Los superbuques de “guerra” de Vale (Brasil)

Marina Mercante Cuba.

Los superbuques de “guerra” de Vale (Brasil)

Enviado por Carlos Manuel Hierro García.

En la disputa contra los australianos por el mercado chino, la minera brasilera monta una flota con 35 de los mayores barcos del mundo. El mayor buque de guerra del mundo es un portaaviones americano llamado “ENTERPRISE”, que mide 342 metros de una punta a la otra y puede cargar 85 aviones de caza. Los dos mayores transatlánticos en servicio en el mundo, de la Royal Caribbean, tienen 360 metros de eslora y transportan más de 5.000 personas cada uno.

En breve, una empresa brasilera va a ingresar a ese club: es la minera Vale, la mayor compañía privada del país, que está construyendo su propia flota de supercargueros. Son 35 barcos que, una vez terminados, serán los mayores en operación en el mundo. Iguales a ellos, sólo habrá otros dos de la Royal Caribbean. Los buques costarán US$ 4.000 millones. Con 360 metros de eslora, cada unidad tendrá capacidad para 400 mil toneladas, el equivalente en peso de 470 mil autos Fiat Uno.

Super Bulk carrier
Un carguero común no llega a la mitad de eso. En el pasado existieron algunas embarcaciones mayores, pero fueron desactivadas y se convirtieron en chatarra o en buques tanques para almacenar petróleo en alta mar. La flota de Vale está siendo construida para pelear con las mineras australianas en Asia, principalmente en el mercado chino. Vale debe vender este año 140 millones de toneladas de mineral de hierro a China, casi la mitad de la producción total de la empresa, pero quiere ampliar ese volumen. Para ello, los brasileros necesitan anular la ventaja geográfica de los australianos, que están mucho más cerca de Asia. El mineral brasilero demora 45 días para llegar a China, mientras que los australianos precisan apenas 15 días de navegación. “Cada tonelada que mandamos para a China paga 30 días más de flete que el mineral de Australia. Los nuevos barcos harán que nuestro producto llegue más barato”, afirma José Carlos Martins, director ejecutivo de Marketing, Ventas y Estrategia de Vale.

Vale está construyendo sus barcos en China y Corea del Sur. Los primeros estarán listos el año que viene y los otros serán entregados hasta finales de 2014. No todos serán propiedad de la minera. De las 35 embarcaciones, 19 fueron encargadas directamente por Vale y las demás por armadores que trabajarán con exclusividad para ella durante 25 años, la vida útil de esos buques. Por sus grandes dimensiones, los buques solo podrán operar en los puertos de la propia Vale, en Maranhão y en Espírito Santo, y en los principales puertos de China. La empresa tiene proyectos listos para construir naves aún más grandes, con capacidad para 500.000 y 600.000 toneladas, pero desistió de hacerlos ahora porque no habría puertos con capacidad de recibirlos. “Sería preciso invertir mucho en dragado y equipamiento. Pero serán construidos en el futuro”, afirma Martins.

Los supercargueros llaman la atención, pero son parte de una iniciativa más ambiciosa. Desde el año pasado, Vale viene montando, discretamente, una de las mayores flotas privadas del mundo. Entre buques nuevos, usados y petroleros convertidos como graneleros, el mercado estima que la minera brasilera lleva compradas cerca de 100 embarcaciones desde el 2009 a la fecha. Vale no confirmó ese número. Lo mismo en el caso de los supercargueros. Hasta el momento la compañía sólo había hablado de las primeras 12 unidades. Los otros 23 están apareciendo ahora. Espionaje Dos motivos llevan a la empresa a ser discreta. El primero es la competencia. Vale actúa en un mercado de pocas empresas, que se pone más concurrido cada año. La mayor minera de hierro del mundo y sus rivales, viven espiándose todo el tiempo, intentando estorbarse los caminos mutuamente. Por eso, la compañía no quiere que los competidores conozcan todos sus pasos. “Vale ya tiene el mejor producto del mundo (el mineral de Carajás, en Pará)”, dice el consultor Sérgio Alves, que trabaja para las mineras asiáticas en Brasil.”Cuando pase a controlar también el transporte marítimo, ganará una enorme competitividad, ya que el flete es tan importante como el precio del mineral. Los australianos deben estar preocupados.” De acuerdo con la minera, sólo con los buques ya comprados se produjo una economía de US$ 3.000 millones en relación con lo que se habría pagado en fletes a terceros. El otro motivo es político. El gobierno y los fabricantes nacionales de barcos y equipamientos hicieron presión para que Vale construya sus barcos en Brasil. Antes de concretar las órdenes de construcción, la minera hizo una compulsa de precios entre los astilleros locales. La mayoría ya estaban comprometidos con órdenes para Petrobrás, además de buques más chicos para la propia Vale. Los únicos dos astilleros con agenda disponible para atender el pedido, cobraban, según la minera, casi el doble de los precios de los constructores asiáticos. “Sería interesante hacer estos buques en Brasil, pero no había cómo”, sostuvo el consultor Sérgio Alves. “Además de ello, no tenían un precio competitivo.

 

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