Los futuros economistas de Cuba

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Español: Facultad de Matemáticas y Ciencias de la Computación. (Photo credit: Wikipedia)

Los futuros economistas de Cuba | Cubanet.

Los futuros economistas de Cuba

| Por Jorge A. Sanguinetty
Esto me toca muy de cerca. Soy fruto de esa carrera Economista con especialización en Planificación de la Economía Nacional. Nunca ninguno de nosotros ejerció como tal y menos aún a nivel de la Economía Nacional. Un fraude de carrera, al menos hasta que comenzaron a introducir elementos del mercado (marketing) y de economia empresarial, a partir del año 1990 con algunos libros y el “Just in time” Japonés, cuestiones que estudié después de graduado. Durante la carrera mucha Economía Política (3), Muchas Doctrinas Económica (2), mucho Cálculo matemático (3), Filosofia Marxista (2), Estadística Matemática (2) -muy buena, Estadistica Económica, Programación Lineal- muy buena, Investigación de Operaciones. muy buena, Algebra,  Planificación de Ramas y Sectores de la Economia Nacional ¿?, Contabilidad básica (la aprendí luego en la práctica), un costo tronco común, entre las principales asignaturas de la carrera. Nada de Microeconomia y nada de Macroeconomía!!. Nos hablaron de Keynes y sus teorias, pero no conociamos cuales eran sus Modelos Económicos-Matemáticos. Cuando salias al mundo laboral te ubicaban en una empresa (normalmente en el área contable)  y no sabias nada de nada, Ni leer un Balance Financiero!!! Solo habiamos llegado de las cuentas T a los asientos de Diario,  a esa hora a aprender de nuevo. Desde la confección de una Nómina hasta el control de Inventarios en un Almacén.
Pena por mis compañeros de estudio, que se quedaron a ese nivel o aprendieron algo en alguna empresa y ahi deben estar. otros se, que ni llegaron a ejercer. Yo me especialicé en Informática empresarial.
Por suerte hoy me considero un buen especialista en la materia de forma integral, pero fueron 20 años de carrera después de haberme graduado. :(
La universidad, ahí!! un Título para poder cobrar como Licenciado.

MIAMI, Florida, mayo, http://www.cubanet.org -En la formación de economistas cubanos el país tiene dos problemas de fondo. Uno es que antes de la revolución casi no había formación de economistas en Cuba. En la Universidad de La Habana se estudiaba algo de economía como un apéndice a la carrera de Ciencias Comerciales.

Posiblemente de ahí que los cubanos no saben distinguir entre un economista y un contador, lo cual es una profunda muestra de ignorancia. De hecho, pocos no economistas saben lo que hace un economista, situación que es común en muchos países pero que llega a su máxima expresión en Cuba. En los años cincuenta se creó la carrera de economía en la Universidad de Villanueva de donde creo que se graduó una sola persona. Había una carrera de economía en la Universidad de Oriente y creo que otra en la Central de Las Villas. Hasta 1959 muchos de los que se podían llamar economistas cubanos, formados como tales, se habían graduado o habían estudiado en universidades extranjeras. El primer programa integro de formación de economistas  de la Universidad de La Habana se inauguró en 1962, con un programa inicial muy ecléctico que rápidamente se inundó con materiales marxistas muy ideológicos, por un lado, y con asignaturas de matemática por otro. Entre ambas concepciones existían algunas asignaturas improvisadas como evaluación de proyectos, comercio internacional y contabilidad.

La brecha entre la formación que se estaba impartiendo en La Universidad y la que se necesitaba en los organizmos del estado para “planificar la economía” era inmensa, y se hacía ostensible en la Junta Central de Planificación, dónde yo trabajaba. Posiblemente de la contaminación ideológica de la carrera, ya formalizada bajo el Instituto Juan Noyola, parte la percepción generalizada que el estudio de la economía no es más que el estudio de la ideología imperante que no admite formas de pensamiento crítico e independiente. De esto hay innumerables anécdotas ilustrativas.

Los que estaban a cargo del programa de estudios en la Universidad  de La Habana, especialmente Carlos Rafael Rodríguez y el economista mexicano (que dejó la CEPAL para radicarse en Cuba) Juan Noyola, no pudieron impedir que el programa se degradara en uno de tipo ideológico, pero el verdadero problema de fondo (el segundo que apunté arriba) era que nunca se había desarrollado una teoría económica del socialismo, sobre la cual fundamentar la práctica y la política de la planificación, o sea, cómo reemplazar la economía de mercado que Marx llamó capitalismo. Algunos de los economistas cubanos que han alcanzado algún renombre y respetabilidad técnica y analítica en la isla, a pesar de las condiciones académicas imperantes en Cuba, lo han hecho con un gran esfuerzo y dedicación, pero sus contribuciones se ven restringidas continuamente.  De hecho, no parecen tener una gran influencia en la política pública del país, ni siquiera en estos tiempos de crisis y de reformas.

Este enorme vacío conceptual se hizo evidente en Cuba en 1961 cuando comenzaron los trabajos para formular el Plan Cuatrienal 1962-1965 en los diversos organizamos del estado. El método de planificación que se siguió estaba basado en llenar los formularios de las metodologías de planificación aplicados en algunos países de Europa Central, transportados y explicados por consultores de esos países residiendo en La Habana, e implementados por economistas latinoamericanos contratados por Cuba y por otros funcionarios cubanos que combinaban una cierta formación con alguna improvisación. Por mal preparado, dicho plan fue abandonado sigilosamente por el gobierno cubano. En tales circunstancias las empresas, ya casi todas estatizadas, no tuvieron otra alternativa que tratar de seguir produciendo lo que habían hecho en el pasado, bajo nuevas condiciones de administración, suministros, mercados, financiamiento, etc. Poco a poco, irían recibiendo “directivas” centrales sobre lo que debían producir, pero la JUCEPLAN no sabía cómo compatibilizar las metas que el gobierno trazaba (léase Fidel Castro), con las posibilidades materiales, financieras, organizativas, administrativas y humanas para hacerlo.

En presencia de todo esto, los economistas que trabajaban en Cuba tenían poca influencia. Los procesos productivos eran en gran medida caóticos. Todo el mundo lo sabía, pero nadie podía hablar abiertamente de los problemas. Muchos funcionarios estaban bien conscientes del origen de la desorganización económica del país,  desorganización que hizo que Cuba dependiera desde muy temprano de la ayuda soviética para equilibrar la oferta agregada de bienes y servicios con la demanda agregada, ambas ya muy distorsionadas por la turbulencia institucional y revolucionaria predominante.

No se destaca en esta situación una autoridad económica independientemente de la presencia abrumadora de lo político en las decisiones del gobierno, todo en la figura de Fidel Castro. Por medio de su discurso, lo económico se representa por medio de cifras de producción física. El discurso público y único no incluye valores expresados en términos monetarios. Fidel Castro jamás habla de agregados, que tenían que ser expresados en términos de valores. No hay alternativas que discutir o evaluar. Todas las decisiones aparecen como que ya están tomadas. Lo económico deja de ser reconocido como parte de la naturaleza del nuevo orden e intuitivamente el ciudadano espectador va tomando nota sin entender el significado de lo que es económico. Existe la carrera de economía como existen muchas otras para tener al ciudadano ocupado con una expectativa razonable, pero engañosa, de mejorar en la vida. Pero en realidad no hay un sentido de propósito de desarrollo económico por parte del gobierno. Su agenda internacionalista y la mentalidad de estado permanente de sitio no es compatible con una sociedad donde esa figura abstracta y enigmática del economista tenga sentido.

Recordemos que en 1968, bajo la llamada Ofensiva Revolucionaria, se cerraron las escuelas de contabilidad en Cuba porque, como el país estaba construyendo el comunismo, el dinero no sería necesario y no había por qué aprender a contarlo y registrar las transacciones “mercantiles”. Esta situación cambia en alguna medida con la catástrofe que significó la zafra azucarera de 1970 y su secuela. El gobierno finalmente parece que toma en serio la economía, pero ya el daño está hecho. A pesar de nuevos esfuerzos Cuba no consigue liberarse de los susidios soviéticos y aún persiste en construir una economía socialista que nadie, ni el propio Marx llegó  a diseñar.

Cuba está sufriendo ahora el legado de estos disparates acumulados. Por suerte hay algunos cubanos más alertas, que parecen comprender esta situación. Ellos representan la base sobre la cual construir una profesión necesaria para la reconstrucción y democratización del país, por eso hay que trabajar con ellos, pero hay que hacerlo inteligentemente, evitando las condiciones que traicionen los objetivos de largo plazo. Mi experiencia reciente me indica que es posible trabajar en esa dirección pero se requiere un esfuerzo colectivo (no monumental), bien concertado, para que tenga frutos.

Jorge A. Sanguinetty, Ph.D. es fundador, Presidente & CEO de DevTech Systems, Inc.

Artículo relacionado: Una profesión sin presente ni futuro por Orlando Freire Santana

La actualización de la miseria | Cubanet

La actualización de la miseria | Cubanet.

La actualización de la miseria

| Por Lucas Garve

Flags of Cuba in La Habana Español: Banderas d...

Flags of Cuba in La Habana Español: Banderas de Cuba ondeando en la tribuna antiimperialista de La Habana (Photo credit: Wikipedia)

 

LA HABANA, Cuba, mayo, www.cubanet.org -Por encima del muro que divide nuestros patios, el vecino me llama y me dice que sus hijos adolescentes le reclaman porque no tienen nada que comer en su casa.

Se lamenta de los altos precios. Dice que no tiene dinero porque tuvo que llevar al suegro al hospital y gastar en un carro de alquiler para traer al anciano de regreso. Entonces, con qué va a comprar comida. Prefirió llevarle cinco huevos que quedaban en el refrigerador a los hijos, nacidos de su anterior matrimonio. Para ellos, les quedó una sopa de cubitos de pollo con tomate y pan. Ya se arreglarían con eso.

Lo escuchado no me causó mayor sorpresa, aunque quien me lo dijera fuese uno de los miembros más combativos del CDR. Pero es que las consignas y las orientaciones no se comen.

El viernes entré en un puesto de ventas agrícolas, a comprar miel de abejas. El producto estaba envasado en canecas de ron, de 350 ml. Pero ahora costaba treinta pesos; y hace unos diez días me costó la mitad. Mientras, la botella de ron llena de miel cuesta cincuenta pesos.

Pregunté la razón del aumento, y el vendedor, que me conoce porque en otras ocasiones le he comprado miel, respondió que la miel de abejas había subido de precio porque quien se la suministra la vende ahora más cara.

Barbarita pasa a saludarme y me como regalo una barrita de maní molido. Se lo agradezco porque además me gusta, pero no le digo que la barrita de maní en realidad me sabe a gofio ligado con un poco de maní y azúcar. Porque, en La Habana, es difícil ya encontrar una barrita de maní molido que sea realmente hecha con maní.

A Pancho, el de la esquina, me lo encuentro en la Calzada de Managua, en camino a la panadería, donde va a comprar sus dos panes diarios. El zapato izquierdo deja ver los dedos del pie cubiertos por una gruesa media gris. En jarana, le pregunto si está cogiendo fresco en los pies. Me responde que sí, porque hace mucho calor y, con las aceras rotas, para qué se va a poner el único par de zapatos que tiene sano. Entonces inicia una descarga acerca del precio de los zapatos, pues, los más baratos, dice, cuestan más de cien de pesos.

Camino unos metros y, junto a una carretilla con vegetales y ristras de ajo, frijoles negros y colorados, envasados en bolsitas de náilon de una libra, está el vendedor, un muchacho que se cubre del sol con un sombrero y me responde que cada cabeza de ajo vale 2 pesos, a pesar de ser pequeñas.

En la acera de enfrente observo un grupo de personas aglomeradas en la antigua carnicería, donde ya solamente venden carne de puerco. Es que hay picadillo condimentado (una masa rojiza y pastosa con trozos de tendones). Los clientes se la llevan porque vale a 10 pesos la libra, mientras que la libra de bistecs de cerdo cuesta 40 pesos. Así que la diferencia de los precios decide.

Numerosos son los testimonios que escucho a diario, en boca de personas desconocidas que necesitan comunicar a cualquiera su desesperación y desencanto. Los máximos dirigentes los convencieron de que habría para ellos un futuro promisorio bajo el socialismo tropical. Y ahora, a medida que su extraño modelo económico recibe la “actualización”, se dan cuenta de que han sido engañados una y otra vez.

La denominada actualización del modelo económico cubano sólo está sirviendo para acentuar la miseria de los habitantes de la isla.

El embarazo precoz un Problema de Salud en Latinoamérica

Crónica EFE: Venezuela está a la cabeza del embarazo precoz en Suramérica

http://www.noticierodigital.com/2012/05/cronica-efe-venezuela-esta-a-la-cabeza-del-embarazo-precoz-en-suramerica/

10 Mayo, 2012

Imagen tomada de voelker.comoj.com

Redacción Internacional, 10 may (EFE).- La alta incidencia de embarazos en adolescentes en Latinoamérica, solo superada por África, no solo persiste sino que va en aumento, lo que supone un freno para el desarrollo de la región.

opinan los foristas

Entre 25 y 108 de cada 1.000 jóvenes de 15 a 19 años son madres en los países de América Latina y el Caribe, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que ponen de relieve la alarmante situación de la maternidad adolescente.

La mayor proporción de embarazos adolescentes de la región se registra en varios países de Centroamérica como Nicaragua, Honduras y Guatemala, así como en Venezuela, República Dominicana y Ecuador.

Mientras los índices de maternidad tienden a disminuir en todos los grupos de edad de los países de la región, continúan en aumento en el grupo de adolescentes de entre 15 y 19 años.

Las adolescentes prácticamente han duplicado su aporte a la fecundidad total, pasando a representar un 14,3 % en 2000-2005, según la CEPAL.

Este incremento se da en países con distinto nivel de desarrollo económico, nivel educativo e incidencia de la pobreza, lo que revela la complejidad del fenómeno.

El embarazo adolescente también pone de relieve la violencia sexual contra las mujeres.

Una de las regiones más afectadas por este problema es Centroamérica, donde Nicaragua encabeza la lista, ya que el 27 por ciento de las nicaragüenses que tienen entre 15 y 19 años son madres.

De la población de mujeres embarazadas en Honduras, el 30 por ciento son menores de 18 años, según registros de la Secretaría de Salud.

Según un reciente estudio de la Fiscalía de la Niñez hondureña, el 50 por ciento de los embarazos en menores tienen su origen en violaciones. En muchos casos, los violadores de las menores de edad son sus familiares.

En El Salvador la mayoría de embarazos en adolescentes también están relacionados con la violencia sexual, dijo recientemente el coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en este país centroamericano, Roberto Valent.

En 2010, del total de mujeres salvadoreñas víctimas de violencia sexual, un 84 por ciento fueron niñas y adolescentes menores de 20 años y un 16 por ciento menores de 10 años, según datos de la ONU.

En El Salvador también se ha observado una relación entre el suicidio y el embarazo adolescente, ya que entre todas las mujeres que mueren entre 10 y 19 años de edad la principal causa de muerte, según los datos del Ministerio de Salud, es el suicidio.

Los casos de embarazos de adolescentes se han incrementado de forma alarmante en Guatemala en los últimos años.

Según la Encuesta Nacional Materno Infantil 2008-2009, existen en el país 114 madres de 10 a 20 años, por cada mil habitantes.

En Costa Rica el embarazo precoz sigue siendo un problema, mientras que en Panamá la cantidad de menores embarazadas ha disminuido en los dos últimos años.

Venezuela está a la cabeza de embarazos juveniles en Suramérica.

El Gobierno venezolano lanzó en diciembre pasado campañas publicitarias e inició talleres de educación sexual en las escuelas, mientras que el presidente Hugo Chávez calificó de “alarmantes” las cifras de embarazos precoces y reveló que de los 591.303 partos de 2010, 130.888 fueron de menores de 19 años y 7.778 de madres menores de 15 años.

Tras Venezuela, una de las tasas más altas de América Latina se registra en Ecuador, donde más del 17 % de las jóvenes de entre 15 y 19 años son madres.

El Gobierno ecuatoriano se ha planteado como meta reducir para 2013 en un 25 % los embarazos entre adolescentes para lo que invertirá 29 millones de dólares este año y 28 millones en 2013 en una campaña que tiene como eslogan “Habla Serio. Sexualidad sin misterios”.

En República Dominicana, donde el 20 % de los embarazos que se registran corresponden a menores de edad, el gobierno también ha puesto en marcha recientemente el Plan Nacional de Prevención del Embarazo en la Adolescencia, cuya ejecución está prevista hasta 2016.

Otro aspecto a destacar es el de alta mortalidad materna entre las adolescentes. Los embarazos en adolescentes representan la tercera causa de muerte en la nación caribeña.

En Colombia, donde cada día 19 niñas menores de 15 años alumbran un niño y 90 de cada mil adolescentes resultan embarazadas cada año, lo que más preocupa también es la alta mortalidad de mujeres gestantes pese a que el 97 % de los partos son atendidos en hospitales.

El 15,6 por ciento de los nacidos vivos en Argentina son de madres adolescentes, pero la cifra aumenta en las provincias más pobres del país, como la norteña Chaco, donde asciende al 25,7 por ciento, según datos oficiales. En el otro extremo se encuentra la ciudad de Buenos Aires, donde el 6,8 por ciento de los niños son de madres menores de 20 años.

En Uruguay, el porcentaje de embarazos adolescentes es similar al del resto de Sudamérica. Entre 2000-2005 fue de 64 cada 1.000 mujeres.

Las mujeres paraguayas comienzan su etapa reproductiva a edad temprana: el 10,2% de las adolescentes entre 15 y 19 años y el 45,5 por ciento de las jóvenes de 20 a 24 años han tenido al menos un embarazo. Paraguay registra una tasa alta de fecundidad adolescente, con 63 nacimientos por cada 1.000 mujeres, según datos de 2008.

En Bolivia también preocupa el aumento de embarazos en adolescentes de entre 12 a 18 años, que subió de 18 % en 2008 a 25 % en 2011, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

Mientras en Perú, un 13,5 % de adolescentes entre 15 y 19 años están embarazadas o ya son madres (unas 4.279), según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes) de 2011, una cifra que se ha mantenido casi sin variación durante los últimos 10 años.

Una de las tasas de fecundidad general más bajas de América Latina y el Caribe la tiene Cuba, aunque ese indicador general se supera en grupos específicos como las mujeres de entre 15 y 24 años de edad. EFE