico Rogelio M. Díaz Moreno cita el discurso oficial de que el concepto sociedad civil es “burgués, subversivo y una estrategia de EE UU para penetrar en el Tercer Mundo”, mientras que “las organizaciones de masas incorporan en sus estatutos el liderazgo del partido”. Dado que muchas asociaciones “no son más que grupúsculos promovidos por EE UU”, el bloguero considera imprescindible que ese país renuncie a promover un cambio de régimen en Cuba: “Entonces veríamos qué voluntad tiene el Gobierno de dejar de ejercer sus férreos controles”.
Se refiere entre otras cosas a la conjunción de trabas burocráticas y falta de voluntad política que hacen prácticamente imposible constituir asociaciones. Si bien la Constitución reconoce en su artículo 54 los derechos de reunión, manifestación y asociación –aunque el artículo 62, advierte que es punible ejercer esas libertades contra “la existencia y fines del Estado socialista–, para que el Ministerio de Justicia autorice la inscripción de una asociación, ésta tiene que recibir el aval de una entidad estatal “que la controla y atiende”, explica Dmitri Prieto, fundador del Observatorio Crítico. El registro tarda años en llegar (cuando llega), así que los colectivos optan por fórmulas como crear cátedras académicas o proyectos adscritos a centros culturales: “Mientras no hay confrontación con el sistema actual, las autoridades no ponen impedimentos, pero pueden toparse con incomprensión, falta de recursos y poca visibilidad”, señala. “Toda iniciativa individual asociativa se demoniza sistemáticamente, más si es de carácter político. Cuestionar de fondo las estructuras políticas y sociales es muy difícil, y además es suicida”, lamenta Portales.
Feminismo y diversidad sexual
Una estrategia reciente del Gobierno, según Rogelio, ha sido la de “canalizar inteligentemente las tensiones sociales”. El caso paradigmático es el del movimiento LGTB. El Centro de Educación Sexual (Cenesex), adscrito al Ministerio de Salud, promueve redes de gays, lesbianas y transexuales que, si bien se movilizan por sus derechos, lo hacen tuteladas por la institución.
Fuera de la institución, el Gobierno frenó iniciativas como el boletín electrónico NotiG.Se informó de que no podía circular sin estar inscrito en el Registro Nacional de Publicaciones Seriadas. “Aceptamos el aval Del Cenesex, pero seguimos esperando respuesta”, cuenta Isbel Díez, uno de sus promotores, que se unió al proyecto para encontrar “un espacio de mayor libertad, no mediatizado”. Isbel –impulsor también de El Guardabosques, un proyecto ecologista contra la deforestación– y Yasmín se han embarcado en una nueva aventura: Proyecto Arcoiris, adscrito al Observatorio Crítico. Quieren ofrecer asesoría legal sobre discriminación y promover debates contra los prejuicios heteronormativos.
En el caso del feminismo, el discurso oficial mantiene que no hace falta un movimiento autónomo, puesto que existe la Federación de Mujeres Cubanas. Sin embargo, esta organización de masas no afronta con valentía problemas como la violencia machista o la presión policial hacia las prostitutas. En 1993 se formó Magín, la asociación de mujeres comunicadoras que aglutinó a un centenar de periodistas, artistas, científicas e incluso políticas. No duró mucho: en 1996 se les informó de que no podían seguir funcionando, bajo el argumento de que se temía que Estados Unidos las utilizase.
Desde hace año y medio, el foro feminista Mirar desde la Sospecha se ha convertido en un espacio de debate interesante, promovido por tres comunicadoras feministas con el respaldo de una ONG legalizada y de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. “Podíamos habernos reunido en nuestras casas, pero nos interesaba penetrar en el espacio institucional”, explica Danae C. Diéguez, una de sus impulsoras. En todo caso, varias de las participantes habituales fantasean con la idea de crear una red de comunicadoras autónoma y transgresora, como lo fue Magín.
PASOS ADELANTE: CUATRO EXPERIENCIAS
‘HAVANA TIMES’
El diario digital Havana Times publica en castellano e inglés artículos de actualidad; aporta informaciones sobre cuestiones que los medios oficiales silencian (los derrumbamientos de edificios o el misterioso cable de fibra óptica) y entrevistas para dar a conocer a nuevos talentos de la cultura.
ANTIRRACISMO
La Cofradía de la Negritud es el proyecto más potente de los ligados a Observatorio Crítico. Critica las formas de racismo social e institucional que persisten en la sociedad cubana y construye la memoria histórica de una comunidad ignorada a menudo en los relatos oficiales.
FEMINISMOS
Feministas institucionales y autónomas debaten en Mirar desde la Sospecha, un espacio promovido por tres comunicadoras dentro del programa Género y Cultura, que cuentan con el respaldo legal del Grupo de Reflexión y Solidaridad Monseñor Óscar Arnulfo Romero.
BLOGGERS CUBA
Esta comunidad de blogs nació con la vocación de romper con la dicotomía entre la experiencia de vida en la isla y su escaso reflejo en los medios nacionales y extranjeros. La mayor parte de sus integrantes defienden el socialismo y se distancian así de blogs anticastristas como el de Yoani Sánchez.
Abel Prieto y su nueva obra
El viaje de Mikimún | Cubanet.
El viaje de Mikimún
LA HABANA, Cuba, abril, www.cubanet.org -En los últimos tiempos de Abel Prieto al frente del Ministerio de Cultura ya se notaba su ascenso como escritor. Lento, pero ascenso al fin. Una lentitud explicable. Amén de lo difícil que debe ser administrar la cultura en un régimen que desconfía patológicamente de los intelectuales, escribir requiere tiempo.
Paradójicamente, de “Noche de sábado” y “Los bitongos y los guapos”, escritos cuando todavía no era ministro, al “Vuelo del gato”, que terminó cuando ya había sido designado, se nota el salto cualitativo, que se mantiene en el más reciente “Viajes de Miguel Luna”, presentado en la última Feria del Libro de La Habana, cuando la largamente rumorada sustitución de Prieto era ya casi un hecho.
“Viajes de Miguel Luna”, aunque menos filosófico que “El vuelo del gato” es un libro ambicioso. Tiene, entre otras cosas, de bildungroman, de libro de viajes –evidentemente más del Gulliver de Swift que del Libro del Millón de Marco Polo-, otra vez de espiritismo kardecista (como en el círculo de Pogolotti de la madre de Freddy Mamoncillo), de sátira política a lo Orwell y de humor negro. Tan negro que el protagonista regresa a Cuba del único viaje que consiguió de la UNEAC para morir de gangrena y que a su sepelio asista su rival, el zoológicamente zoólogo velludo y prosaico Lopito, presto a reconquistar a su esposa.
Sobra en la novela un poco de pedantería y cierta guapería y machismo residual, típico de ciertos aseres con melena de Marianao, que comparten sus inquietudes intelectuales con su afición por los Beatles, Janis Joplin y la Guayabita del Pinar.
Para escribir “Viajes de Miguel Luna”, Abel Prieto no debe haber forzado demasiado sus dotes para la fabulación. Si algo debe conocer bien, desde sus tiempos de presidente de la organización -porque muy pocos quería la papa caliente y los que la querían no le convenían a los demás- y luego como ministro, es los bretes y chanchullos del mundillo de la UNEAC. Y máxime cuando se trata de publicar o, peor aún, de viajar al exterior.
Tampoco sería muy difícil para él, conocedor de primera mano de un régimen totalitario, describir a Mulgavia, la isla de los gorros puntiagudos, las hachas y las leyendas fundacionales ridículas convertidas en kilométricas óperas, a donde le conceden el ansiado viaje al poeta Mikimún: una gulliveriana mezcla de Corea del Norte y cualquier país del desmerengado bloque soviético.
¿De veras pensará Abel Prieto que el socialismo real que se derrumbó allá es muy diferente al que pretenden remendar por acá?
Por si las dudas y a modo de moraleja, Prieto narra lo que ocurrió en la imaginaria Mulgavia en 1989, y que puso fin a la estancia de Miguel Luna. Las protestas de la oposición provocan un golpe militar que derroca al régimen comunista y no sólo se produce la invasión del consumismo occidental con Coca-Cola, Mc Donalds, música pop y otros horrores capitalistas, sino también una sangrienta limpieza étnica.
“Viajes de Miguel Luna” es un buen libro, sólo que uno espera más de alguien que dice conocer tan bien el canon estético literario cubano como Abel Prieto. Aunque, teniendo en cuenta su gusto por la Guayabita del Pinar, no se le debe hacer demasiado caso. De un híbrido de intelectual y comisario nunca se obtendrá -¡ay, Lezama!- un sable con ojos fosforescentes. Ni siquiera un gato volador. Conformémonos con algo como Mikimún, que de esos conocemos bastantes.
Film. El drama de los balseros cubanos, en Tribeca
El drama de los balseros cubanos, en Tribeca
Una noche presenta las historias de tres jóvenes que deciden huir de Cuba
“Quería entender por qué la gente en Cuba se arriesga tanto a cruzar las 90 millas que les separa de Miami. Porque aunque no es mucha distancia es algo muy peligroso y suicida” , dijo la directora británica Lucy Mulloy.
“Conozco gente que ha intentado huir en balsa 19 veces. La corriente del mar o bien los guardas costeros les han devuelto a Cuba” , añadió Mulloy sobre su primer largo metraje que es una coproducción cubana, británica y estadounidense.
“Una noche” es una de las 12 cintas seleccionadas por el festival de Tribeca para optar al premio a la mejor película que otorga el certamen, y que ya tiene a sus espaldas varios reconocimientos como la Spike LeeProduction Grant o la Hollywood Foreign Press Association Grant.Mulloy estudió Políticas, Filosofía y Económicas en la Universidad de Oxford.
Durante sus estudios le despertó la curiosidad de conocer de primera mano Cuba donde se fue a vivir durante unos meses antes de marchar a Nueva York a estudiar cine. “Cuba me impresionó” , explicó Mulloy.
“Tanto la estética de la Habana, como el aislamiento que vive. Allí hay dos mundos paralelos, el mundo de los cubanos y el de los turistas, a los que llaman los de ‘fuera”’.
” Una noche ” narra la historia de dos amigos, Raúl (Dariel Arrechaga) y Elio (Javier Núñez), y la hermana de éste, Lila (Anailín de la Rúa). Raúl, hijo de una mujer enferma de sida que saca dinero vendiendo su cuerpo a los turistas, siente la necesidad de dejar un lugar donde dice sentirse ahogado.
Su esperanza es encontrar en Miami a su padre que les abandonó.Raúl convence a Elio, quien se debate entre marchar o quedarse con sus padres y hermana, para construir una balsa y huir. Raúl es perseguido por atacar a un turista tras encontrar a su madre teniendo sexo con éste, lo que precipita la marcha de los dos amigos hacia Miami y a la que se une inesperadamente Lila.Los tres jóvenes se lanzan al mar con una balsa, donde tendrán que hacer frente a los tiburones, la corriente y un final incierto.
Para Mulloy, el objetivo de su película no es mandar un mensaje de tono político sino de mostrar una de las realidades que vive Cuba y explicar ” una historia sobre las emociones y las relaciones entre los muchachos “.” El film muestra una parte de Cuba. En Cuba también hay muchas cosas lindas “, explicó Dariel Arrechaga, uno de los intérpretes en la cinta que vive en la Habana y que al igual que sus compañeros protagonistas debutaron como actores en el largometraje de Mulloy .” Se muestra algo de lo que es ser un país subdesarrollado “, prosiguió Arrechaga. ” Estamos bloqueados por los Estados Unidos “
.A la vez, Arrechaga, graduado en música y especializado en percusión, apuntó que ” la situación que hay en Cuba no se trata de algo sólo del gobierno sino que hay gente que no quiere trabajar o que no quisieron estudiar de jóvenes “.Tras el filme, Mulloy está preparando una segunda parte de la película titulada ” Una noche más “. ” La idea sería hacer una trilogía”, señaló la directora.
NE. Al parecer dos de los actores ni esperaron la Premier, una vez en Miami “desaparecieron”.
Cuba: Una relación vital, sufrida y descompensada
Cuba: Una relación vital, sufrida y descompensada
Política | 22/04/2012 – 01:55h
Un pequeño retrato de la Cuba Actual
Flags of Cuba in La Habana Español: Banderas de Cuba ondeando en la tribuna antiimperialista de La Habana (Photo credit: Wikipedia)
Abastecerse en Cuba, la isla de la escasez.
Abastecerse en Cuba, la isla de la escasez
Una compleja red estatal de mercados incluye desde rudimentarios puestos en pesos cubanos hasta tiendas en “divisas”, dignas de grandes economías capitalistas. Comercio en negro y militares, las estrellas del sistema

“Un día te enteras de que han llegado cereales y vas al shopping (mercado) y compras cereales. Otras veces hay queso crema. Cuando nos enteramos de que llegó algo nuevo nos avisamos por teléfono. Por qué un día hay, no lo sabemos. Por qué otro desaparece, tampoco”. Leslin Chávez está jubilada y, como le sucede a buena parte de los cubanos, ocupa la mayor parte de su tiempo en abastecerse.
Comprar un pedazo de carne, un litro de leche o algo tan simple como una pasta de dientes exige en Cuba una dedicación extrema, además de manejar códigos y saberes urbanos que garanticen no tan solo obtener el mejor precio, sino, también, encontrar lo que se desea en la intrincada red de shopping, tiendas, mercados agropecuarios, mercados populares en pesos cubanos o liberados en pesos convertibles (CUC, a razón de uno por dólar) con el que el Gobierno intenta garantizar el abastecimiento.
Son comunes en La Habana las largas filas frente a los llamados mercados en línea, los únicos que aceptan la cartilla oficial de racionamiento. Alguna vez base de la economía hogareña, estas pequeñas libretas otorgan hoy una ración casi testimonial. Cada mes, los cubanos reciben a precios mínimos tres kilos de arroz, dos de frijoles, medio litro de aceite, medio de café, harina, una caja de fósforos, leche en polvo, medio kilo de pollo, huevos y algunas pocas cosas más. Los mercados en línea venden en pesos cubanos, a una paridad de 25 a uno con el CUC. Cuando se agota la tarjeta, la mercadería, de una escasez notable, se vende a precios diferenciados: si un muslo de pollo cuesta 2,85 pesos con la cartilla, el mercado lo vende por fuera de ella a 3,85 pesos.
Se puede tener mejor suerte en los mercados liberados, puestos que no venden la canasta estatal y amplían su oferta a jabón de baño, jabón para la ropa, azúcar refinada y cruda, pasta dental, huevos (a 1,50 pesos cubanos cada uno), además de ron, vino y cerveza. Es en ellos que puede conseguirse, por ejemplo, arroz de Brasil a 5 pesos cubanos, contra 1,90 CUC del español. El problema de los liberados es que la oferta es caótica e inconstante, por vender sólo productos nacionales.
Si la necesidad es de frutas y verduras, se debe acudir a los mercados de oferta y demanda (MOD), donde el precio lo fijan los guajiros (campesinos) según la disponibilidad de productos. Claro que trabajan bajo supervisión del Gobierno. Una opción más económica son los mercados agropecuarios estatales (MAE). A diferencia de los de oferta y demanda, éstos dependen de la provisión oficial y apenas tienen productos. En ocasiones se reducen a un pequeño puesto que vende papas. Sólo hay dos MAE en La Habana bien abastecidos, a cargo del Ejército Juvenil del Trabajo, integrado por soldados.
El feudo militar
Un desafío es comprar carne picada, yogur, queso o algún shampoo para el cabello, el cubano no tiene otra opción que acudir a las tiendas de recuperación de divisas (TRD). Los cubanos las llaman shopping, y es allí donde se ingresa en el mundo del CUC, aquél donde todos los precios deben multiplicarse por 25, y para adquirir cuatro litros de leche se necesita el sueldo de un médico. Las TRD están desde hace 9 meses en manos del ministerio de las Fuerzas Armadas y su grupo empresarial GAVIOTA, que abastece a los grandes hoteles y al Grupo de Administración Empresarial (GAESA), un poderoso holding también militar que opera múltiples negocios en moneda extranjera, entre ellos, el mayor operador de turismo y negocios inmobiliarios, depósitos y tiendas de comercio minorista no alimenticias.
Lo cierto es que en Cuba la gran mayoría de los altos cargos militares son también empresarios, con acceso a negocios de alta rentabilidad vedados al resto de la población. En los TRD, la oferta con respecto a los mercados liberados es infinitamente más amplia, aunque aún dependen del flujo de importaciones. Es así que puede conseguirse pollo argentino, aunque luego sólo vendan carne picada o de cerdo, los artículos de limpieza brillen por su ausencia y sea imposible ampliar la oferta de lácteos frescos más allá del yogur.
En ellos, un kilo de bacalao cuesta 50 CUC (más de tres meses de salario de un maestro de escuela), la langosta se consigue a 23,85 CUC y la carne de res de primera, cuando hay, a 11 CUC. El queso Gouda, importado, cuesta 11 CUC, y el Caribe de fabricación nacional, 3,85. Si la idea es comer chorizo vela español, habrá que desembolsar un salario completo de profesor universitario (16 CUC), o conformarse con uno nacional a 6 CUC. En la isla, el filet de merluza es argentino (8 CUC), y la leche en cartón cuesta 2,59 CUC el litro.
Los valores, con todo, están lejos de mantenerse constantes. Carlos trabaja en un TRD del barrio Vedado y asegura que “los alimentos han subido en promedio un 30% en los últimos tres meses“. Y pone como ejemplo las olivas: las mismas que hoy cuestan 3,45 CUC salían en enero 1,20 CUC.
El sueño capitalista
Pero en Cuba no todo es escasez o productos a cuentagotas. Los llamados Fornos, de la compañía Habaguanex, dependiente de la Oficina del Historiador de la Ciudad, ente encargado de las tareas de reconstrucción de la Habana Vieja, son establecimientos dignos del mundo capitalista. Venden productos de alta calidad, importados y en CUC. Habaguanex, que se jacta de vender mercaderías únicas en el país, controla además 19 hoteles, 39 restaurantes, 56 cafeterías, el parque infantil La Maestranza, la peluquería barbería Ensueño, un gimnasio y más de 200 tiendas.
Habaguanex compite con la Corporación de Exportaciones e Importaciones (CIMEX) por los dólares de los extranjeros y los CUC de la creciente clase media cubana, enriquecida por el mercado del turismo, el alquiler de departamentos o simplemente las remesas de algún pariente exiliado. Depende de los militares y es la mayor corporación comercial de Cuba, con ingresos calculados en 1.000 millones de dólares al año. Administra un banco y una naviera, procesa operaciones con tarjetas de crédito, controla el millonario negocio de las transferencias de remesas, tiene una inmobiliaria y opera la mayor agencia de viajes de Cuba. Además, posee unas 2.500 tiendas minoristas, desde centros comerciales a restaurantes de comida rápida y gasolineras. Concentradas sobre todo en el acomodado barrio de Miramar, ofrecen electrodomésticos y productos electrónicos de última generación y alimentos importados de los Estados Unidos. Un televisor LCD vale allí 900 CUC, y un refrigerador mediano unos 800 CUC. Quien gusta de la cerveza, podrá encontrar hasta 15 marcas diferentes, todas importadas y a precios internacionales. Es el sitio donde el embargo se vuelve una ilusión.
Lo mismo pasa en la cadena de supermercados Palco, perteneciente al Palacio de las Convenciones, y las tiendas Caracol, que bajo el control del grupo GAVIOTA operan en el interior de los hoteles de lujo.
La coexistencia de varios operadores responde a una lógica de competencia entre empresas estatales. Sin embargo, la liquidación en 2009 de la otrora poderosa CUBALSE y su absorción por parte de CIMEX parece indicar que Raúl Castro está decidido a limitar el número de manos que controlan el comercio en CUC, principal fuente de entrada de divisas.
Mercado negro
¿Pueden todos los cubanos abastecerse en estos centros de comercio capitalista? Por supuesto que no. “Dos veces por semana me llama una persona amiga que consigue todo lo que te imaginas del mercado negro. Me dice ‘oye, que me ha entrado leche condensada’. La carne se la compro todita a él. Toda la mercadería la consigue de una empresa del Estado que abastece a restaurantes de lujo. A esos nunca les falta”, explica Leslin.
Lo cierto es que el mercado negro es la gran estrella del sistema de abastecimiento cubano: se nutre en los canales oficiales, vende más barato que las grandes corporaciones estatales y satisface el gusto de una población que ya no desea sólo raciones de arroz y frijoles.
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Empresario cubano en EE.UU. aboga por inversiones de exiliados en la isla
Por Agencia EFE – hace 3 horas
La Habana, 30 may (EFE).- El empresariado cubano en el exterior tiene “mucho que contribuir a la Cuba del futuro” con sus inversiones pero no aceptarían participar en calidad de “extranjeros”, según declaró el titular de una importante compañía de la Florida a la revista católica de la isla Palabra Nueva.
“Se bien el interés que tienen en poder contribuir con su talento y su tesoro para ayudar a una Cuba que prospere y progrese”, manifestó en la entrevista Carlos Saladrigas, presidente del Grupo de Estudios sobre Cuba, y cofundador de The Vincam Gropup, estimada en 1998 como la mayor compañía hispana de los Estados Unidos.
El empresario cubano-americano dijo que a emigrados cubanos que son titulares de compañías en EE.UU. les preocupa “una Cuba donde el capital vuelva a ser mayoritariamente extranjero” y que creen “en la necesidad de crear un capital cubano, criollo”.
“No quiero que se me malentienda. No soy adverso al capital extranjero. Creo que Cuba tiene que aprender a atraerlo y retenerlo. Pero el capital criollo tiene una tasa de reinversión mucho más alta que el extranjero”, agregó.
Señaló que para el empresariado de la diáspora “sería éticamente inaceptable que se le permita invertir en Cuba en calidad de inversor extranjero, si no se les ofrece la misma oportunidad a los cubanos que residen en Cuba”.
“De hecho sería contraproducente”, apuntó.
A su juicio, “los cubanos de la isla conocen a Cuba, los de la diáspora no, o no tan bien. Por lo tanto, muchos empresarios del exilio desearán invertir en Cuba en sociedad con cubanos de la isla que conocen de una forma más íntima las peculiaridades del mercado y la idiosincrasia de la Cuba contemporánea”.
“Invertiremos en Cuba cuando todos los cubanos tengan el mismo derecho, y cuando los cubanos que residan en Cuba puedan libremente ser nuestros socios en la creación de las empresas que tanto Cuba necesita para revitalizar su economía”.
Preguntado si el empresariado cubano radicado en el exterior estaría dispuesto a aceptar las normas que establezca el Gobierno de la isla en el supuesto caso de que en el futuro le permita invertir en negocios en la isla, Saladrigas dijo que “depende de las reglas”.
En ese supuesto, consideró que las reglas tendrán que ser “las universales para atraer capital” y citó un marco legal “claro y no ambiguo”, un sistema judicial “efectivo y justo” para la resolución de disputas, “certeza y no arbitrariedad”, un riesgo político “moderado”, y un clima laboral “justo y equitativo”.
En conclusión, si se dieran esas condiciones, el capital cubano del exterior, al igual que el capital extranjero “fluirá hacia Cuba en grandes cantidades en busca de un rédito competitivo”.


