La verdad y el respeto ante todo | Cubanet

La verdad y el respeto ante todo | Cubanet.

La verdad y el respeto ante todo

| Por Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba, febrero, www.cubanet.org -El pasado año se conmemoró el centenario de la masacre de los independientes de color, acontecimiento recordado por el gobierno cubano y diversas agrupaciones independientes. Desde hace un breve tiempo, los historiadores han retomado el estudio de aspectos polémicos -diría que hasta lacerantes- de nuestra historia, que permanecieron al margen de los medios oficiales durante decenios. Entre tales aspectos sobresale el racismo.

“Patria, etnia y nación”, de Jorge Ibarra; “Reyita, sencillamente”, testimonio de una negra nonagenaria cubana recogido y escrito por Daysi Rubiera Castillo;  “Raza, racismo”, una antología de ensayos publicada por la Editorial Caminos; “La masacre de los independientes de color”, de Silvio Castro Fernández (con dos ediciones); o “La conspiración de los iguales”, de Rolando Rodríguez, son algunos de los muchos libros que se han escrito a propósito.

El 21 de diciembre de 2012, Cubanet publicó un artículo titulado “Claroscuros cubanos”, bajo la rúbrica de René Gómez Manzano y Félix Antonio Bonné Carcasés. Me impactaron la brillante exposición de las ideas y su acierto al analizar algunos aspectos relacionados con el fenómeno racial en Cuba durante varios períodos. Para mi gusto personal, fue uno de los mejores artículos publicados por Cubanet durante el año 2012. Por eso, aunque aspirar a una coincidencia absoluta  resultaría ingenuo, me ha sorprendido la respuesta del colega Leonardo Calvo Cárdenas, publicada también por Cubanet, el pasado viernes 18 de enero, bajo el título “Consagrar la verdad y la justicia”.

Leonardo afirma que en Cuba existe una política racista y deliberada, por parte del gobierno, en contra de los afrodescendientes. Yo no comparto ese criterio. Lo que sí creo es que en Cuba ha existido una deliberada política de discriminación en contra de todos los que se han opuesto al gobierno revolucionario.

Tengo la impresión de que Leonardo Calvo minimiza el papel de los próceres blancos en la Guerra de los Díez Años, quienes, siendo ricos, lo abandonaron todo por la libertad de Cuba. Leonardo cuestiona que fueran ellos quienes asumieran los puestos más altos en la estructura militar, olvidando que los afrodescendientes que formaron las filas del ejército libertador fueron esclavos, en la práctica, hasta el 10 de octubre de 1868, carentes de conocimientos de todo tipo, incluida la disciplina militar.

Después, muchos afrodescendientes, debido a su valor en el combate y patriotismo sin límites, ascendieron en la estructura militar y terminaron cubriendo de gloria la historia cubana, al extremo de que al ocurrir los alzamientos del 24 de febrero de 1895, varios altos oficiales negros estaban en la primera línea de dicha estructura de mando. Personalmente creo que de haber existido un racismo tan arraigado en la oficialidad blanca de entonces -como afirma Leonardo-, esto no habría ocurrido. Además, añado que el valor, el patriotismo y la heroicidad no fueron patrimonio exclusivo de los negros, como creí entender que sugiere el autor del mencionado artículo.

Estoy de acuerdo con que debe  investigarse todo, tanto lo concerniente a la sangrienta represión del Movimiento de los Independientes de Color como otros  antecedentes, entre los que está el proyectado asesinato de la oficialidad blanca, planeado por un alto oficial negro, traición y crueldad que de no haber sido detectadas a tiempo, e impedidas por Antonio Maceo, habrían provocado consecuencias impredecibles. Por cierto, considero que este es un hecho que no ha sido divulgado aún suficientemente.

Pienso que también debe divulgarse el plan concebido por quienes pretendieron convertir a Oriente en una república negra, y así dividir el país. Deben investigarse, y divulgarse las causas por las cuales hubo tan pocos negros vinculados a la lucha contra Batista, motivo por el que –según creo yo- sólo una exigua cantidad de ellos se manifiesta hoy abiertamente por la democracia.

A título personal, considero que debe investigarse la discriminación que sufren muchos blancos en las provincias orientales, sobre todo en Guantánamo y  Santiago de Cuba, algo que nunca se menciona. Y aún más urgente resulta investigar con profundidad la reiteración de fenómenos y comportamientos marginales que preocupan hondamente a la ciudadanía y están presentes en ciertos grupos de ese sector de la población, como los recientes robos de osamentas del cementerio de la ciudad de Cienfuegos, o los secuestros y posteriores asesinatos de niños, realizados por miembros de religiones de origen afro que no por ser muy esporádicos, resultan invenciones.

Poniendo siempre por delante mi punto de vista particular, creo que debe investigarse por qué en Cuba hay tantos negros en las cárceles, incluso en aquellas provincias donde la población es mayoritariamente blanca. Y debe investigarse por qué la cantidad de negros que continúa arribando a las universidades está por debajo de las posibilidades que les ofrece el sistema nacional de enseñanza. Y lo más importante, deben ofrecerse soluciones.

Por muy manida que pueda resultarle a Leonardo Calvo la afirmación de que las almas de negros y blancos volaron juntas al cielo durante nuestras guerras de independencia, ella no deja de ser cierta. Creo que esa afirmación merece respeto y no sorna, mucho más siendo de José Martí.

Negros y blancos que sí saben cuál es el verdadero problema, han continuado  luchando por esa patria “Con todos y para  el bien de todos”, y esa es otra certeza histórica, como también lo es, según mi criterio, que cualquier intento de burla en contra de José Martí es un suicidio intelectual y político.

Los cubanos blancos de hoy no tienen responsabilidad por lo que hicieron sus ancestros. Y eso deben tenerlo muy en cuenta nuestros hermanos negros, y viceversa, porque en el tema no hay santos. Reavivar odios y resentimientos del pasado, utilizarlos para atizar la desconfianza y la idea de la presunta supremacía de una “raza” sobre otra, constituye iniquidad. Tenemos la enorme  responsabilidad de eliminar barreras y centrarnos en lo que es verdaderamente  trascendente. Eso no se logra con ataques inútiles.

Nota de Cubanet: Los artículos publicados en Cubanet reflejan solamente la opinión de cada autor. Es por eso que a menudo publicamos textos con opiniones diversas, y hasta opuestas, sobre el mismo tema. Lo hacemos, en primer lugar, por elemental justicia ante la tónica democrática y pluralista que implica el ejercicio de la prensa libre; y en segundo, por considerar que puede ser útil nuestra mediación en un debate –respetuoso, ético- no sólo sobre el tema de este artículo, sino sobre otros muchos inherentes a la compleja realidad cubana.

MARTÍ ES LA FUERZA SALVADORA. Revisemos su Ideario Liberal

Desde Cuba: MARTÍ ES LA FUERZA SALVADORA.

 

Posted: 28 Jan 2013 09:18 PM PST

 

Por Ana Ivis Galán García y Lisandra Romeo Matos (Granma)

 

Foto: Otmaro Rodríguez

 

 

Un tema urgente convocó la invitación y bien pronto, el doctor Eusebio Leal, Historiador de La Habana y Profesor Emérito aceptó. Le ocupan todo su tiempo el trabajo, los deberes, sus anhelos y sueños, pero Martí le apasiona.

 

 

Intervendrá en la ya cercana Tercera Conferencia Internacional Por el Equilibro del Mundo, del 28 al 30 de este mes, en el Palacio de Convenciones de La Habana.

 

 

—Una alta representación internacional distinguirá este evento. ¿Por qué cree usted que se ha logrado reunir tan excelsa participación?

 

 

A mí me parece que es resultado del trabajo consagrado y amoroso de Armando Hart, al frente de la entidad que él dirige (la Oficina del Programa Martiano).

 

 

También es muy decisivo, yo diría que determinante, la importancia que le otorgan Cuba y la intelectualidad de la Isla, y mundial, al pensamiento martiano en este momento que vive el país y el mundo.

 

 

Martí es la fuerza salvadora, porque es el pensamiento más coherente. Sus ideas, fuente de inspiración, punto de partida y fundamento, junto a las de Fidel y su visión del mundo futuro, de Cuba y de América, y de su sentido del internacionalismo, son los dos pilares del arco sobre el cual se sostiene la esperanza de nuestra nación.

 

 

—¿Cómo ve usted a Martí? ¿Cómo debemos verlo los cubanos?

 

 

Ocurre que todos hemos contribuido, alguna vez, a convertir en mármol y bronce a los héroes, a considerarlos puros e infalibles, hemos querido que sean la imagen de nuestro ideal más que de la vida real.

 

 

Yo pienso que lo más hermoso de Martí es su sufrimiento agonal por su patria, la incomprensión familiar, su fracaso matrimonial, sus problemas de salud que supo enfrentar —pero que a veces fueron avasalladores—, y el deseo y voluntad de unir.

 

 

A pesar de que algún contemporáneo ha señalado que era de carácter impositivo, absolutista, irascible, pero es que para dirigir a un pueblo como el cubano en aquellas terribles circunstancias, ¿hasta qué punto tenía que ser así?

 

 

No podemos imaginarlo desvanecido, oliendo el perfume de una rosa. Tenemos que verlo siendo así y a la vez expresando las más nobles emociones en su poesía sentimental y amorosa, en sus cartas.

 

 

Fue Martí también como el poeta Rilke (Rainer María, quien fuera además novelista austro-germano nacido en Praga, capital de la República Checa, y reconocido como el más importante escritor en lengua alemana), herido por la espina de la incomprensión, del chisme, de las habladurías, de la disolución de las ideas.

 

 

Pero él es el Apóstol de la unidad, el que logra en principio ese objetivo, aunque no consigue alcanzarlo. Quizás el mérito más grande de Fidel como martiano, al colocar en la base del proyecto del Moncada el pensamiento de José Martí, es haber conquistado la unidad nacional.

 

 

De ella estuvieron privadas las generaciones anteriores. Fuimos formados como cespedianos, maceístas, agramontinos, martianos, y solo la Revolución hizo posible experimentar ese sentimiento de unión y entender que todo el que sirvió es sagrado, en especial el Héroe Nacional.

 

 

Por ahí está el concepto y la importancia de conocer su férrea voluntad. Martí muere como soldado de la Revolución que él mismo había convocado, cuando muchos opinaban que debía irse de Cuba. Es más, algunos creen que el sentimiento mayoritario de los jefes principales indicaba que Martí era más útil allá que aquí.

 

 

Y él discrepaba de eso, opinaba que en la Isla tenía una labor que realizar como garante, como rehén político, para asegurar que nunca volvieran las oscuras sombras del pasado y que la desunión no hiriera nuevamente a la Revolución.

 

 

Por eso quería ir a Camagüey, por ejemplo, y constituir allí un órgano político y dinámico, ejecutivo, que fuese a la par de la guerra que debía ser generosa, victoriosa y rápida, para impedir tres cosas: la movilización militar española, que fue terrible, la mayor jamás vista en esta latitud del mundo y en lucha contra todas las independencias juntas.

 

 

Segundo, la intervención norteamericana, alerta que dejó recogida en la carta a su amigo Manuel Mercado cuando dice: “lo que hice hasta hoy y haré es para eso”, y en esta decisión fue absoluto.

 

 

Y lo tercero, el desgaste del pueblo y del ejército en una batalla que sería sangrienta contra un adversario que no podía darnos democracia ni libertades, porque era todavía el régimen despótico que privaba a su propio pueblo —el español—, de esos derechos.

 

 

Martí se adelanta a todo ello, y va a la lucha y viene a su patria por eso, contra muchos criterios. Incluso, hay un momento en el que él dice: “vengo a Cuba como preso” y añade: “y a que me echen fuera,” porque se da cuenta que todavía no ha calado ni cristalizado en todos la idea de que el camino era la lucha armada.

 

 

En ello radica su extraordinaria genialidad. La virtud que lo distingue de ser uno más es la capacidad que tuvo de anticiparse a su tiempo, y para esa unidad trabajó con fervor.

 

 

Luego, tristemente, vio cómo por hechos circunstanciales y cuestiones a veces banales y por falta de comunicación, se empieza a romper ese cuadro.

 

 

—La Conferencia dedicará un momento especial a los jóvenes, nacionales y extranjeros. Si tuviera que extenderles un mensaje, ¿qué ideas, qué valores del ideario martiano les transmitiría?

 

 

La juventud siempre está por conquistar, esa generación comprometida no es otra cosa que la vanguardia, la punta de la flecha y, por tanto, le toca a ella, en el vuelo, arrastrar el vástago y guiarse por el timón de las plumas.

 

 

Pero la juventud, aún la organizada, es solo la vanguardia, nunca una organización de masas.

 

 

—¿Cómo transmitir, entonces, a esa multitud el sentimiento?, ¿cómo arrastrarla?, ¿cómo superar la decepción, el comercialismo, la invasión de la propaganda de otras formas de vida, sin explicarles cuál es el precio que hay que pagar por ellas?, ¿hasta qué punto nuestro discurso a veces resulta repetitivo, aburrido e insufrible para los jóvenes?

 

 

Por eso existe la necesidad de un cambio de mentalidad y de renovación, sin temor alguno, porque la Revolución ha sido lo suficientemente poderosa como para resistir todo a cuanto se ha enfrentado.

 

 

Hoy existen condiciones internacionales en América Latina que son más favorables, casi mucho más que en ningún otro momento. Ahí están los pueblos buscando cada uno su sendero y mientras más original sea, mejor.

 

 

—¿Y qué opina usted del aprendizaje que hace hoy la juventud cubana del ideario martiano?

 

 

Entre las cosas en las que se debe profundizar y debemos cambiar está el trabajo en la escuela, a todos sus niveles.

 

 

Mientras más se acerque a nuestros jóvenes a Enrique José Varona, a José de la Luz y Caballero, al padre Félix Varela, estaremos más próximos al camino verdadero. Ellos fueron puntos de partida, los asideros morales de Martí.

 

 

Es importante, también, tener clara la idea de que el maestro no suple a la familia, esa célula que hoy todavía tiene muchos problemas de disgregación y de autoridad para educar en la casa, lo cual se refleja en las manifestaciones de grupos gregarios y las llamadas tribus urbanas.

 

 

Fenómenos que no me asustan, porque ese es un mundo a conquistar más que a condenar. Es más fácil quemar que educar. Yo siempre insisto en que no debemos dejar de hablar, de enseñar y de sumar.

 

 

Igualmente, de parte de los jóvenes tiene que haber un interés por el saber y la búsqueda constante de la verdad. No se pueden conformar con lo que oyeron o les contaron, tienen que investigar y leer.

 

 

Por eso digo: un Martí fragmentado no. Vamos a descubrir al patriota, al amigo, al orador político, al hombre de amores, al hijo doloroso, quien a pesar de todas las incomprensiones logró conquistar a su padre, hombre rudo con el que supo establecer, sin embargo, una comunicación tal que lo llevó a escribir: “Mi padre ha muerto y con él, parte de mi vida”.

 

 

Hay que leer, revisar su epistolario, como el que dedicó a su madre que siempre fue sufrimiento y dolor, y a quien redactó la carta más bella que nunca se escribió: “Hoy 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensado en usted”¼

 

 

Fue Martí, además, padre espiritual de muchos. Ahí están los mensajes a su hijo, a la niña María Mantilla. Estudiemos su obra toda y hagámoslo sin prejuicios, sin olvidar nunca que él, como nosotros, fue un hombre, un ser humano sujeto a error, a equivocaciones, y que hizo malas elecciones. Pero hay que indagar, para ver que en esa búsqueda de su humanidad está la verdadera grandeza de Martí.

 

 

Creo que los jóvenes tienen esa posibilidad. Nosotros hemos tenido la fortuna de conservar siempre en la intelectualidad cubana verdaderos martianos, extraordinarios, como Cintio Vitier, un gran maestro de generaciones y quien, a diferencia de muchos, mientras se hizo más maduro, más viejo, fue más radical y revolucionario.

 

 

Para mi generación, que estaba desprovista de toda oportunidad de alcanzar grandes objetivos, no existía el camino expedito, pocos llegaban a ser algo y si lo lograban era con mucho trabajo e infinitos esfuerzos. Fue la Revolución la que abrió todas las posibilidades y entre ellas el don inefable de la cultura.

 

 

No olvidemos la idea de Fidel cuando dijo algo que es una gran verdad: “las revoluciones solo son hijas de la cultura y de las ideas”. Si no hay cultura no hay nada que hacer.

 

 

Y sin que caiga yo en el hábito mezquino y viejeril de empezar a decir que los jóvenes de hoy están perdidos o no les interesa nada, sí noto que falta más por hacer y una mejor propaganda.

 

 

Se necesita que el liderazgo de la vanguardia aliente a los demás a la altura, a los conciertos, a la comunicación, a la meditación, dentro de una sociedad plural que es, hoy, menos hermética y donde tienen cabida todos los matices del ser, de la opción y del género.

 

 

Fragmentos de la entrevista realizada por la AIN

 

Raúl en la CELAC

Raúl en la CELAC: “Partiremos de la comprensión de nuestra diversidad para fomentar la unidad en la lucha por el objetivo común”

Publicado el 29 enero 2013 por Rosabaez

INTERVENCIÓN DEL G.E. RAÚL CASTRO RUZ, PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS DE LA REPÚBLICA DE CUBA, AL RECIBIR LA PRESIDENCIA PRO TEMPORE DE LA COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y CARIBEÑOS (CELAC).

Santiago de Chile, 28 de enero de 2013.

Raúl en la CELAC: “Partiremos de la comprensión de nuestra diversidad para fomentar la unidad en la lucha por el objetivo común”Excelentísimo Sr. Sebastián Piñera, Presidente de la República de Chile;

Señores Presidentes, Primeros Ministros y Jefes de Delegaciones;

En primer lugar, queremos agradecer a Chile por las atenciones recibidas y por la presidencia efectiva de la CELAC desde su constitución.

Para Cuba y para mí es un gran honor asumir hoy la Presidencia Pro Tempore de la CELAC. Siento que es un reconocimiento a la abnegada lucha de nuestro pueblo por su independencia que sirve de especial homenaje a José Martí, en el 160 aniversario de su natalicio.

Lo hacemos con el propósito de contribuir al máximo a la consolidación del primer mecanismo de concertación e integración que reúne a las 33 naciones independientes de Nuestra América para construir un espacio de soberanía regional y fomentar la integración, la concertación, la cooperación y la solidaridad entre ellas.

Lo asumimos con el compromiso de trabajar a favor de la paz, la justicia, el desarrollo y el entendimiento entre todos nuestros pueblos.

Actuaremos con total apego al Derecho Internacional, a la Carta de las Naciones Unidas y a los principios fundamentales que rigen el desarrollo de las relaciones entre las naciones. Rechazaremos la injerencia, la agresión, la amenaza, el uso de la fuerza y potenciaremos el diálogo, la concertación y la solidaridad.

Partiremos de la comprensión de nuestra diversidad para fomentar la unidad en la lucha por el objetivo común de lograr el bienestar y la dignidad de nuestros pueblos y trabajaremos sin descanso por hacer realidad los ideales de Bolívar, O´Higgins y de todos los Próceres de la independencia.

Muchas Gracias.

Fuente Cubadebate

Raúl Castro plantea aplicar la pena de muerte a narcotraficantes

El presidente cubano aseguró que en su país “droga no hay ni habrá”
Por elnuevodiario.com.ni | Globo
Raúl Castro plantea aplicar la pena de muerte a narcotraficantes
El presidente cubano, Raúl Castro. AFP / END

El presidente cubano, Raúl Castro, afirmó hoy que si hiciera falta aplicaría la pena de muerte para combatir “a sangre y fuego” a los narcotraficantes, aunque aseguró que en su país “droga no hay ni habrá”.

“(Hace tiempo) tomamos una decisión: vamos a combatir la droga que nos está empezando a amenazar a sangre y fuego”, declaró Castro ante el plenario de gobernantes reunidos en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en Santiago.

“Nuestras leyes permiten la pena de muerte, está suspendida, pero ahí está, de reserva, porque una vez la suspendimos y lo único que hicimos con ello fue estimular las agresiones y los sabotajes contra mi país a lo largo de estos 50 años”, advirtió Castro.

Cumbre Celac-UE tuvo virtudes, pero también decepcionó

Cumbre Celac-UE tuvo virtudes, pero también decepcionó : Escambray.

 

Cumbre Celac-UE tuvo virtudes, pero también decepcionó

"Si la Unión Europea empieza a mirar a América Latina y el Caribe con una mirada respetuosa, de iguales, y no como viejas colonias, habrá una oportunidad", comentó el canciller cubano.El canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó este domingo que la cumbre Celac-Unión Europea realizada en Chile este fin de semana tuvo virtudes por una parte, pero por la otra decepcionó.

En declaraciones a medios noticiosos de Cuba, Rodríguez precisó que la I cumbre de los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la UE abordó de manera importante dos aspectos esenciales.

El primero de ellos, precisó, fue el tema del cambio climático, en el que las naciones de Europa aceptaron el compromiso de transferir recursos financieros y materiales para asistir a los países latinoamericanos, y especialmente a los caribeños, en materia de adaptación y de mitigación.

Y el segundo, la condena a la Ley Helms-Burton, al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, y a su aplicación extraterritorial.

“Tiene un párrafo que menciona y condena a la Ley Helms-Burton por su nombre”, señaló el titular.

Sin embargo, el canciller cubano aseguró que la cumbre fue decepcionante.

“El gobierno chileno ha hablado por ejemplo de una alianza estratégica. Ustedes recuerdan que yo comenté que en el 99 hablaban de asociación estratégica, moderadamente, algunos gobiernos, de los más optimistas, habían hablado de una alianza estratégica para el desarrollo”, subrayó.

De acuerdo con el jefe de la diplomacia cubana, esa alianza de la que se habló en los discursos, y que aparece en los documentos, solamente está en los sueños, no en la realidad.

“No somos lo mismo, somos de naturaleza diferente, tenemos grandes diferencias, tenemos intereses opuestos en muchos terrenos, como por ejemplo en el terreno de los inmigrantes”, apostilló.

Rodríguez dijo sentirse pesimista sobre la posibilidad o el milagro de que haya una asociación estratégica, o se eliminen las barreras al desarrollo en América Latina, que significan las políticas económicas de la UE.

“Dejo a la Unión Europea el beneficio de la duda, de que saque de esta cumbre la impresión de que si empieza a mirar a América Latina y el Caribe como necesita mirarla por la crisis del euro y la crisis de la zona económica europea, con una mirada respetuosa, de iguales, y no como viejas colonias, habrá una oportunidad”, comentó el canciller.

En respuesta a preguntas de los periodistas, se refirió a la falta de acceso de los medios de comunicación a lo que ocurría en las sesiones de la cumbre, ya que solo fueron transmitidas tres intervenciones.

“Lo único que se sabe es lo que dijeron el presidente del Consejo Europeo, el presidente de la Comisión Europea, y el presidente de la República de Chile, en la apertura y en la clausura. Todo lo demás que se sabe son versiones que han dado diplomáticos, etcétera, porque ha sido una cumbre realizada casi en secreto”.

El ministro cubano también habló de la I Cumbre de la Celac, cuyas sesiones comenzaron esta tarde, y que concluirá mañana, jornada en la que la isla recibirá de manos de Chile la presidencia pro témpore del mecanismo integrador.

“Esta sí es una cumbre unitaria, esta sí es una cumbre que refleja voluntades comunes, un espacio común, diverso pero unitario, va a tratar temas muy importantes”, manifestó.

Rodríguez dijo sentirse satisfecho con los borradores de los documentos que deberán aprobar los presidentes, y aseguró que se está avanzando y entrando en una etapa promisoria de consolidación de la organización.

“Esta cumbre es una cumbre democrática, las cámaras podrán estar en el debate de los presidentes”, enfatizó.

Detectan tráfico por el cable submarino ALBA-I. Cuba se Mueve!

Cuba cursa el tráfico de Internet por el cable submarino ALBA-I – Network World.

Cuba cursa el tráfico de Internet por el cable submarino ALBA-I

Un cambio en los patrones del tráfico Internet durante las semanas pasadas sugiere que Cuba podría estar utilizando ALBA-I, el cable submarino de fibra óptica que une el país con Venezuela.

Así lo cree Renesys, firma de análisis del routing de Internet, a partir del cambio de los patrones del tráfico de la Red detectado durante las semanas pasadas. Según escribe Doug Madory, ingeniero de investigación senior de Renesys, en el blog de la compañía, Telefónica ha comenzado a dirigir tráfico de Internet a la compañía estatal de telecomunicaciones de Cuba, ETECSA. Además, el tráfico de Internet está siendo transmitido con latencias significativamente más bajas que antes, lo que indica que la conexión no está utilizando solo los tres proveedores de satélite que Cuba usaba exclusivamente hasta ahora.

Cuba y Venezuela comenzaron en 2007 a construir un cable submarino llamado “Alternativa Bolivariana para los Pueblos de nuestra América” (ALBA-1), al que también se conecta Jamaica. Tras sufrir varios retrasos, el cable submarino no se finalizó hasta 2011, pero incluso entonces Cuba siguió utilizando los servicios de los proveedores de Internet por satélite.

Según Renesys, Telefónica entregó datos a Cuba la semana pasada, de acuerdo con los datos de routing del operador español, pero solo en el sentido de entrada y no de salida.

Los tiempos de latencia son todavía relativamente altos, pero el hecho de que los valores del tráfico hacia Cuba procedente de otras partes del mundo hayan caído por debajo de los 480 milisegundos sugiere que se están utilizando otros enlaces añadidos a los de satélite, cuyo uso viene siendo habitual. Sin embargo, si el tráfico estuviera siendo transmitido exclusivamente a través del cable submarino las latencias entre Cuba y sus países vecinos habrían caído a menos de 50 milisegundos. Por comparación, un paquete de datos tarda 60 milisegundos en atravesar el Océano Atlántico y 110 milisegundos el Pacífico.

“Aunque la activación de ALBA-1 pudiera ser una buena medida para mejorar los enlaces de ETECSA con Internet, probablemente Cuba seguirá sin poder disponer de una amplia oferta de acceso a la Red”, escribe Madory.


Autor: Network World
Fecha: 21/01/2013

La fuerza de la buena influencia: Telesur y lo que viene | Esquinas

La fuerza de la buena influencia: Telesur y lo que viene | Esquinas.

Cuba: 2da Campaña de Alfabetización 2013 Año de cambios

La fuerza de la buena influencia: Telesur y lo que viene

Cuba ya ve Telesur

La cadena de noticias Telsur al fin entró en Cuba

Cambiarán. No lo duden, la prensa y el pueblo cubano cambiarán. A partir de este domingo, Telesur dará a las pantallas cubanas la calidad de una televisora comprometida con el periodismo y la realidad del mundo y, sobre todo, del sur y desde el sur.

Pero, ¿por qué digo que cambiarán?, ¿acaso no somos accionistas de Telesur y contribuimos a su materialización todos los días?, ¿acaso no compartimos su visión? Sí y no, no y sí, más o menos… Ahora les digo mi opinión.

Somos uno de los países que forman parte activa de la Cadena Multiestatal Telesur, eso está claro. Incluso, su visión latinoamericanista y revolucionaria es uno de los principales fundamentos defendidos por Cuba desde la arena internacional y nacional con sobradas acciones: desde médicos hasta maestros, desde combatientes hasta trabajadores sociales han llegado a diferentes países para generar cambios para el bien de los pueblos.

Pero, el pollo del arroz con pollo no es ese: es que Telesur cubre, en el mismo momento que se suceden, acontecimientos que la prensa cubana tarda horas, e incluso días en valorar la forma de su divulgación; y, socialmente, da protagonismo a los pueblos que reclaman las cosas como se debe: a voz en cuello y sin tapujos –recordemos que en América Latina la desigualdad alcanza grandes proporciones y los pueblos dominan las formas de reclamar sus derechos, sean cuales sean.

Ahora, inserten esos modelos de periodismo y sociedades en convulsión en un país donde la prensa está burocratizada, o donde los escuetos y pequeños resúmenes internacionales de los noticieros apenas dan una visión parcializada y muchas veces parca –por la poca contrastación y el escaso tiempo del que disponen–, de la realidad internacional –en contraste a los “acontecimientos en pleno desarrollo” que cubre genialmente Telesur–; o donde el pueblo cubano, más allá de su acostumbrada crítica indiscriminada con lo que sea, carece de la espontaneidad necesaria, siquiera, para organizar actos en apoyo a los Cinco o por la salud de Chávez, si no median instituciones.

El encontronazo de realidades es brutal. Pero yo contento, porque puede ser el motor necesario para que una y otro –prensa y pueblo– se incorporen con valentía y fuerza suficientes al proceso de cambios políticos, económicos y sociales que realiza el Estado cubano con la dirigencia de Raúl Castro.

Los cambios en el periodismo cubano comenzarán –gústele a quien le guste y pésele a quien le pese–, cuando los profesionales y/o “desprofesionales” del sector se den cuenta de a “qué” periodismo sometemos todos los días a nuestros los televidentes, radioyentes y lectores, salvo, como siempre, contadas y geniales excepciones en cada medio, pero que, por desgracia, no son mayoría.

La forma y los contenidos con que trabaja Telesur rebasan por mucho las prácticas periodísticas, condiciones técnicas y amplitud de visión de sus semejantes cubanos. El análisis social, político, económico como premisa; la inmediatez con que cubren los acontecimientos; la profesionalidad y soltura que profesan sus corresponsales y demás trabajadores; así como la eficacia de sus políticas editoriales, la originalidad en la propaganda y la frescura de su imagen, son la prueba irrefutable de que, si “los malos” venden muy bien empacadas y con mucha inteligencia sus dañinas y manipuladas ideas, entonces nosotros, “los buenos”, tenemos que vender mucho mejor nuestras buenas y necesarias ideas. ¿Quién dijo que la verdad, la justicia y/o la bondad tienen en sí mismas la capacidad de triunfar y de aceptarse como necesarias? Lo que no se anuncia –y bien– no se vende, sea un producto comercial o una idea. Y eso lo tiene claro Telesur, y parece, nosotros no.

Telesur, además, es la punta de lanza comunicativa y noticiosa de la integración bolivariana y se ha encargado de difundir el mensaje de cambio de los países del ALBA con magníficas estrategias comunicativas, ¡no por gusto tienen los recursos que tienen! Ojalá, entonces, alguien se dé cuenta en Cuba de que la buena prensa es fundamental para cualquier Revolución.

En cuanto al pueblo, “aprepárense”, va a tener todas las herramientas para diseccionar el trabajo de los periodistas nacionales, y contrastará, por primera vez en décadas, su realidad nacional con otras realidades que hasta hace días, a la gran mayoría, solo les llegaba por medio de cuentos, novelas, películas, o cortos resúmenes nocturnos llamados “Lo mejor de Telesur” que se trasmitían con un día de atraso.

Pero con todo esto, nadie dude que la decisión de dotar a los cubanos de uno de los mejores canales de noticias de toda América era necesaria y se revertirá en inmejorables resultados. La democratización de la información, así como la socialización del poder son y deben ser siempre la mejor divisa de cualquier sociedad revolucionaria, y Cuba busca recuperar el terreno perdido, por disímiles factores, en estos campos. Tanto así que, puedo asegurar desde ahora, la manipulación mediática contra el pueblo cubano perderá muchas posibilidades con el acceso a esta televisora, al igual que estaremos combatiendo eficazmente la idiotización enajenante de los DVDs y las computadoras a la que tanto apuestan los enemigos de la Revolución en la lucha ideológica.

Como dice un amigo: “seguiremos informando a nuestro pueblo”, ahora, desde Telesur

Discurso completo del presidente Barack Obama

Discurso completo del presidente Barack Obama.

Discurso completo del presidente Barack Obama

El presidente habló del compromiso con la libertad, la igualdad y las oportunidades para todos.

El presidente Obama habla durante la toma de posesión.

Cada vez que nos reunimos para tomar posesión de la presidencia, somos testigos de la fuerza perseverante de nuestra Constitución. Afirmamos la promesa de nuestra democracia. Recordamos que lo que une a esta nación no son los colores de nuestra piel o los principios de nuestra fe o el origen de nuestros nombres. Lo que nos hace excepcionales –lo que nos hace estadounidenses—es nuestro compromiso con una idea, articulada en la declaración hecha hace dos siglos:

“Sostenemos estas verdades para que sean evidentes por sí solas, que todos los hombres son creados iguales, que son bendecidos por el Creador con ciertos derechos inalienables, que entre esos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad”.

Hoy continuamos un viaje sin fin, para alcanzar el significado de aquellas palabras con las realidades de nuestro tiempo. Porque la historia nos dice que si bien estas verdades son evidentes por sí solas, no se cumplen solas; que si bien nuestra libertad es un regalo de Dios, debe ser cuidado por su Pueblo aquí en la Tierra. Los patriotas de 1776 no lucharon para reemplazar la tiranía de un rey con los privilegios de unos pocos o por el poder de la turba. Nos dieron una República, un gobierno de, y por, y para el pueblo, confiándole a cada generación la obligación de mantener a salvo nuestro credo.

Por más de doscientos años, lo hemos hecho.

Por la sangre sacada con el látigo y la sangre sacada por la espada, hemos aprendido que ninguna unión basada en los principios de la libertad y la igualdad podría sobrevivir medio esclava y medio libre. Nos reconstruimos solos y prometimos avanzar juntos.
Juntos, determinamos que una economía moderna requiere líneas de ferrocarril y autopistas para acelerar el transporte y el comercio; las escuelas y las universidades para entrenar a nuestros trabajadores.

Juntos, hemos descubierto que un mercado libre solo prospera cuando hay reglas que aseguren la competencia y el juego limpio.

Juntos, decidimos que una gran nación debe cuidar a sus vulnerables, y que protege a su gente de los peores peligros e infortunios de la vida.

En todo este camino, nunca hemos cedido en nuestro escepticismo por la autoridad central, ni hemos sucumbido a la ficción que todos los males de la sociedad pueden ser curados solo por el gobierno. Que celebremos las iniciativas y las empresas; que insistamos en el trabajo duro y en la responsabilidad personal, son constantes en nuestro carácter.

Pero siempre hemos comprendido que cuando los tiempos cambian, también debemos cambiar nosotros; que la fidelidad a nuestros principios fundacionales requiere nuevas respuestas a nuevos retos; que preservar nuestras libertades individuales al final requiere de acciones colectivas. Porque el pueblo estadounidense no puede cumplir con las demandas del mundo de hoy actuando solo, como los soldados estadounidenses no podrían haber encardo las fuerzas del fascismo o del comunismo con mosquetes y milicias. Ninguna persona por sí sola puede entrenar a todos los maestros de matemáticas y ciencias para preparar a nuestros hijos para el futuro, o construir las carreteras y las redes y los laboratorios de investigación que traerán nuevos trabajos y negocios a nuestras costas. Ahora, más que nunca, debemos hacer estas cosas juntos, como una nación, y como un solo pueblo.

Esta generación de estadounidenses ha sido puesta a prueba por crisis que fortalecieron nuestra decisión y probaron nuestra capacidad. Una década de guerra está terminando. Nuestra recuperación económica ha comenzado. Las posibilidades de Estados Unidos son infinitas, porque poseemos todas las cualidades que este mundo sin fronteras demanda: juventud e ímpetu; diversidad y apertura; una capacidad sin fin para los riesgos y un don para la reinvención. Mis queridos compatriotas, estamos hechos para este momento, y lo aprovecharemos –siempre y cuando lo hagamos juntos.

Porque nosotros el pueblo, entendemos que nuestro país no puede tener éxito cuando unos pocos que cada vez son menos viven bien y que las mayorías en aumento apenas si salen a flote.  Creemos que la prosperidad de Estados Unidos debe descansar sobre los hombros de una pujante clase media. Sabemos que Estados Unidos florece cuando cada persona puede encontrar independencia y orgullo en su trabajo; cuando los sueldos del trabajo honesto liberan familias del borde de la pobreza. Cumplimos con nuestro credo cuando una niña nacida en la mayor pobreza sabe que tiene la misma oportunidad de tener éxito que cualquier otro, porque es estadounidense, es libre y es igual, no solo a los ojos de Dios sino también a los nuestros.

Comprendemos que nuestros gastados programas son inadecuados para las necesidades de nuestro tiempo. Debemos forjar nuevas ideas y tecnología para rehacer nuestro gobierno, relanzar nuestro código de impuestos, reformar nuestras escuelas y empoderar a nuestros ciudadanos con las habilidades que necesitan para trabajar más duro, aprender más y subir más. Pero mientras los medios cambiarán, nuestros propósitos persisten: a una nación que premia el esfuerzo y la determinación de cada estadounidense. Esto es lo que requiere el momento. Eso es lo que dará verdadero significado a nuestro credo.

Nosotros, el pueblo, aún creemos que cada ciudadano merece una medida básica de seguridad y dignidad. Debemos tomar las decisiones difíciles para reducir los costos del cuidado de la salud y de tomar control de nuestro déficit. Pero rechazamos la creencia que Estados Unidos debe escoger entre cuidar a la generación que construyó este país e invertir en la generación que construirá su futuro. Porque recordamos las lecciones de nuestro pasado, cuando años oscuros fueron caracterizados por la pobreza, y los padres de un niño con impedimentos no tenía a quién acudir. No creemos que en este país, la libertad está reservada para los que tienen suerte, o la felicidad para los pocos. Reconocemos que sin importar qué tan responsablemente vivimos, cualquiera de nosotros, en cualquier momento, puede sufrir un despido, o una enfermedad repentina, o que nuestra casa se la lleve una tormenta terrible. Los compromisos que tenemos unos con otros –a través de Medicare y Medicaid y la Seguridad Social—estas cosas no socavan nuestras iniciativas;  nos fortalecen. No nos hace una nación de aprovechados; nos libera para tomar los riesgos que hace a este país grande.

Nosotros, el pueblo, todavía creemos que nuestras obligaciones como estadounidenses no son solo para nosotros, sino para toda la posteridad. Responderemos a la amenaza del cambio climático, sabiendo que dejar de hacerlo traicionaría a nuestros hijos y a las futuras generaciones. Algunos todavía pueden negar la abrumadora evidencia de la ciencia, pero nadie puede evitar el impacto devastador de los incendios forestales, y de la paralizante sequía y de más potentes tormentas. El camino hacia las fuentes de energía sostenible será largo y algunas veces difícil. Pero Estados Unidos no puede resistirse a esta transición, debe liderarla. No podemos ceder a otras naciones la tecnología que impulsará nuevos trabajos y nuevas industrias –debemos reclamar este derecho. Así es como mantendremos la vitalidad de nuestra economía y nuestros tesoros nacionales –nuestros bosques y nuestros ríos; nuestras tierras fértiles y nuestros picos nevados. Así es cómo preservaremos nuestro planeta, que Dios nos ha ordenado cuidar. Eso es lo que le dará significado al credo que una vez declararon nuestros padres.

Nosotros el pueblo, todavía creemos que la seguridad permanente y la paz duradera no requieren de una guerra perpetua. Nuestros valientes hombres y mujeres uniformados, templados por las llamas de la batalla, son inigualables en habilidades y coraje. Nuestros ciudadanos, forjados por la memoria de los que hemos perdido, conocen demasiado bien el precio que se paga por la libertad. El conocimiento del sacrificio nos mantendrá vigilante contra aquellos que querrían hacernos daño. Pero también somos herederos de aquellos que ganaron la paz y no solo la guerra, que convirtieron a nuestros peores enemigos en los amigos más confiables, y debemos traer esas lecciones a este tiempo también.

Defenderemos a nuestro pueblo y sostendremos nuestros valores a través de la fuerza de las armas y del cumplimiento de la ley. Mostraremos nuestro coraje para tratar y resolver nuestras diferencias con otras naciones de manera pacífica –no por ser ingenuos sobre los peligros que encaramos, sino porque el involucramiento puede funcionar mejor para borrar las sospechas y el miedo. Estados Unidos seguirá siendo el ancla de las fuertes alianzas en todos los rincones del mundo; y renovaremos estas instituciones que extienden nuestra capacidad para manejar crisis en el extranjero, porque nadie tiene más en juego en un mundo pacífico que su nación más poderosa. Apoyaremos la democracia desde Asia hasta África; desde las Américas hasta el Medio Oriente, porque nuestros intereses y nuestras conciencias nos obligan a actuar en nombre de aquellos que buscan la libertad. Y debemos ser la fuente de esperanza para los pobres, los enfermos y los marginados, las víctimas de prejuicio –no por mera caridad, sino porque la paz en nuestros tiempos requiere el constante avance de estos principios que nuestro credo en común describe: tolerancia y oportunidad; dignidad humana y justicia.

Nosotros, el pueblo, declaramos hoy la más evidente de las verdades –que todos nosotros somos creados iguales—es la estrella que todavía nos guía; tal como guió a nuestros antepasados a través de las cataratas del Seneca, y en Selma, y en Stonewall; tal como guió a todos aquellos hombres y mujeres, celebrados y no celebrados, que dejaron huellas a los largo de esta gran alameda, para escuchar a un tal King proclamar que nuestra libertad individual está indivisiblemente atada a la libertad de cada alma en esta Tierra.

Es tarea de nuestra generación seguir el camino que comenzaron estos pioneros. Porque nuestro viaje no está completo hasta que nuestras esposas, nuestras madres, y nuestras hijas puedan ganarse la vida de acuerdo a sus esfuerzos. Nuestro viaje no está completo hasta que nuestros hermanos y hermanas homosexuales sean tratados como cualquier otro bajo la ley –porque si somos realmente creados iguales, entonces seguramente el amor con que nos comprometernos unos con otros debe ser igual también. Nuestro viaje no está completo hasta que ningún ciudadano sea obligado a esperar durante horas para ejercer el derecho al voto. Nuestro viaje no está completo hasta que encontremos una mejor manera de dar la bienvenida a los esperanzados y luchadores inmigrantes que todavía ven en Estados Unidos la tierra de oportunidad, hasta que los brillantes estudiantes y los ingenieros sean enlistados en nuestras fuerzas de trabajo en lugar de ser expulsados de nuestro país. Nuestro viaje no está completo hasta que todos nuestros hijos, desde las calles de Detroit hasta las colinas de Appalachia hasta las calles de Newtown, sepan que les cuidamos y que les queremos, y que siempre les cuidaremos de los peligros.

Esa es la tarea de nuestra generación –hacer que estas palabras, estos derechos, estos valores—de Vida, de Libertad y de Búsqueda de la felicidad –sean reales para cada estadounidense. Cumplir con los documentos fundacionales no requiere que estemos de acuerdo en cada vuelta de la vida; no significa que todos tendremos el mismo concepto de libertad, o que todos seguiremos el mismo preciso camino hacia la felicidad. El progreso no nos obliga a que resolvamos los debates sobre el papel del gobierno que llevan siglos para toda época –pero requiere que actuemos en nuestra época.

Porque ahora es tiempo de decisiones, y no podemos quedarnos parados. No podemos confundir el absolutismo con los principios, o sustituir espectáculo con la política, o llamar a los insultos debate razonado. Debemos actuar, sabiendo que nuestro trabajo será imperfecto. Demos actuar, sabiendo que las victorias de hoy serán solo victorias parciales, y que dependerá de los que estén aquí dentro de cuatro años, y dentro de 400 años para avanzar en el espíritu una vez conferido a nosotros en un salón de Filadelfia.

Mis queridos compatriotas, el juramento que he hecho hoy ante ustedes, como el recitado por otros que sirvieron en este Capitolio, fue un juramento a Dios y al país, no a un partido o facción –y debemos cumplirlo fielmente durante lo que dure nuestra función. Pero las palabras que pronuncié hoy no son tan diferentes de los juramentos que toman los soldados al enlistarse, o al de un inmigrante que cumple su sueño. Mi juramento no es tan diferente de la promesa que hacemos a la bandera que ondea sobre nosotros y que llena nuestros corazones de orgullo.

Son las palabras de los ciudadanos, y representan nuestra máxima esperanza.
Ustedes y yo, como ciudadanos, para establecer el camino de este país.

Ustedes y yo, como ciudadanos, tenemos la obligación de darle forma a los debates de nuestro tiempo –no solo con los votos que emitimos, sino con las voces que levantamos en defensa de nuestros valores más antiguos y nuestros ideales más perdurables.

Permitamos que cada uno de nosotros abrace, con solemnidad y alegría, lo que constituye nuestro derecho de nacimiento. Con esfuerzo común y propósito común, con pasión y dedicación, respondamos al llamado de la historia y llevemos al futuro incierto nuestra preciosa luz de la libertad.

Gracias, que Dios los bendiga y que bendiga por siempre a los Estados Unidos de América.

Carta náutica para el capitán Nemo

Carta náutica para el capitán Nemo.

Carta náutica para el capitán Nemo

atado por ellaNota introductoria: esta carta la envía una lectora de Letra Joven en respuesta a un post “supuestamente machista” que publiqué la semana pasada.

Querido Nemo:
Más allá de mis consideraciones femeninas y de la pequeña decepción que he tenido leyendo un manifiesto tan machista y cínico que dice tan poco de tus grandes cualidades masculinas, debo reconocer que, sin imaginarlo tal vez, has encontrado un nicho en el mercado de las relaciones personales. Te propongo que tengas en cuenta además de las mujeres casadas, en uniones consensuadas o comprometidas, a todas las demás que, sin involucrarse en este tipo de relaciones “estables, formales, a largo plazo”, tienen también necesidades que satisfacer…
En aras de contribuir a tu estudio de mercado, balances, matriz DAFO y todos esos pequeños aspectos empresariales y de marketing que tan de moda están últimamente, te propongo echarle un vistazo al otro lado, con perspectiva de género incluida:
a) Fidelidad: para qué detenerse en lo evidente cuando hablamos de una relación con una mujer casada, por supuesto que el tercero no espera ni puede aspirar a su fidelidad, eso por descontado. Pero para el resto, con un amante, amigo cariñoso o como se le pueda llamar de acuerdo a los usos, una mujer refuerza su fidelidad en cada ocasión… su fidelidad a sí misma, sus deseos, necesidades y ritmo interior. Sí, en estos casos la fidelidad se consolida… indudablemente.
b) Promiscuidad permitida: el término más acertado sería el de “no exclusividad”, que trae consigo otros beneficios, pues al romper con esta ilusión de “pertenecer” a un solo hombre y de conformarse con la idea de ser “propiedad privada” de alguno, una mujer protagoniza hasta una revolución social; así, llega incluso a ser mucho más democrática y justa, a través de una “distribución” más equitativa y horizontal de la riqueza. Es decir, de la riqueza de su compañía, encantos, sensualidades…
c) Tiempo libre: de esto no es necesario hablar mucho, es evidente cuánto tiempo ganamos las mujeres cuando renunciamos al “honor” de asumir aquello que todos aceptamos como “horarios de atención matrimonial” que por lo general incluyen necesidades no vinculadas precisamente con la satisfacción sexual o la intensidad del romance y los sentimientos. Léase por ejemplo cocinar, limpiar, atender a la suegra, organizar los papeles del trabajo, las gavetas, la cabeza del novio, marido, esposo… o tal vez perder el tiempo y la paciencia ante el televisor cuando transmiten tediosos partidos de béisbol, fútbol, en fin todo deporte que incluya una pelota y hombres corriendo detrás de ella como posesos.
d) Aprendizajes: las mujeres aprenden mucho, muchísimo. Aprenden en especial a reírse sutil y discretamente –o no, mejor abiertamente- de las frases hechas, de los clichés cursilones que muchos hombres recitan con la vana ilusión de hacerlas “caer” en unas redes que, por cierto, han sido ellas quienes han ido tejiendo con paciencia e inteligencia –sobre todo mucha inteligencia natural-, así: con premeditación y alevosía.
e) Cero responsabilidades: ¿Planificación de aniversarios, salidas, comidas? Si estas son simplemente el pretexto, la oportunidad que buscan muchos hombres para compartir esa “riqueza acumulada” -remitirse por favor al inciso b)- que poseen en amplia diversidad las mujeres, y por las que en general ellos se ven obligados a pagar un precio, calculado en tiempo, dedicación e interés, que se muestran por ejemplo en el grado de creatividad con que eligen las salidas de celebración, las propuestas culturales o los regalos, sean de índole material o espiritual –válida la aclaración para evitar encasillar a las mujeres en esa categoría de mercancía en que por siglos nos han querido encerrar.
f) Evasión de espacios familiares: y volvemos a las suegras: una mujer garantiza no tener que lidiar con los cuentos de la infancia del niño, la prepotencia de quien no las encuentra lo suficientemente buenas para su nene, o las compara constantemente con la imagen helada que algún día le devolvió el espejo. No vale la pena detenerse en cuánto gana una mujer cuando no tiene que compartir con esos amigos inadaptados, desagradables y “creyentes” que, por alguna razón todavía inexplicable, se han convertido en los “hermanos” de toda la vida, la “mano derecha e izquierda”, “el sabelotodo non plus ultra” que filtra todas, o casi todas las opiniones de la supuesta media naranja, y que, curiosamente acompañan invariablemente a todo nuevo intento de relación que una mujer puede encontrar en el camino.

Claro, no es necesario aclarar -¿o acaso sí?- que esto funciona a las mil maravillas mientras una mujer asume las relaciones con hombres que le “cuadran”, “gustan” o “atraen”… y nada más. Porque cuando te enamoras, enganchas, sujetas… en fin, cuando una mujer encuentra a un hombre con quien no solo quiere pasar buenos momentos sino construir una vida, entonces todos los incisos referidos se van “al carajo” ante la posibilidad, tan solo la posibilidad de encontrar algo realmente auténtico… esa es, querido Nemo, la mayor amenaza en tu matriz DAFO, la fase terminal en el ciclo de vida de tu servicio por cuenta propia; pero cuídate sobre todo, porque como mismo le sucede a las mujeres, también te puede pasar que, prestando servicios tan agradables a la sociedad, te encuentres tú ante esa “posibilidad”… y entonces sea ella quien no la perciba.

Ironías de la Historia: De enero de 1959 a enero de 2013 | Cubanet

Ironías de la Historia: De enero de 1959 a enero de 2013 | Cubanet.

Ironías de la Historia: De enero de 1959 a enero de 2013

| Por Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, enero, www.cubanet.org -Catorce días después del 54 aniversario del triunfo de la llamada revolución, entró en vigor la Ley Migratoria que flexibiliza la salida de los cubanos hacia el exterior en busca de un futuro mejor.   Quienes tenemos más edad, recordamos las escenas de júbilo de los primeros días de enero, cuando la ciudadanía se volcaba a las calles en apoyo de una revolución que prometía un futuro feliz con mejores condiciones sociales, libertad, equidad, independencia y soberanía para nuestra sufrida isla.

Hasta muchas familias residentes en el extranjero, fundamentalmente en Estados  Unidos, optaron por regresar a la Patria, dejando atrás sus progresos en otras tierras, pensando que con sus sacrificios ayudarían a la sociedad que estábamos convencidos que lograríamos construir.  Hoy, a más de medio siglo de ese momento de júbilo, la esperanza de los ciudadanos renace en Cuba, pero motivada por la posibilidad de abandonar en masa la tierra que los vio nacer, asfixiados por un clima de frustración y desesperanza; ahora más, ante el miedo  de que lo peor todavía está por llegar, ante la amenaza de que la subvención de Venezuela, como pasó con la soviética, pueda terminar o disminuya con la desaparición del caudillo venezolano Hugo Chávez.

En estas dramáticas circunstancias, el gobierno ha optado por reabrir una válvula de escape, en esta ocasión legal, para disminuir las crecientes tensiones sociales, que incluye al personal de la salud, que desde hace tiempo muestra su disgusto por la situación existente en el sector.  Un ejemplo de ello fue la carta suscrita en 2012 por un numeroso grupo de médicos, incluidos muchos profesores, que prestan servicios en el Hospital Calixto García, donde señalan la lamentable situación asistencial, condiciones laborables pésimas y el precario nivel de vida que enfrentan por los bajos salarios.

Por supuesto podrían existir otras causas para este giro en la política migratoria.  El gobierno ha sido incapaz de llevar acabo la reestructuración de la fuerza laboral de las empresas estatales y reubicar a 1,3 millón de empleados sobrantes.  El trabajo por cuenta propia, con las limitaciones y prohibiciones impuestas, no ha podido absorber esa enorme cantidad de personas, que constituye el 23,0% de la fuerza de trabajo ocupada.  Sin esa reestructuración, resulta imposible la reorganización de los centros laborales y el incremento de la producción, así como elevar las paupérrimas tasas de productividad, lo cual impide un sano crecimiento de la economía,  fortalecer la moneda nacional y  por lo menos detener el continuado deterioro del salario real. Objetivos que, si pudieran alcanzarse, permitirían la eliminación paulatina de la dualidad monetaria y sus dañinos efectos.

A la vez, la salida masiva de más cubanos al exterior podría también incrementar los ya altos niveles de remesas, actualmente calculados en 2 mil millones de dólares anuales por algunos especialistas, a lo que se agregan más 2 mil millones en productos enviados a las familias cubanas desde el exterior.  Esas remesas ya se han convertido en un sostén primordial para la economía cubana, y de ser ciertas las cifras, actualmente en cuanto a ingreso neto sobrepasan a las exportaciones de bienes y hasta los ingresos netos por turismo, actividad que como se sabe está lastrada por una elevada ineficiencia y una gran dependencia de las importaciones. Así, el gobierno parece querer implantar el modelo de dependencia al recibo de remesas, imperante en varios países de Centro América y el Caribe.

También hay que recordar que luego de las medidas tomadas por el presidente Barack Obama se estima que están llegando alrededor de 600 000 visitantes cubano-americanos anualmente, habiéndose convertido en uno de los principales flujos de visitantes, con una dinámica que posiblemente superará a la principal fuente actual de turistas: Canadá.   Esto sin tener en consideración que Obama en su segundo mandato podría flexibilizar más los viajes de los norteamericanos a Cuba, hoy limitados a visitas culturales, deportivas, y de carácter religioso o académico.

El estado parasitario cubano, ante el temor de que pudieran cortarse el cordón umbilical que alimenta la economía cubana desde Venezuela, posiblemente está optando por convertir  Cuba –y de hecho ya está sucediendo- en una economía subsidiada desde Estados Unidos a través de las remesas y otras dádivas.  No resulta una mera especulación que las consignas de mayor independencia y soberanía, enarboladas al principio de la revolución, se conviertan en mayor dependencia respecto a Estados Unidos, en momentos de regresión social en todos los sentidos, incluida la identidad nacional, debido a tantos años de crisis y desesperación colectiva.  Quizás el presidente John Quincy Adams desde su tumba sonría  al constatar que sus soñados objetivos y su teoría de la fruta madura están más cerca que nunca de lograrse, asombrado de que la ayuda proceda de donde menos se esperaba.   Esta afirmación podría calificarse como  exagerada, pero de hecho ya cerca de dos millones de cubanos residen en ese país.  Cantidad que se incrementará por la Ley Migratoria que si bien dará cierto grado de libertad a los cubanos, también tendrá efectos colaterales nocivos, al acelerar el proceso de descapitalización humana y profundizar la seria crisis demográfica que sufre Cuba.

Por supuesto, no todos los cubanos que deseen marcharse podrán hacerlo, debido a no poseer los recursos financieros, equivalentes a muchos meses de trabajo, en un país donde el salario medio mensual no llega al equivalente de 20 dólares. Asimismo, quienes consigan pasaportes  tendrán que superar las trabas para obtener visados.

No obstante, si se tiene en cuenta que, a pesar de los innumerables obstáculos impuestos por el gobierno para salir del país, el Saldo Migratorio Externo en el período 2002-2011 fue de -347 419 personas, según cifras oficiales, ahora con la flexibilización de los mecanismos de emigración, los cubanos desesperados por evadirse sabrán salvar las dificultades.

El círculo se cierra. De un ambiente de esperanza en el futuro existente en 1959, en enero de 2013 los cubanos votan con los pies y demuestran el fracaso de un proceso que prometió todo, pero ha convertido Cuba en una nación pordiosera y parásita, cada vez más a merced de la influencia extranjera.